José Cavero – El PP quiere apoyar la reforma laboral.


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

Según cuenta hoy el diario La Vanguardia, el presidente Zapatero se ocupó ya el pasado lunes de hacer una llamada a Mariano Rajoy, atendiendo a los deseos expresados por éste de participar en las negociaciones, y en el posible apoyo parlamentario, al decreto de la reforma del mercado de trabajo. Una vez que el acuerdo entre los agentes sociales ha sido imposible, se confía ahora en que entre las fuerzas políticas, incluido el PP, podría hacerse realidad. Al menos, la disposición de Gobierno y oposición a hablar existe, y ya lo están intentando. Observan los informadores políticos que así como Zapatero ni se molestó en llamar al PP cuando el plan de austeridad, ahora lo ha hecho para la reforma laboral.

Según la información del diario barcelonés, Zapatero tomó la iniciativa y llamó el lunes a Mariano Rajoy. No entraron en detalles; el jefe del Ejecutivo, según las fuentes consultadas, se limitó a preguntar con quién debía hablar el Gobierno sobre la reforma laboral. Rajoy dio el nombre de Cristóbal Montoro, que el martes por la noche ya recibió una llamada de Celestino Corbacho. De nuevo no hubo ni papeles ni aproximaciones, pero quedaron en verse ayer. La reunión del ministro y del portavoz económico del PP fue discreta y no concluyente. Quedaron para volver a reunirse el próximo martes, la víspera del día en que el Gobierno fijará la reforma, lo que fue interpretado con algún pesimismo en el PP. Sin embargo, se asegura, el PP está decidido, de momento, o apoyarla o cuando menos, a no votar en contra de la reforma. Este mismo viernes, el Gobierno habrá remitido a los agentes sociales su documento para que planteen objeciones.

Zapatero ya anunció en Roma que la reforma laboral que afrontará el Gobierno «será sustancial» y que buscará un amplio acuerdo parlamentario para sacar adelante la reforma. Fue bastante explícito sobre las pretensiones de la reforma que viene: según el presidente español, es una reforma es imprescindible para superar un «mal histórico», la muy acusada destrucción de empleo, el doble que la media europea, y la elevada precariedad del trabajo cada vez que hay una crisis. Zapatero aseguró que «el Gobierno tiene las ideas muy claras sobre lo que hay que hacer» y que «vamos a ejercer nuestra responsabilidad, con el máximo diálogo entre las fuerzas políticas», porque, «si la reforma tiene un mayor número de apoyos, será más exitosa». A juicio del presidente, el modelo laboral español «ha tenido pocas variaciones en los últimos 25 años», y la tercera crisis de la democrática exige que los cambios no se demoren más. Según Zapatero la propuesta que hará el Gobierno será la de una reforma pensada para durar, no sólo seis u ocho años, sino mucho más. El objetivo es que «la contratación indefinida sea la norma», «reducir el coste del despido sin que los trabajadores pierdan derechos» y «un cambio en la flexibilidad interna en la empresa en lo que afecta a la jornada laboral, condiciones de trabajo, regulación salarial y convenios».

Las palabras de Zapatero sonaron bien en el PP, no sólo porque comparten lo que ha sido una demanda del PP desde que sindicatos y patronal comenzaron las conversaciones, hace dos años, el fomento de la contratación indefinida mediante un contrato con menos días de indemnización por despido, sino porque un asunto que Rajoy lleva meses diciendo que debe ser clave en la reforma laboral para que pueda llamarse tal, el Gobierno la acaba de incluir en su último documento y ayer la esbozó Zapatero, aunque no con el alcance que pretende el PP. Se refiere a la negociación colectiva. Si Zapatero hablaba ayer de «flexibilidad interna en la empresa» en lo que afecta a las condiciones de trabajo y la regulación salarial y los convenios, el PP coloca ese eje como el primero de la una reforma, porque es, a juicio del PP, una de las principales fuentes de inflexibilidad en las relacionales laborales. De lo que se trata es de que las empresas, en determinadas condiciones, puedan descolgarse del convenio colectivo del sector por el que se rigen, para adecuar la relación laboral a la situación de la empresa, algo imprescindible si se habla de Pymes.

Así pues, el margen para el acuerdo existe, y es más posible porque el PP es consciente de que su no al ajuste para reducir el déficit, que respondía a un mandato europeo, no ha sido bien entendido no sólo en España, sino en por sus colegas europeos. Además, los populares ven más cerca que nunca la posibilidad de volver al Gobierno y una reforma laboral ahora evitará que sea de nuevo el PP quien tenga que afrontarla. En el PP no se olvida que la última que planteó José María Aznar le supuso una huelga general en 2002, y no se atrevió a llegar hasta donde ahora reclama, por lo que suponía de enfrentarse a los sindicatos.

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