OPINIÓN

Juan Perez de Mungia: «El tacto rectal de Txapote»

Juan Perez de Mungia: "El tacto rectal de Txapote"

«Dicen que a Sanchez, felón, felón, felón, le piden del Japón de la nariz la copia para el puño de un bastón». Con un ripio similar le cantaba así el pueblo a Sanchez Toca, un presidente del Consejo de Ministros, por la decepción popular con su breve mandato. Ahora Pedro Sánchez genera agonía y desazón. Superando a su homónimo, supera la pronunciada probóscide de aquél, vampirizando la sangre de todos los ciudadanos con su inefable mendacidad, la mayor de cuantos han ocupado anteriormente su posición. La diferencia entre sus precursores y éste, no es, simplemente, haber traicionado a sus votantes y faltado a su promesa de lealtad a la constitución, sino hacer cada día como si careciera de memoria y de culpa, y la memoria popular pudiera administrarse a golpe de decreto en el BOE. Por eso le es tan fácil contar la historia al revés y atribuir a Abascal que fuera el promotor del confinamiento por covid cuando fué él quien lo decretó cerrando el congreso prohibido por la constitución en estado de guerra y de sitio. Lástima que no hubiera podido comprar antes el TC como ahora, bajo Conde-Pumpido, quien legalizó por vía hecho los vientres de alquiler.

Esta desmemoria de Sanchez, es la propia de un criminal político, análogo al asesino del niño Lardero: no ha sido el asesino, es solo persona allí que tenía su mismo cuerpo y su mismo nombre. La singular inteligencia de los padres de Alex al travestirle de niña hizo todo lo demás; determinó que el niño viniera a ocupar el destino de una muerte por violencia de género a manos de un pederasta que debería haber estado en prisión con una sentencia previa. Y la policía se desentendió después de ser avisada. Después de todo, la aspiración máxima de una mujer trans es morir siendo una mujer para su victimario. Su máximo éxito. Solo un criminal puede exculparse a sí mismo hasta el punto de ofrecerse como benévolo mesías y generar miseria colectiva. Y si se pregunta al pueblo si prefiere al salvador o al caos, puede que se prefiera el caos como un mal menor frente al autócrata, la inseguridad y la miseria.

Pero D. Pedro Sánchez Castejón no aspira a preguntar al pueblo. El síndrome de la Moncloa. Es el mesías quien elige a su pueblo, el club de la petanca, los jóvenes militantes de su partido, o las hembras que viven de sus subvenciones. Hace tiempo que Sánchez descubrió que la narrativa es mas importante que la verdad, porque nadie va a saber nunca cuantos se han beneficiado de su mínimo vital, ni de sus bonos culturales, ni de sus becas, ni de sus pensiones, ni subvenciones con oficina cerradas a cal y canto, con número de teléfono de pago y sistemas de reventa de citas. Todo lo que no se paga del presupuesto retorna al tesoro público, como los premios de lotería no entregados, que son ingresos del tesoro. El gasto real del Estado es mínimo, –lo que Pablo Iglesias llamaba la tasa de retorno– todo se reduce a escaparate se promete, y no se ejecuta, y lo que se dá se detrae con impuestos confiscatorios constitucionalmente prohibidos. Tu pagas el bono social y tú pagas el tope del gas, y tu pagas la cesta de la compra que engorda al Estado. Como se dice en la Cantata de Santa María de Iquique de Victor Jara, al pueblo se le paga con bonos que retornan a las arcas para el mejor disfrute del Falcon.

El cinismo sanchista es de tal calibre que no solo es capaz de despreciar al pueblo como un déspota ilustrado, si no, incluso, decidir quienes serán sus socios instituyendo a su novia Yolanda Díaz para laminar a las ignorantes Belarra y Moreno que en su beneficio extienden salvoconductos a violadores, pederastas y mujeres trans. Y entretando, ejercen la cursilería de Cosmopolitan y se embarazan con machistas. Quien iba a saber mejor lo que el pueblo necesita sino aquel que dirige la manada y comanda la fiscalía. Se desgañita Pablo Iglesias al ver absorvida su recompensa, mientras despotrica contra quien él mismo eligió, y sufre por ver perdido el beneficio de la condición de ministro a aquella que le consuela. Primero, sumar a Colau, y a los metamórficos Errejón, Baldovi, y García, luego restar a la manada podemita. La consigna de Zapatero, hay que perder grasa. Administrar la información y los tiempos, demorar las denuncias conocidas hasta después de la moción de censura, ocultar a sus sabuesos y turiferarios, a la prole de energúmenos estúpidos y vulgares consumidores de cocaína y prostitución, predicar a la masa ignorante y premiar a sus palmeros, es algo que sabe hacer muy bien, este inefable golpista de Estado. Un sátrapa que secuestra el congreso, reducido a un acólito de sus designios. Todos firmes, y en tropel a la vez.

A Sanchez le crecen los enanos, Tito Berni, –las prostitutas concertadas desde el despacho del Congreso–, María Gámez, –las obras negociadas desde el Ministerior del Interior–, y al tiempo hace crecer a la princesa que ha descubierto como vestir de trabajador al parado subvencionado. Ni jóvenes becarios, ni parados discontinuos, ni personas de edad con dificil empleo, ni bajas incentivadas, ni empleados de tiempo parcial, ni aspirantes a un empleo público cuentan como parados. Yolanda ha inventado la rueda, el empleo de rotación. Las cifras cantan cuando desaparece el empleo productivo y se extiende el empleo público improductivo, que dilatan sine die las pensiones y subvenciones de los vulnerables. Pegasus permanece mudo, ¿bajo que clase de cepo se encuentra Sánchez que se dispone ahora a la entrega a Marruecos de la soberanía que resta sobre el mar y el espacio aéreo del Sahara, despues de haberle entregado la agricultura, las frutas y hortalizas, que contribuyen a la destrucción del mercado español?. La insaciable sed del sátrapa de Marruecos nutre a un ejército capaz de vencer a España y Argelia.

Ahí le duele al que se esconde trás Cuca Gamarra, ¿cómo hacer para que Sánchez no se alarme y desista de adulterar los resultados de las elecciones cuando está adulterando las encuestras usando a sus esbirros, cuando vienen prometiendo que volverán a gobernar, para siempre como pronosticó Pablo Iglesias cuando se creía su socio? Pues bien, mientras Sánchez se engola en su autocomplacido escaparate con un tocho de verborrea inútil, Feijoó se ofrece para administrar su legado repitiendo la misma conducta de la canalla política sanchista. Como en Andalucía. Nada cambiará con Feijoó, el nacionalista gallego y el cómplice de la ocupación del Estado, que pretende vestir su neutralidad de moderación y su incompetencia de buen citerio como si el mismo fuera un buen padre de familia. Ha entregado el Tribunal de Cuentas, el Tribunal Constitucional, y ha sometido al silencio la ocupación del Estado por Sánchez. Lástima que para cuando Feijoó haya de gobernar, si llega, todas las familias serán lesbianas al amparo de los beneficios de la discriminación positiva. Feijoó, no hay nada mas estúpido que escupir hacia delante con viento de cara.

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