Julia Navarro – Escaño cero – Etica y Derechos


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

El Congreso ha dado luz verde a la puesta en marcha de una sucomisión parlamentaria que estudie una nueva regulación del aborto. Y la primera pregunta que cabe hacerse es si es necesaria una nueva ley sobre la despenalización del embarazo. Yo respondería que si, pero un sí con matices.

En nuestra actual legislación hay tres supuestos que permiten la interrupción del embarazo,que corra peligro la vida de la madre,que el feto presente malformaciones, y causas sicólogicas, pero en ninguno de los tres casos se fija un plazo, y ese es, a mi modo de ver, el problema de la actual legislación.

El que no se fije un plazo detemrinado para la interrupción del embarazo ha permitido que en nuestro pais se lleven a cabo auténticas carnicerias contra fetos de seis, siete, y ocho meses, que en ese momento de la gestación ya son niños perfectamente formados. Las noticias sobre las atrocidades que se perpetraban en la clinica del doctor Molins en Barcelona ponen los pelos de punta, y fue lo que ha dado pie a que en estos momentos se haga necesaria una nueva legislación.

La cuestión está en que hay quienes defienden el aborto sin importar los plazos, es decir que le sparece etsupendo el modleo Molins frente a quienes se niegan tajantemente a que haya la más minima legislaicón sobre el aborto, y quienes se situan en una posición intermedia, que no es otra que el que se pongan plazos para la interrupción del embarazo.

A mí me parece que ahí está el quid de la cuestión en fijar un plazo determinado para la interrupción, pero desde luego no el que proponen desde Cataluña de seis meses porque eso es una auténtica barbaridad.

Detrás de palabras grandilocuentes sobre los derechos de la mujer, su seguridad jurídica, libertad, etc, también se esconde un gran negocio. Porque no hay que engañarse, España se ha convertido en un destino donde es fácil abortar, y hay muchas clínicas que se dedican a eso y están haciendo su agosto. De manera que esas clínicas defienden con ardor el derecho de la mujer a abortar porque ese es su negocio. Vamos, que no son clínicas que efectuan interrupciones del embarazo de manera altruista y gratuita.

No sé lo que dará de sí la subcomisión que se ha puesto en marcha y si se trata solo de vestir el muñeco, es decir de hacer creer a la opinión pública que de verdad se van a estudiar todas las vertientes que tienen que concurrir en una ley como esta, o solo se trata de determinados expertos acudan al Congreso a decir lo que el Gobienro quiere que diga porque ya tiene claro cuál es el perfil que debe de tener la ley.

La interrupción del embarazo no puede convertirse en una medida anticonceptiva más, y tiene que llevarse a cabo con todas las garantías médicas y jurídicas, pero también dentro de unos límites éticos.

Julia Navarro.

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