Sin ningún tipo de vergüenza ni rubor, así tercia Pedro Sánchez la primera vez que abre la boca en público sobre la fallida -en primera instancia- ley de amnistía.
«Como todo el mundo sabe, el independentismo catalán no es terrorismo, no lo es. Y con este proyecto de ley yo estoy convencido y así lo van a concluir los tribunales, que van a estar todos los independentistas catalanes amnistiados porque no son terroristas».
Dice el Presidente que es una ley «valiente, reparadora y constitucional», y lo cuenta desde Europa, al término de la reunión extraordinaria del Consejo Europeo que se ha celebrado en Bruselas este jueves 1 de febrero de 2024. Muy fiel a su estilo. Desde Europa, donde no le caiga mucho rapapolvo. Y suavizando el terreno para garantizarse lo que él quiera sin importar si hace el trabajo de jueces o de quien sea.
Así que prepárense porque parece que esta ley de amnistía saldrá a la calle y todos los independentistas catalanes serán, efectivamente, amnistiados.
Ya puede ir pensando en volver, además de Puigdemont, el otro cobarde recientemente huido a Suiza en cuanto ha visto su nombre ligado a ‘terrorismo’ en la causa Tsunami.
Lo de la separación de poderes, en España, queda para los libros de Historia.
