Pedro Calvo Hernando – El pánico de la derecha


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

A la vista de las encuestas electorales se explica uno bien el pánico de la derecha no ya porque muchas le dan por perdidos cualesquiera de los comicios que se avecinan, sino sobre todo porque la suma del conjunto de la izquierda es ampliamente ganadora en todos los supuestos. De ahí el supremo interés de la derecha y su secuela mediática en desacreditar cualquier atisbo de unidad de la izquierda para pactar Gobiernos después de las elecciones. Este segundo supuesto es el que lleva dos años vigente con el Gobierno de coalición PSOE-IU en la comunidad autónoma de Andalucía.
La experiencia andaluza es el espejo en el que obviamente se miran los partidos de la izquierda para ampliar la experiencia al conjunto de España, tanto para el Gobierno nacional como para los Gobiernos de comunidades autónomas y Ayuntamientos. Es evidente que por ese motivo ese es el espejo que hay que romper en pedazos, desde la perspectiva de la derecha. El espejo andaluz hay que hacerle añicos para evitar su extensión al resto del país. No lo dicen, claro, pero esa es la meta.
La izquierda, con sus habituales idioteces y torpezas de perra gorda, suele darle facilidades a la derecha, tal como acaba de suceder con la crisis andaluza de los desahuciados de la Corrala Utopía. Les ha dado facilidades pero no tantas como para fracturar el bipartito andaluz y llevárselo por delante. El Gobierno de la Junta, con su presidenta Susana Díaz al frente, ha superado el escollo y la derecha, contrariada y desilusionada, se ha dedicado a pregonar que eso está herido de muerte y que tras el verano, como mucho, el bipartito se irá al garete. Se ha callado que el garete incluiría cualquier posibilidad de extender la experiencia andaluza por ejemplo al Gobierno de la nación tras las próximas generales.
Se supone que ahora los partidos de la izquierda serán capaces de entender el juego y actuar en consecuencia. Y si no, peléense hasta regalar a la derecha el futuro, algo que ni siquiera les agradecería. Lo que se juega ahora es algo infinitamente más importante que lo de Extremadura de hace tres años.

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