Fermín Bocos – Nadie conocía a Jaume Matas.


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Ahora resulta que nadie conocía a Jaume Matas. Ya se sabe, la derrota es huérfana. El desenlace judicial del primero de los veintitantos sumarios abiertos contra Matas en la Audiencia de Palma, ha sido más que revelador. Tras conocerse que al expresidente de Baleares y exministro del Gobierno Aznar le han caído seis años de prisión por fraude a la Administración, falsedad en documento oficial, falsedad en documento mercantil, prevaricación en concurso con malversación y tráfico de influencias agravado, todos le han dado la espalda. Empezando por sus antiguos compañeros de partido que hacen como que no se acuerdan de que durante quince años ha sido un dirigente destacado del PP, presidente autonómico y ministro. Señalo a los políticos populares, pero no quiero que se me olvide subrayar el papel tartufesco de algunos periódicos y cadenas de radio que durante años jalearon al político caído en desgracia y ahora hacen como que no le conocen. Le jalearon y se beneficiaron de alguna que otra campaña de publicidad a cuenta del turismo balear. La condición humana ya se sabe que, por la general, incluye una tasa muy baja de memoria y menor porcentaje, aún, de coherencia. Todo es un vivir al día. A moro muerto, gran lanzada.

Desde la oposición, desde el PSOE, con la lógica de quien necesita desviar el ventilador de lo que está pasando en el caso de los ERE en Andalucía, tiran contra Rajoy recordando que un día, cuando solo era aspirante a La Moncloa, dijo aquello de que él soñaba con un Gobierno como el de Jaume Matas. Tiene lógica, ya digo, pero carece de prudencia, porque quizá está cerca el día en el que los telediarios le recuerden a Rubalcaba aquel mitin en Galicia en el que puso la mano en el fuego por Pepe Blanco.

Mi trato con el señor Matas no ha pasado de un par de entrevistas para la radio cuando era ministro o presidente de Baleares. Doy por hecho que la sentencia es tan justa como recurrible en Derecho, por lo tanto, este apunte no entra ni sale en la condena, solo pretende subrayar la levedad de la condición humana, y, en general, la insoportable falta de gallardía de nuestros políticos, quienes ahora hacen como que no le conocían, ¿no eran sus amigos? ¡Pues que no se escondan, hombre. Si lo sabe toda España!.

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