Desde el parqué – Miedo al miedo.


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

La bolsa no levanta cabeza. El selectivo español se deja ya en el año un 4,5 por ciento y marca un nuevo mínimo anual. Los analistas no ven estas últimas jornadas ninguna explicación lógica. Lo de Chipre mejora, Italia es Italia y Wall Street sigue escalando pasito a paso.

Es cierto que algunos ven próxima una corrección, pero nada anormal. Así que sólo se me ocurre que cuando no hay razones claras para tener miedo nos lo inventamos, para seguir teniendo miedo. Hay algo sin embargo que no acabo de entender. Y es esa comunicación del servicio de estudios del BBVA a las autoridades norteamericanas en la que ve muy probable que España pida el rescate, ayuda financiera. En este momento, la verdad es que no le encuentro mucha explicación.

Hace unos días asistí a la presentación del tercer informe del Consejo de la Competitividad y los más grandes ven un cuarto trimestre en positivo y las reformas realizadas necesarias y en la buena dirección.

Al margen de esto, la subasta de deuda no ha ido mal, la prima de riesgo se ha relajado algo y el presidente del BCE no ha sido del todo pesimista. Cierto que el Gobierno va a revisar a peor las previsiones macroeconómicas, que nos hemos pasado unas décimas en el objetivo de déficit y que no está nada clara la financiación autonómica. Pero no me parecen razones de peso para este pesimismo bursátil. Incluso lo de Chipre encuentra soluciones.

Esta semana, además, varios miembros del Gobierno, incluso el presidente, han asegurado a los españoles que el esfuerzo realizado y el que hay que seguir haciendo tendrá frutos. 2014 será el año de la recuperación y no únicamente por la mejora del sector exterior. Claro que podemos creerlo o no, pero ya hay datos que avalarían esa posibilidad, aunque para el empleo haya que esperar algo más. Vamos a ver cómo quedan las previsiones y qué medidas más se toman, además de las relativas al alquiler social o a la etiqueta de vivienda con eficiencia energética necesaria para alquilar o vender la casa. Hay que acelerar la reducción del gasto público ineficiente e innecesario. Es lo que realmente puede hacer más creíble el optimismo gubernamental.

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