Carlos Carnicero – Zapatero vuele a retomar impulso.


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

La política de propaganda de Zapatero resulta no sólo ineficaz, sino agotadora. Anuncia una nueva andanada de proyectos para «retomar impulso». Apagados los fuegos de artificio del nombramiento de Alfredo Pérez Rubalcaba como bálsamo para todas las heridas, desechada la Ley de Libertad Religiosa, y abandonando al pueblo saharahui a su suerte en manos del sanguinario régimen de Marruecos, el cebo es ahora la ley para una muerte digna.

No es un objetivo menor, pero no puede ser la estrella de año y medio que resta de legislatura. Un partido socialdemócrata se diferencia de un partido radical en que no se conforma con la defensa de los derechos civiles sino que se implica en la lucha contra la injusticia y en una mejor distribución de la renta. Las bases de la socialdemocracia no pueden ser sólo, aunque sea mucho, la extensión de derechos humanos y civiles.

La factoría de impulsos de La Moncloa no desatiende su producción porque son productos instantáneos y, muchos de ellos, perecederos en la medida que se publican en el Boletín Oficial del Estado.

La marcha atrás de José Montilla en Cataluña, en víspera de la temida debacle, es una manifestación clara de la disociación, en este caso del socialismo catalán, con su electorado. Después de siete años maniatado por el tripartito, con toda la bronca contra España como estrella invitada del programa del PSC, ni una palabra del «recorte» del Estatuto, del perverso Tribunal Constitucional ni la desafección con esa España incapaz de entender a los dirigentes del socialismo catalán. Ni siquiera hay orgullo por un Estatuto que no ha traído más que problemas a una clase política insaciable que ahora ya se le ha quedado pequeño y quieren un concierto como el vasco y el navarro. Y siempre serán, dos huevos duros más, como los hermanos Marx al firmar un contrato.

La Ley de Memoria Histórica está con su reglamento en un cajón, sin solucionar los problemas esenciales para los que fue creada. Y así con la Ley de Economía Sostenible, una joya de la corona de la que ya no se ha vuelto a hablar y que ha sido sustituida, al menos formalmente, por el descubrimiento de que los parados pueden estudiar.

Estrenamos «nuevos impulsos» en la media que el electorado del PSOE se diluye en el pesimismo porque se ha dado cuenta de que sobran «impulsos» y faltan proyectos sólidos. Seguiremos informando.

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