Mabel Redondo – Entre Bambalinas – Campanario sigue la estela de Pantoja con «dientes, dientes..»


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

Allá donde va da la nota, pero ella se pone el mundo por montera y finge que no le importa. Hablo de María José Campanario y la patética aparición que protagonizó el pasado fin de semana en Sevilla con motivo de la fiesta que organizó Ron Legendario.

Más de una veintena de periodistas nos desplazamos hasta la ciudad hispalense con el objetivo de cubrir lo que en principio podría ser un evento más de la nueva temporada, con el añadido de las esperadas declaraciones de la Campanario tras el aluvión de críticas que le han llovido en los últimos tiempos.

Además ella y su Jesulín acaban de protagonizar una exclusiva en «Hola» de catorce páginas, posan en Ambiciones y se muestran felices y contentos para acallar los rumores de separación que tanto les acechan.

Por esto y por muchas cosas más esperábamos al menos unas palabras de la castellonense. La organización, que por cierto dejó mucho que desear, nos aseguró que Campanario, al igual que otros venidos a más como Darek, hablarían con los medios puesto que así lo tenían apalabrado.

Todo era mentira, el photocall en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Sevilla donde se celebró la macrofiesta que reunió a más de 9000 personas, se convirtió en una auténtica batalla campal.

María José llegó, posó apenas un minuto y escoltada por unos «mazas» imposibles fue trasladada al interior del recinto, a la parte «vip». No hubo declaraciones, ni entrevistas, ni una palabra. Lo que sí hubo por parte de Campanario fue una sonrisa hierática congelada mientras la portaban los guardaespaldas; la era testigo de la desesperación de la prensa que no podíamos arrancarle unas palabras. En el fondo creo que disfrutó con el espectáculo y pensó lo mismo que la Pantoja; «dientes, dientes que eso les jode». Esa sonrisa, que ya quisiera ella que se asemejase a la de «La Gioconda» de Da Vinci, me recordó a la misma que puso cuando en abril del 2006 era detenida en los juzgados de Jerez por su supuesta implicación en el «Caso Karlos». Yo seguí intensamente esa dura e inolvidable jornada porque me encargué de retransmitir los numerosos e interminables directos para «Salsa Rosa» el programa de Tele 5 en el que yo trabajaba.

También hay mucho misterio en cuanto a las condiciones en las que acudió a la fiesta. La organización se contradice; primero nos contaron a los periodistas que fue Campanario, a través de su representante Susana Uribarri, quien se ofreció para acudir gratis al evento porque tenía ganas de hablar y aclarar todo lo que se había dicho sobre ella en los últimos meses. Y ahora Ron Legendario sale del paso anunciando que tomarán medidas legales porque las «no declaraciones» de Campanario a la prensa afectan negativamente a la imagen de la marca.

Como diría Sara Montiel «¿pero qué broma es esta?», es evidente que no cuadra nada. Si la firma apoyaba las declaraciones de Campanario ¿por qué se le destina un numeroso dispositivo de seguridad que impide que la prensa le pregunte?, ¿por qué a los periodistas que estábamos allí nos engañan por segunda vez cuándo nos juran y perjuran que a su salida, la Campa nos atenderá unos minutos?, ¿por qué tampoco habló Darek?, ¿qué tipo de contratos se firmaron en esa fiesta?… A mi todo esto me huele raro, raro, raro*

Esta semana El Mundo publicó una encuesta sobre el porcentaje de los partidarios y detractores de Belén Esteban y Campanario, sondeo en el que la de San Blas sale triunfante, un mazazo más que añadir a la imagen pública de Maria José.

La Esteban tiene un punto caricaturesco televisivo que no tiene la Campanario. Esa es la ventaja de la primera y eso llama la atención a las masas que se dividen para inclinarse por una o por otra.

Sin embargo, y a pesar de reconocer lo mal que se lo monta la Campanario, no apoyo la campaña de linchamiento que se le está propinando a la de Castellón. No es justa esa permanente inquina que muestran (y no me refiero a la Esteban), algunos colaboradores que pierden la más absoluta objetividad cuando hablan de las dos caras menos glamurosas de la prensa del corazón.

Aún así reconozco que me divierten, tienen un punto de «vecinas de corrala» que en el fondo o en la superficie todos y todas siempre llevamos dentro. ¿O no recuerdan el enfrentamiento de Victoria Beckam con Ana Obregón en el gimnasio cuando casi se tiran de los pelos por David Beckam? Estas dos son más finas, pero también florecen en ellas los instintos más primarios.

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