Ferraz agita el tablero

Sánchez ordena que le den la ‘puntilla’ a Espadas en el PSOE andaluz

El PSOE andaluz vive su mayor crisis en décadas mientras el marido de Begoña insiste con María Jesús Montero, que en lugar de revulsivo está resultando un lastre para los socialistas

Juan Espadas (PSOE)
Juan Espadas (PSOE). PD

Lo de ‘Chiqui’ Montero ha salido de pena y las encuestas vaticinan un descalabro antológico para los socialistas, pero quien manda , manda y ahí también manda Pedro Sánchez.

El PSOE andaluz, antaño la joya de la corona socialista y el último gran bastión regional, atraviesa una tormenta perfecta.

Desde la debacle en las municipales y los desastrosos resultados en autonómicas, generales y europeas, la dirección federal —Ferraz— ha acelerado el relevo de Juan Espadas como líder regional.

El escenario, lejos de ser una transición ordenada, evidencia un partido fracturado, con heridas abiertas y luchas por el control de los territorios clave.

A día de hoy, 2 de septiembre de 2025, la estrategia de Sánchez para revitalizar el PSOE en Andalucía con Montero como líder se ha convertido en un rotundo fracaso, y todo le ha salido al revés.

Lejos de ser el revulsivo esperado, la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda no ha logrado reconectar con un electorado desencantado desde la era de Susana Díaz.

Las últimas encuestas del Centro de Estudios Andaluces (Centra) y otros sondeos, como los de Sigma Dos y GAD3, reflejan un desastre inminente para el PSOE andaluz, pronosticando su peor resultado histórico con apenas 24-28 escaños y un 19,8-24,6% de los votos, mientras el PP de Juanma Moreno consolida su mayoría absoluta y VOX amenaza con superar a los socialistas en provincias como Huelva y Almería.

El desgaste de Espadas y el “dedazo” de Ferraz

Juan Espadas llegó con la promesa de devolver al PSOE andaluz la capacidad de disputar la Junta. Sin embargo, la realidad ha sido testaruda: cuatro derrotas consecutivas en las urnas y una oposición incapaz de frenar el avance de Juanma Moreno y el PP. El propio Espadas reconocía recientemente que no ha conseguido “frenar la pérdida de espacio electoral” y que es momento de dar paso a “otro liderazgo ganador”. En su despedida, apelaba a la lealtad y a la dificultad de liderar en la oposición, deslizando críticas a quienes “siguen instalados en dividir”.

La salida de Espadas ha sido, en gran medida, inducida por la presión de Ferraz, que busca evitar más fugas de poder territorial ante el avance del PP. La crisis interna se ha agudizado tras los escándalos de corrupción que han salpicado a la cúpula socialista, especialmente el caso Cerdán, que ha dinamitado la moral y el discurso de regeneración del partido.

Montero, la “candidata única” (de momento)

En pleno terremoto interno, María Jesús Montero ha sido proclamada oficialmente candidata a la Secretaría General del PSOE andaluz y, por extensión, a la Presidencia de la Junta para las autonómicas previstas en 2026. El proceso de primarias, que arrancó esta semana, se ha convertido en una formalidad: ningún militante de peso se ha atrevido a disputar el liderazgo a la ministra, que goza del respaldo explícito de Pedro Sánchez y la dirección federal.

  • Montero ha prometido “reconectar con los andaluces” y devolver al PSOE el liderazgo social, apelando a la unidad y la base militante.
  • Deberá reunir entre un 6 y un 10% de avales del censo (unos 4.000), un trámite visto como un paseo tras el cierre de filas de la ejecutiva regional.
  • Su proclamación ha estado marcada por la polémica: voces internas apostaban por perfiles más jóvenes y menos vinculados a la cúpula federal, como Juanfran Serrano, aunque finalmente ha pesado el criterio de experiencia y confianza de Ferraz.

Un partido abierto en canal

La llegada de Montero no ha calmado las aguas. El PSOE andaluz vive una batalla soterrada en sus provincias, donde la designación de secretarías generales provinciales y la composición de la nueva Ejecutiva amenazan con abrir nuevas grietas. Granada, Almería y Málaga ya han dejado ver sus cartas, con posibles batallas por el control territorial. El objetivo de Montero —y de Ferraz— es evitar primarias conflictivas y presentar listas únicas de integración para no agravar el desgaste a un año de las autonómicas.

El escenario es delicado: Montero aún no tiene acta parlamentaria y deberá delegar la oposición en el Parlamento andaluz en figuras de su máxima confianza, como Ángeles Férriz y María Márquez, lo que complica la confrontación directa con el Gobierno de Juanma Moreno.

Claves para entender el terremoto

  • Debacle electoral: Desde 2018, el PSOE andaluz ha encadenado derrotas históricas, perdiendo la Junta y cediendo terreno en todos los comicios. El “efecto Montero” no se ha traducido, por ahora, en una mejora de las encuestas.
  • Escándalos de corrupción: La trama que implica a ex secretarios de Organización como Santos Cerdán ha dejado al partido moralmente tocado y con un discurso regenerador en entredicho.
  • División interna: La operación de Ferraz para “entronizar” a Montero ha sido recibida con escepticismo por parte de sectores que ven en la maniobra un “dedazo” y un intento de controlar desde Madrid el futuro del socialismo andaluz.

¿Y ahora qué?

Las próximas semanas serán decisivas. El PSOE andaluz encara la renovación más trascendental de su historia reciente, con la presión añadida de unas autonómicas a la vuelta de la esquina y la sombra de la desmovilización militante. Todo ello mientras el PP consolida su hegemonía y el electorado de izquierda se fragmenta.

  • El Comité Federal que debía celebrar el lanzamiento de Montero se trasladó de Sevilla a Madrid, síntoma de la incomodidad de la dirección con el clima interno andaluz.
  • La candidatura de Montero ha sido bendecida con entusiasmo en público, pero en privado se cuestiona su capacidad para revitalizar la federación.
  • El PSOE de Andalucía, otrora maquinaria electoral imbatible, es ahora un partido que busca desesperadamente un revulsivo.

Curiosidades y datos para la hemeroteca

  • Andalucía fue durante más de 36 años el principal feudo socialista de España, con mayorías absolutas y cuotas de poder inalcanzables para cualquier otra federación.
  • El propio Pedro Sánchez ha tenido que afrontar en menos de un año la caída de dos secretarios de Organización, ambos señalados por graves casos de corrupción, un hecho inédito en la historia reciente del PSOE.
  • La última vez que un líder del PSOE andaluz fue designado sin competencia real en primarias fue en 2013, cuando Susana Díaz se impuso como “candidata única”.

Y si algo demuestra este culebrón político es que en el PSOE andaluz, como en los grandes clásicos del cine, siempre hay una secuela inesperada… y casi nunca es mejor que la original.

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