Victoria Lafora – Un gesto de lucidez.


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Angela Merkel niega que las elecciones alemanas de 2013 hayan influido en su decisión de dar con la puerta en las narices a la recapitalización directa de la banca, acabando así con la esperanza de que el rescate bancario español no se convirtiera en deuda del Estado.

¿Nos lo creemos?

Es como el empeño del Partido Popular, más concretamente de su presidente Rajoy, por desvincular las elecciones gallegas de la ceremonia de confusión en la que nos tiene sumidos, retrasando sin ningún tipo de justificación creíble la petición de auxilio (léase también rescate)

¿Nos lo creemos?

Pues no parece nada creíble ni lo uno ni lo otro.

En el caso de la canciller Merkel parece evidente que, tras el pasado Consejo Europeo del 29 de junio, en que tuvo una leve flaqueza aceptando la recapitalización directa de los bancos con cargo a los mecanismos europeos de rescate, ha sufrido el acoso de su realidad nacional, de sus ciudadanos y sobre todo de sus correligionarios -que se enfrentan a unas elecciones en septiembre del próximo año- y donde dijo digo ha dicho Diego. Pero como es ella quien manda en esta historia, hasta nuestro presidente ha puesto todo su empeño en minimizar el hecho. Total cuarenta mil millones computando como deuda «pecata minuta».

En el caso de Rajoy, ciertamente no ha habido cambios de postura sobre la petición de un segundo rescate, porque en realidad no ha habido ninguna postura. Ni si, ni no, ni todo lo contrario. Lo último que ha dicho al respecto es que «Esta decisión la tengo que tomar yo como presidente del Gobierno y ahora no está adoptada» «Y si tengo que tomarla la tomaré». ¡Magnífico! Seguimos en su línea política de ambigüedad y despiste que le lleva incluso a calificar de exitosa una cumbre anodina y plana que en nada ha beneficiado los intereses de España; más bien todo lo contrario.

Menos mal que esta ceremonia de confusión, estas ambigüedades y estas falsedades se acabarán pronto, probablemente pasado mañana, una vez hayan concluido las elecciones gallegas. Así están las cosas: el interés nacional vuelve a disolverse en el interés partidario. Siempre lo mismo. ¿Nos extraña que los ciudadanos demuestren su hastío y dejen claro en las encuestas que cada día están más alejados de unos líderes que abominan del sentido de Estado?

Cuando en el último mitin electoral los militantes del PP le gritaban enfervorecidos a su líder: «Tu sí que vales» «Tu sí que vales» Y Rajoy les contestaba con su habitual retranca «Eso no lo tengo yo tan claro». Muchísimos españoles lo debieron entender como el mayor gesto de lucidez de su presidente.

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