Escaño Cero – Rectificar es de sabios


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Ya saben que he escrito en otras ocasiones que siempre había pensado que Alberto Ruíz Gallardón era un político moderado. Y sí, escribo en pasado, porque el ministro hace cosas que me cuesta entender. Por ejemplo, la reforma de la ley de justicia universal está resultando ser un grave error tal y como ha salido del Ministerio de Justicia.
Y es que a cuenta de esa reforma están sucediendo cosas que realmente son escandalosas. Que la Audiencia Nacional tenga que excarcelar a narcotraficantes porque de acuerdo con la nueva ley en España supuestamente nuestra Justicia ya no tiene jurisdicción sobre sus casos, es algo incomprensible.
Los narcos fueron detenidos en aguas internacionales pero no se ha podido establecer que la droga que llevaban fuera a ser vendida en España entonces quedan en libertad. O que se de carpetazo al caso «Couso», es aún más incomprensible.
No soy de las que defienden que los tribunales españoles puedan tener jurisdicción sobre lo que les venga en gana, pero hay asuntos como estos que el simple sentido común indica que si deberían tenerlo.
Que se permita a los narcotraficantes navegar por aguas internacionales y no detenerles salvo en el caso de que sean españoles o vayan a vender la droga en España, parece un dislate.
Lo peor es que hay varios barcos apresados por llevar droga y los narcos van a quedar en libertad riéndose de todos nosotros y dando las gracias a un sistema que les permite traficar sin que se les pueda detener y juzgar.
Creo que el ministro Ruiz Gallardón debería de reconsiderar algunos aspectos de la reforma de la ley de justicia universal porque resulta incomprensible que pueda estar de acuerdo con algunos de los efectos perversos de la aplicación de esta reforma. A los ciudadanos nos resulta incomprensible que se pueda poner en libertad a narcotraficantes peligrosos o el que no se pueda continuar investigando los asesinatos de José Couso o del jesuita Ellacuría, o tantos otros casos.
Los propios jueces de la Audiencia Nacional están señalando los «puntos negros» de la ley y se lamentan en sus autos de tener que adoptar decisiones como las referidas puestas en libertad de narcotraficantes. Me parece a mi que el ministro al menos debería de escuchar estas voces cualificadas.
Ya digo que me cuesta comprender como Ruiz Gallardón se puede meter en tantos charcos teniendo en cuenta que es un hombre inteligente y que hasta el día en que fue elegido ministro había cimentado su carrera política en la moderación, en escuchar la voz de la calle, en buscar consensos con la oposición. ¿Qué le ha pasado? No lo sé, pero este no es el Ruiz Gallardón que la opinión pública conoció en el pasado reciente cuando ejerció de alcalde o Presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid.
Dice el refrán que rectificar es de sabios y el ministro Ruiz Gallardón debería de hacerlo. Su reforma está provocando mal en vez de bien y está escandalizando a los ciudadanos.

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