Yo no escribo poesías,
Tan solo “hago versos”, que no es lo mismo;
Lo mío son las travesías,
Que, ajeno a teorías,
Para enseñarles lo que es el Comunismo,
Recorro en la práctica todos los días,
Para llegar pronto ¡coño!,
Y que esa piara que tira de su teta,
Como el oso que al madroño
Le come cualquier retoño,
Para atiborrarse la andorga, ¡puñeta!,
Sepa por fin que me tienen … ¡hasta el moño!;
Si del Comunismo rajo,
Al hilo del Gran Putín de Rusia, ¡leche!
Es porque ni pan ni ajo,
Cuando era un renacuajo,
Probé … Volveremos, como no se le eche,
A estar como cuando el grajo vuela bajo,
Que, al margen de otro eufemismo,
Expresamos que hace un frío del carajo;
De cuanto ha hecho, lo mismo
Hoy repite, del cinismo
Haciendo tal alarde, que hay que tener cuajo,
Para negar su identidad … ¡con el abismo!;
Esto es el Comunismo dese su inicio:
De equinoccio a equinoccio y de solsticio
A solsticio, sacándole beneficio,
No de inventario, sino propio … Oficio
Con el que convierte en virtud el vicio
De pasárselo bomba con el fornicio,
Hasta sacar a medio mundo de quicio,
Arrojando al otro medio al precipicio
De la muerte … ¡sin cansarle este ejercicio!.

