Francisco Muro de Iscar – Navarra.


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Al día siguiente de las elecciones locales y autonómicas, preguntaba en un debate a los sociólogos Toharia y Michavila, qué iba a pasar en Navarra tras estos comicios. No ha hecho falta esperar demasiado para conocer la respuesta. En el ayuntamiento de Pamplona gobierna EH Bildu, a pesar de haber obtenido sólo 5 concejales de un total de 27. En la Comunidad Autónoma, Uxúe Barcos (Geroa Bai) este lunes su futura presidenta, gracias al apoyo de Podemos y de Izquierda Ezkerrra- va a poner en manos de EH Bildu la consejería de Interior: la policía, la seguridad, la información más confidencial, el orden público… en manos de quienes no han condenado nunca el terrorismo, sino todo lo contrario. Es poner al zorro a cuidar de las gallinas.
En las fiestas de San Fermín ya ha ondeado la ikurriña junto a la bandera española, saltándose la ley. Pero el futuro gobierno navarro anuncia que derogará la Ley de Símbolos para que los ayuntamientos que lo deseen cuelguen la ikurriña en sus balcones «con toda legalidad», así como promover y extender el euskera, un idioma que desconoce el 74 por ciento de la población y que sólo habla habitualmente el 14 por ciento. En Pamplona, afortunadamente, ya nadie tiene que llevar escolta ni parece previsible que aumente el número de 42 personas asesinadas por ETA (42 familias destrozadas para siempre por el terrorismo, sin que nadie haya pedido perdón), pero algunas personas cercanas a los dirigentes de esta ideología, los que nunca han condenado a ETA, han dejado caer amenazas sobre ediles del PSN: «ahora sí que vais a necesitar escolta». «Tranquilizador» aviso, ahora que llega al poder la primera presidenta abertzale de la historia de Navarra, alguien inteligente que lleva mucho tiempo buscando ese objetivo, aunque a veces dé la impresión de que lo ha alcanzado por casualidad.
Navarra no es una autonomía más. Navarra es una de las regiones más prósperas de España, con mejores niveles de renta y de vida, con mejores servicios públicos, con autonomía foral, con una buena I+D+i, con una educación de calidad muy por encima de la media española. Pero también es un símbolo. Para un 70 por ciento de los navarros, Navarra es Navarra, nunca euskalduna. Para los vascos, no hay Euskadi sin Navarra y el día que consigan «la unidad», comenzará de verdad el proceso de independencia. Desde hoy están más cerca.
Hay mucha preocupación en Navarra, y fuera de Navarra, por este nuevo gobierno. La patronal avisa que esa conjunción interesada que ha llevado a Geroa Bai al poder y a EH Bildu al control de las instituciones navarras, con el apoyo de Podemos -que dijo que nunca pactaría con Bildu-, puede acabar con proyectos como el Tren de Alta Velocidad, el Canal de Navarra y otros imprescindibles para el futuro de Navarra. Pero eso es lo menos preocupante. O se está con la libertad, la democracia y el derecho a la vida o se está contra todo eso. La violencia soterrada, los ataques a la educación, la inyección del «gen vasco» sobre Navarra pueden dañar la convivencia en esta gran tierra.

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