Escaño Cero – «¿Y ahora qué?»


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

El Tribunal Constitucional ha puesto las cosas en su sitio al anular por unanimidad la declaración que aprobó el Parlamento de Cataluña para iniciar el camino hacia la independencia.
Es evidente que no podía hacer otra cosa puesto que el texto aprobado es inconstitucional y no hace falta ser un experto para saberlo. Pero sí es importante que el Alto Tribunal haya tomado la decisión con rapidez y por unanimidad.
Eso sí, una vez sentado que el texto aprobado por el Parlamento catalán vulneran varios artículos de la Constitución, los magistrados del Tribunal Constitucional, no han dado ni un paso más. El Tribunal Constitucional dispone ahora de atribuciones para por ejemplo suspender a los cargos que no cumplan con sus resoluciones. Pero los miembros del Tribunal parecen decididos a esperar a que sean los políticos catalanes, incluida la presidenta del Parlamento de Cataluña, quienes muevan ficha.
Así las cosas las primeras respuestas tampoco han sido una sorpresa. Desde la Generalitat con un juego floral de palabras ha anunciado que la resolución del Ato Tribunal no va a detener el proceso independentista y que por tanto mantienen los «efectos políticos» de la declaración aprobada por el Parlamento.
En realidad las reacciones han sido las esperadas. Desde Junts pel Si, se lamentan de que el Gobierno recurra a los tribunales para resolver un problemas que ellos califican de político. Desde la CUP aseguran que ellos pasan del Tribunal Constitucional porque no le reconocen ninguna autoridad. Los dirigentes de Ezquerra afirman que se esperaban que fuera ésta la decisión del Constitucional. Mientras que desde el PSC, Ciudadanos y el PP, instan a los partidos independentistas a cumplir con las disposiciones del Alto Tribunal.
Se puede decir que todo sigue igual, aunque los herederos de Convergencia que ahora se agrupan en el nuevo partido al que llaman «Libertad y Democracia» no terminan de encontrarse a gusto con la situación.
En los últimos días se ha avivado el reclamo de importantes sectores económicos para que los ex dirigentes de Convergencia busquen soluciones negociadas con el Gobierno en vez de apostar y librar el futuro a una ruptura que tendría graves consecuencias económicas para Cataluña.
Convergencia (ahora reconvertido en «Libertad y Democracia») había sido el partido de la burguesía catalana y parte de esa burguesía empieza a alzar la voz para decir que se ha llegado demasiado lejos.
Queda por ver que pasara más allá de las declaraciones de rigor. La CUP continúa teniendo la llave del devenir político de Cataluña. De manera que una vez que el Tribunal Constitucional ha puesto las cosas en su sitio solo cabe esperar a lo que diga o haga la CUP. En realidad es esta formación antisistema la que tiene la última palabra.

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