El cacharrazo de ‘Pili‘ se da por descontado.
En sus filas y en las ajenas.
El ambiente en el equipo de Pilar Alegría es denso. A medida que la campaña aragonesa se adentra en su semana crucial, los socialistas sienten el peso de una posible catástrofe que podría llevarlos a cifras históricamente bajas.
Las encuestas son claras: el PSOE podría perder hasta seis puntos en comparación con 2023, cayendo de 23 a 18 escaños, mientras que Jorge Azcón del PP se acerca a la mayoría y VOX duplica su presencia.
La exministra confía en que estos últimos días le permitan movilizar a su electorado.
Sin embargo, las calles de Zaragoza, Huesca y Teruel no reflejan el bullicio electoral esperado. Este fin de semana, Pedro Sánchez y Carlos Cuerpo llegan para insuflar energía a la campaña, centrándose en temas como sanidad y servicios públicos. Pero los sondeos de SyM, ElectoPanel o NC Report son coincidentes: el PP avanza hacia los 29-30 escaños, VOX se sitúa entre 11-13 y los socialistas se hunden con un apoyo del 23-25% de los votos.
Este escenario no es casual.
En 2023, Azcón conquistó 28 escaños (35,5%) gracias a un pacto con VOX, que le otorgó otros 7, derribando así al gobierno de Javier Lambán, que había estado ocho años al frente del PSOE.
Ahora, la anticipación electoral solo agrava la desmovilización, un fenómeno que afecta más a la izquierda. Un 10% de votantes socialistas del año pasado parece ignorar lo que sucede en esta contienda electoral, según datos del CIS.
Alegría deposita todas sus esperanzas en estos últimos días, aunque el fantasma de Extremadura –donde la abstención alcanzó un alarmante 62,7% y resultó en una debacle socialista– acecha constantemente.
¿Qué convierte a Aragón en un auténtico polvorín político?
Su sistema electoral es un laberinto que beneficia a las formaciones pequeñas y castiga a las grandes. El Parlamento aragonés cuenta con 67 diputados para una población de 1,35 millones de habitantes; una cifra elevada si se considera que es la undécima comunidad por población pero la séptima en número de escaños. Por ejemplo, Castilla-La Mancha, con más habitantes, solo tiene 33 representantes; mientras que Murcia, cuenta con 45. Solo comunidades como Navarra, Extremadura y Cantabria superan a Aragón en diputados por habitante.
Desigualdades que deciden gobiernos
El voto rural tiene un valor incalculable. En este sentido, hay que destacar que “un voto en Teruel vale el triple que uno en Zaragoza”, gracias a una reforma del Estatuto impulsada en 2023 bajo el mandato de Lambán. Cada provincia aporta un mínimo de 14 diputados fijos: entre los 67 totales, hay 42 distribuidos equitativamente y otros 25 asignados según población con correctores.
- En Zaragoza, donde reside el 73% de la población, solo obtiene el 52% de los escaños (35).
- En Huesca, con un 17% de la población, se queda con el 27% (18).
- En Teruel, donde vive el 10% de los habitantes, recibe el 21% (14).
La barrera para obtener representación es baja: solo se requiere un mínimo del 3% por circunscripción, frente al habitual 5% en otras localidades. Esto favorece a regionalistas como Chunta, que mantiene sus tres escaños, o a formaciones como Teruel Existe (2), además de una izquierda fragmentada (Podemos, IU) que no se arriesga a presentarse por separado. En unas elecciones generales esto sería fatal; aquí parece viable.
Vox saca partido de esta estructura electoral y podría escalar hasta alcanzar entre 12 y 13 escaños (16-17% de votos), posicionándose como potencial rey bisagra. Por su parte, el PP, con proyecciones entre el 37 y el 40%, no alcanzaría los necesarios 34 para lograr una mayoría absoluta sin recurrir nuevamente a pactos como los realizados en 2023. El partido aragonés (PAR) arriesga su único escaño (con apenas un 1,5%) mientras que Teruel Existe podría bajar a dos representantes.
Consecuencias: ¿Gobierno de derechas reforzado?
Si las urnas finalmente reflejan lo indicado por las encuestas, esto significaría una reelección para Azcón junto a Vox, lo cual fortalecería su posición ante las elecciones generales. Para el PSOE lograr solo18 escaños sería su cifra más baja desde 2015 e implicaría arrastrar también a Sumar e IU hacia resultados desfavorables. La fragmentación del voto hacia la izquierda suma apenas un escaso porcentaje del total (6%), pero dispersa mucho su influencia.
La despoblación también complica aún más la situación: tanto Teruel –la segunda provincia menos poblada tras Soria– como Huesca están entre las más afectadas por este fenómeno demográfico que inflaciona su relevancia política. Los partidos pequeños roban oportunidades importantes a los grandes en provincias clave para determinar quién gobierna. Lo sabe bien Alegría, quien durante un mitin en Barbastro criticó las políticas sanitarias impulsadas por Azcón; sin embargo, debe lidiar con la omnipresencia de Abascal.
Por último, algunos datos curiosos: si bien la participación fue del 69% en las elecciones pasadas; ahora podría descender al igual que sucedió en Extremadura. Además, Vox hizo su debut con fuerza alcanzando un notable apoyo del11%; hoy podría triplicar ese resultado. Y no hay que perder de vista a un nuevo partido que ronda ya el umbral del3,2%, tentado por conseguir un escaño turolense.
