Y van tres. Torres Dulce se va con el alma negra


Entre dimitidos y cesados, o mitad y mitad, ya van tres. A ver cuándo Rajoy, cual Buda, recibe la iluminación debajo de uno de los árboles de La Moncloa y se destituye a sí mismo y se destierra a uno de los islotes de la costa de su natal Pontevedra a hacer penitencia. Aunque visto lo visto, más lo imaginamos montando una banda de piratas, y haciéndole la competencia al embravecido mar de la Costa da Morte que redimiéndose en un cenobio. ¡Qué mal me cae Rajoy! No lo digo como periodista –que no debo sentir ni padecer—sino como damnificada por sus muchos engaños y tropelías. Rajoy es un vivo ejemplo del politicastro rastrero que nada y guarda la ropa. Mucho peor que Zapatero. El de León, que tanto nos dio qué hacer, era un sinsustancia incauto que cumplió lo prometido y algo más a los de izquierda unida y a las feministas de género. Era un errado, con hache y sin hache, pero mucho menos falso que el gallego. De haber infierno eterno, vislumbro más chamuscada la barba de Mariano que la Zeja de Zapatero.

El fiscal Torres Dulce se fue, tarde, y con el alma negra. Recuerdo con pena sus intervenciones en las noches de cine con Garci en la 2, o en El cow boy de medianoche, cuando el dimitido aún no conocía a la Infanta y hablaba de la bofetada de Gilda o de Escarlata O´Hara cuando bajaba la escalera de Tara, los días previos a la Guerra de Secesión. Eran una delicia aquellas tertulias cinéfilas, con película previa, cuyos protagonistas tenían mejor final que el fiscal Torres Dulce, antihéroe de la película del gobierno.

Atrás quedan los escabrosos temas de Cataluña, Gurtel, Noos, y la Infanta. ¿Por qué no mandó al cuerno a Mariano Rajoy y le estampó la cartera en la cara cuando empezó a exigirle una justicia a la medida de los intereses de un gobierno corrupto? ¿Por qué no se negó a participar en la famosa reunión secreta a cuatro bandas, Rajoy y el Rey incluidos –lo cuenta Eduardo Inda—, para librar a la infanta Cristina de Borbón, alias la rubia tontita, del banquillo? Si hubiera reaccionado como lo haría cualquier persona normal, se evitaría ahora las sesiones de psiquiatra. No sé de qué padecen los que dejan los cargos, aparte del mono normal de los halagos y genuflexiones de los aduladores. Casos como el de Torres Dulce, con todo el saco de porquería que tendrá que cargar mientras viva –lo de Sísifo, en comparación, nada— tendrán que tratarlos, como poco, como un síndrome de estrés post traumático. Sí, yo creo que se despertará gritando, viendo a los componentes del escenario político, clavándole cuchillos en el cuerpo. ¿Merece la pena vivir con el estigma de haber tomado decisiones tan erradas e injustas a sabiendas. ¿Eso es prevaricar?

¿Volverá a hablar de cine el hasta ahora Fiscal General del Estado? ¿Qué comentarios hará sobre el incorruptible fiscal, protagonista de Running Wild— por poner un ejemplo—, empeñado en acabar con los mafiosos que habían puesto sus tentáculos en la justicia? Sería interesante, oírlo opinar y analizar su lenguaje corporal.

La señora Mato, a quien deberían retirarle el permiso de conducir, porque no ve los coches a medio metro de distancia, aunque sean de gran tamaño, apenas tuvo que pasar el síndrome de abstinencia. Ya le han encontrado otro rinconcito para seguir jugando a las casitas, digo, a los gobiernos. A los dos mil ochocientos euros que percibe como diputada hay que añadir mil y pico más, por el cargo de vicepresidenta de la Comisión para el Desarrollo. ¡Con ese plus bien puede costearse el confeti, sin necesidad de que se lo pague ningún bigotes a cambio de cosas inconfesables. ¡Qué pena que xentiña así gobierne nada! Qué asquito, ¡no? Aun así, vamos a procurar que no nos quiten la paz. Hay mucho por qué estar contentos. ¡Aunque les pese!

___________________
Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
Directora de Ourense siglo XXI
✉ periodista@magdalenadelamo.com
Suscripción gratuita
.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Magdalena del Amo

Periodista, escritora y editora, especialista en el Nuevo Orden Mundial y en la “Ideología de género”. En la actualidad es directora de La Regla de Oro Ediciones.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído