Miguel Tellado, secretario general del Partido Popular, ha protagonizado uno de los episodios más candentes del Congreso esta semana. Con Fernando Grande-Marlaska en el centro de las críticas, Tellado no se ha guardado nada: “Es nauseabundo verlo sentado en el banco azul, un ministro del Interior encubriendo una presunta agresión sexual, una violación”. Esta contundente afirmación refleja la indignación popular ante la denuncia por agresión sexual contra José Ángel González, quien hasta hace pocas horas se desempeñaba como director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional.
El escándalo estalló hace un mes, pero salió a la luz el martes. Una agente presentó una denuncia contra González por un delito de agresión sexual ante el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 8 de Madrid. Este juzgado admitió la querella y citó a ambas partes para el 17 de marzo. Ante esta situación, Interior actuó rápidamente: solicitó la dimisión del DAO y abrió una investigación interna contra el comisario Óscar San Juan, señalado por coaccionar a la víctima para que no presentara su denuncia. Marlaska defiende que no tuvo conocimiento del caso hasta ayer. “No lo he encubierto. Si hubiéramos estado al tanto, habría cesado de inmediato”, argumentó el ministro mientras los gritos de “¡dimisión!” resonaban desde las filas del PP y Vox.
La vicepresidenta María Jesús Montero respondió ante las acusaciones. “El Gobierno actuó como debía y Marlaska también. Tolerancia cero ante la violencia hacia las mujeres”, replicó. Acusó al PP de hipocresía, recordando situaciones similares en ayuntamientos como Móstoles o Algeciras. Sin embargo, Tellado no se detuvo: calificó al Ejecutivo de “encubridores de presuntos delincuentes” y arremetió contra su “feminismo asqueroso”. “Se oponen a prohibir el burka, pero están a favor de encubrir violaciones por parte de un mando policial. Todo lo que tocan lo pudren”, concluyó, enlazando este asunto con el debate sobre los velos integrales que agita el hemiciclo.
Contexto del caso
Este enfrentamiento no es un episodio aislado. El PP lleva meses cuestionando la gestión de Marlaska en asuntos delicados. Recuerden el caso Koldo o las críticas por la seguridad durante eventos como las inundaciones recientes. Ahora, con Pedro Sánchez fuera en un viaje a India y Alberto Núñez Feijóo ausente en las preguntas.
El cruce de acusaciones se intensificó con reproches mutuos. Feijóo publicó en redes sociales: “Han protegido a un presunto violador hasta que se hizo público”. Por su parte, Marlaska condicionó su permanencia en el cargo: dimitirá si la víctima siente que le ha fallado. La sesión fue interrumpida en varias ocasiones por aplausos y abucheos, evocando broncas pasadas.
Posibles repercusiones
Si avanza la querella, podría afectar más allá del propio González. La investigación sobre San Juan podría destapar fallos en la cadena de mando. Desde un punto político, el PP ve una oportunidad para atacar al Gobierno justo antes de las elecciones. En Andalucía, Tellado ya señala a Montero como “incompetente”, vinculándola a escándalos como los relacionados con la SEPI o Plus Ultra. ¿Conseguirá Marlaska resistir esta presión? El PP no se detiene: Cuca Gamarra considera su respuesta “insuficiente” y Ester Muñoz habla ya de “daño irreparable” a la Policía.
