Andrés Aberasturi – ¡Cómo está el patio!

Andrés Aberasturi - ¡Cómo está el patio!


MADRID, 06 (OTR/PRESS)

Faltan unas pocas horas para saber si ese extrañísimo club de elegidos (es un decir) que forman el Comité Olímpico Internacional decide la sede de los juegos del 2020. Apuesto por Madrid más con el corazón que con la razón porque casi todo lo que tiene que ver con el COI escapa por completo a cualquier razonamiento. Allá ellos con sus decisiones y un saludo muy cordial al Príncipe Alberto de Mónaco. Y si comienzo con la candidatura de Madrid es porque que el resto de lo que nos rodea empieza a ser ya tristemente aburrido, en ocasiones increíble pero cierto, pero, sobre todo, triste, muy triste y muy desesperanzador. El patio nacional está para pasar la escoba por todas las esquinas y barrer de una vez para siempre toda esa golfería que ha convertido en un lugar tóxico la bendita y tantos años añorada democracia.

De Norte a Sur y de Este a Oeste el país es un escándalo millonario o cutre, de altos vuelos o de baja estofa, pero un escándalo permanente sin que el ciudadano pueda hacer otra cosa que ver, oír y callar porque la bendita y añorada democracia está en manos de los partidos y los partidos se han encargado de laminar toda posibilidad de respuesta organizada y no necesariamente violenta. Pero no puede ser que la heredera de Griñán -currículum personal aparte y sin meternos en las falsas primarias- proclame en su ferviente alocución su voluntad inequívoca de acabar con cualquier atisbo de corrupción sin citar ni de pasada los famosos EREs que empiezan a llegar al cuello del PSA.

No puede ser que ahora se haya puesto de moda el asalto o amenaza de asalto a grandes superficies en plan «testimonial». El espectáculo de los secuaces de Sánchez Gordillo corriendo con lo pillado y echándolo todo de cualquier manera a las furgonetas, es, sencillamente, desolador y anacrónico; y que no haya denuncie porque se «negocie» que en lugar de un asalto -o para evitarlo, como en Extremadura- se convierta en «donación» de la empresa, eso ya resulta directamente mafioso, les guste o no a los pseudoprogres. No puede ser que el numero dos del PSC dimita de la Ejecutiva del PSOE por aparecer vinculado a un espionaje con micrófono incluido en el florero de un restaurante hábilmente colocado por una agencia de detectives contratada a tal efecto.

No puede ser que en el Congreso de los Diputados se regalen camisetas a los ministros. No puede ser ya CIU: o C o I, pero las dos ya no resultan creíbles. No puede ser Bárcenas y todo cuanto le rodea, PP incluido. No puede ser que los españoles nos levantemos cada mañana con el tópico de «¡cómo está el patio!» y no haya forma de encontrar escobas y empezar de una vez a limpiarlo. Y es que las escobas están en los armarios de quienes ensucian esta bendita y añorada democracia.

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