Cayetano González – Despolitizar las cajas.


MADRID, 22 (OTR/PRESS).

Es una de las cuestiones recurrentes del debate político: cuando salta a la actualidad alguna Caja de Ahorros por problemas de índole político, enseguida hay un coro de voces que apuntan la necesidad de despolitizar las Cajas y mas en concreto el sistema de elección de sus órganos directivos, incluida la presidencia. Pero, en la práctica, ningún partido político es sincero en esta cuestión. A todos les viene bien ejercer un control sobre esas instituciones de ahorro. Y eso sirve tanto para los dos grandes partidos nacionales, PSOE y PP, como para los nacionalistas vascos o catalanes. Todos quieren poder meter la cuchara.

Viene esto a cuento del «espectáculo» que se está dando en Caja Madrid para la elección del nuevo presidente que sustituya al actual, Miguel Blesa. Al parecer, la presidenta de la Comunidad de Madrid tiene su candidato que es el actual Vicepresidente de su Gobierno, Ignacio González, que tiene un perfil netamente político. El problema es que González no gusta a Rajoy -de hecho el actual presidente del PP le excluyó de la ejecutiva nacional del partido en el tan traído y llevado Congreso de Valencia- y se inclina más por Rodrigo Rato. Pero, ¡atención!, Moncloa veta a este último, ya que no quiere que ocupe una plataforma tan privilegiada alguien que si vienen mal dadas para los populares podría convertirse en el sucesor de Rajoy. Moncloa propone a una persona de mas bajo perfil político aunque afín al PP como es el ex secretario de Estado Luis de Guindos.

Es decir, si uno mete en una coctelera todas las claves que se están manejando para elegir al nuevo presidente de Caja Madrid, que es ni mas ni menos que la cuarta institución financiera del país, llegará a una conclusión bastante desanimante: todo se mueve en clave política. En clave de enfrentamiento de Esperanza Aguirre con Gallardón y con Rajoy; en clave de neutralizar por parte de la actual dirección del PP a la Presidenta de la Comunidad de Madrid y no dejar que se haga fuerte en el bastión del Madrid no solo político sino financiero; en clave de que Zapatero y el PSOE tampoco quieren darle alas a alguien que pueda ser en un futuro su rival político.

Y el ciudadano de a pié que asiste atónito a este «espectáculo» puede preguntarse y con razón: oiga, ¿y no se tiene en cuenta la capacidad profesional y técnica para un puesto de tanta importancia y responsabilidad como presidir una Caja? La respuesta que cabría darle a ese atónito ciudadano sería un poco a la gallega con un «depende»: si da la casualidad que junto a ese perfil político que convenga al partido que decide el nombramiento se une una capacidad profesional y técnica, bienvenido sea. Y sino, ya se sabe lo que prima. Mientras tanto, lo mínimo que se puede exigir a los partidos políticos es que aparquen la hipocresía que conlleva reclamar la despolitización de estos nombramientos y no hacer nada para cambiarlo.

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