El presidente del PP de Barcelona, Daniel Sirera, ha elevado este jueves el tono contra la gestión de las administraciones socialistas y ha situado sobre la mesa dos asuntos que, a su juicio, evidencian la necesidad de que Barcelona ejerza un papel más activo: la situación extraordinaria que atraviesa Ceuta y la demora de una década en la construcción del edificio definitivo del Institut Escola Els 30 Passos, en el barrio de La Sagrera.
Sirera ha reclamado al alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, que contacte de manera inmediata con el presidente de Ceuta para conocer de primera mano las necesidades de la ciudad autónoma y estudiar qué recursos municipales pueden ponerse a su disposición. Una petición que el dirigente popular formula desde la premisa de que, aunque las competencias sobre fronteras y política migratoria corresponden al Gobierno de España, las administraciones locales pueden colaborar cuando una ciudad española afronta una situación excepcional.
«Ceuta es España y no podemos dejar solos a los ceutíes cuando están afrontando una situación extraordinaria. Barcelona debe estar a su lado y ayudar en todo aquello que esté dentro de nuestras posibilidades», ha afirmado Sirera.
El líder popular ha realizado estas declaraciones en una rueda de prensa acompañado por el vicesecretario nacional de Educación e Igualdad del PP, Jaime de los Santos, y el secretario general del PPC, Juan Fernández.
Sirera pide a Collboni que Barcelona dé un paso al frente
La propuesta del PP pasa por que el Ayuntamiento de Barcelona explore fórmulas de cooperación interadministrativa y asistencia humanitaria, siempre dentro de sus competencias y sin poner en riesgo los servicios que presta a los barceloneses.
Sirera plantea que Barcelona pueda ofrecer, si así lo solicitan las autoridades ceutíes, medios materiales y logísticos, personal técnico especializado, recursos de emergencia o apoyo social y humanitario.
El dirigente popular pretende así que la solidaridad entre administraciones no se quede únicamente en declaraciones institucionales. «Cuando una ciudad española pide ayuda, Barcelona debe estar. No se trata de hacer política con una emergencia, sino de demostrar solidaridad con hechos», ha defendido.
La reclamación del PP incorpora además una segunda dimensión: la exigencia de responsabilidades al Gobierno de Pedro Sánchez. Sirera considera que la ayuda a Ceuta no puede convertirse en una forma de ocultar la responsabilidad del Ejecutivo central en la gestión de las fronteras y de la política migratoria.
«Sánchez no puede abandonar a Ceuta y esperar que otras administraciones se limiten a gestionar las consecuencias de su incapacidad», ha afirmado.
Para el dirigente popular, la respuesta debe tener dos velocidades: asistencia inmediata ante la emergencia y medidas estructurales para evitar que situaciones similares vuelvan a producirse. «Hay que ayudar a Ceuta hoy y recuperar el control de nuestras fronteras para que esta situación no vuelva a repetirse mañana», ha añadido.
Sirera ha reivindicado además el papel de Barcelona como una de las grandes ciudades españolas. «Barcelona es una gran ciudad española y debe comportarse como tal. Ante una emergencia como la que vive Ceuta, nuestra respuesta debe ser clara: no estáis solos. Barcelona está con vosotros», ha concluido.
Diez años de barracones en La Sagrera
Pero la rueda de prensa de Sirera no se ha limitado a la situación de Ceuta. El dirigente del PP también ha puesto el foco en uno de los problemas educativos que, según denuncia su formación, arrastra Barcelona desde hace años: el retraso en la construcción del edificio definitivo del Institut Escola Els 30 Passos.
El centro educativo de La Sagrera lleva una década funcionando en barracones. Las instalaciones fueron concebidas inicialmente como una solución provisional cuando el centro abrió sus puertas durante el curso 2016-2017. Sin embargo, lo que debía ser temporal se ha convertido, diez años después, en una situación prácticamente estructural.
Sirera ha denunciado que «una generación entera de niños haya pasado por esta escuela sin conocer nunca el edificio que les prometieron».
La crítica del PP se dirige tanto a la Generalitat como al Ayuntamiento de Barcelona. Sirera ha reclamado a ambas administraciones que abandonen los anuncios y concreten definitivamente un calendario de construcción que permita saber cuándo comenzarán las obras y cuándo podrá estar operativo el nuevo centro.
«Durante años hemos escuchado fechas que no se han cumplido: primero 2022, después 2027 y ahora incluso se apunta al curso 2028-2029. Esto no es planificación, es un fracaso de gestión», ha denunciado.
«Illa y Collboni ya no pueden pasarse la pelota»
El argumento político utilizado por Sirera se apoya en una circunstancia que considera especialmente significativa: tanto la Generalitat como el Ayuntamiento de Barcelona están actualmente gobernados por el PSOE y sus aliados institucionales.
La construcción del centro corresponde al Departament d’Educació y al Consorci d’Educació de Barcelona, organismo en el que participan la Generalitat y el Ayuntamiento.
Por ello, el líder popular considera que ya no existen argumentos relacionados con una supuesta falta de coordinación entre administraciones. «Hoy gobiernan los socialistas en la Generalitat y en el Ayuntamiento. Salvador Illa y Jaume Collboni ya no pueden pasarse la pelota», ha afirmado.
Y ha lanzado una exigencia directa: «Si gobiernan las dos administraciones, que se coordinen, pongan fecha a las obras y cumplan».
La imagen que quiere trasladar el PP es la de una infraestructura que nació con vocación de provisionalidad y que, por sucesivos retrasos, ha terminado formando parte de la normalidad cotidiana de los alumnos.
El PP quiere saber cuánto han costado diez años de provisionalidad
Sirera también ha reclamado explicaciones económicas. El dirigente popular ha anunciado que su partido quiere conocer cuánto dinero público se ha destinado durante todos estos años al mantenimiento de unas instalaciones que originalmente debían utilizarse de forma temporal.
«Queremos saber cuánto dinero público se ha destinado durante todos estos años a mantener los barracones y qué coste ha tenido para los contribuyentes una provisionalidad que se ha convertido en permanente», ha señalado.
La denuncia del PP pretende poner el foco no únicamente en las condiciones de los alumnos, sino también en el coste que puede haber supuesto prolongar durante años una solución provisional frente a la alternativa de construir el equipamiento definitivo.
Para Sirera, defender la educación pública implica mucho más que reivindicarla desde el discurso político. «Defender la educación pública no consiste en hacer propaganda. Consiste también en construir y mantener escuelas e institutos dignos», ha asegurado.
El dirigente popular ha recordado que los alumnos de Els 30 Passos llevan años esperando unas instalaciones definitivas que incluyan espacios educativos y complementarios como laboratorio, biblioteca, gimnasio y salón de actos.
«Diez años de barracones son diez años de fracaso político»
Sirera ha endurecido su crítica al considerar que el problema ha dejado de ser una cuestión puntual para convertirse en un símbolo de la gestión de las infraestructuras educativas en Barcelona.
«Diez años de barracones son diez años de fracaso político. Los niños de Els 30 Passos no pueden seguir pagando la incompetencia de las administraciones», ha afirmado.
El mensaje del PP es claro: si durante años se han anunciado distintas fechas y ninguna se ha cumplido, ahora deben hacerse públicos los plazos, el presupuesto y los responsables de cada actuación.
En este sentido, Sirera ha anunciado que el PP exigirá una auditoría de los equipamientos educativos pendientes en Barcelona. El objetivo será identificar qué escuelas e institutos necesitan obras, ampliaciones o la construcción de edificios definitivos.
La propuesta pretende establecer un mapa de las actuaciones pendientes y acabar, según el PP, con una gestión basada en anuncios aislados y calendarios que posteriormente no se cumplen.
«Queremos un calendario público, centro por centro y obra por obra, con fechas, presupuesto y responsables», ha reclamado.
Un pulso político sobre la gestión de Barcelona
La comparecencia de Sirera dibuja así un doble frente político para el PP de Barcelona. Por un lado, la situación de Ceuta permite a los populares reivindicar una mayor implicación de Barcelona con otras ciudades españolas y reclamar al Gobierno central una política migratoria más firme. Por otro, el caso de Els 30 Passos sirve para cuestionar directamente la gestión de las infraestructuras educativas y la capacidad de coordinación entre Generalitat y Ayuntamiento.
En ambos casos, Sirera ha utilizado un mismo argumento: las administraciones deben pasar de las declaraciones a los hechos.
En el caso de Ceuta, reclama recursos y cooperación. En el caso de La Sagrera, exige obras, calendario y explicaciones sobre el dinero público invertido.
«Cuando una administración anuncia una escuela, tiene que cumplir. Y cuando tarda diez años en hacerlo, tiene que dar explicaciones», ha concluido Sirera.
Una ofensiva con la que el PP pretende situarse como una oposición que no se limita a fiscalizar la política municipal desde los plenos, sino que busca convertir los problemas concretos de los ciudadanos y de otras ciudades españolas en asuntos de la agenda política de Barcelona.
