Así empezaba el genial cómico catalán, Eugenio, sus chistes. Lo hacía con una seriedad llena de hieratismo. Y eso es lo que le hacía aún más genial, si cabe. Yo quiero empezar con el chiste del político que llega a una pequeña pedanía de nuestra España rural y vaciada… Se reúne con los pocos habitantes de la localidad, pongamos que de las Merindades burgalesas y les lanza un que pidan por esa boquita, que él como representante del pueblo, quiere servir a su gente. Los paisanos le solicitan asistencia médica, al menos, una vez por semana.
El representante del poder llama por teléfono y mantiene una larga conversación con su interlocutor. Después, sonriendo y enérgicamente les asegura que tendrán un médico que les visitará en su pequeña localidad un vez por semana. Ya os he solucionado el primer problema. Y feliz, sonriente, les espeta un pedirme más cosas, que para eso estoy: para serviros. La segunda cosa que le demandan, al abnegado servidor público… es cobertura, para poder hablar con sus teléfonos móviles…
Y colorín colorado, la barzeletta ha terminado… Chiste, por desgracia no es, es la trágica realidad de esta: Mi querida España, esta España mía, Esta España nuestra.
Hemos padecido la Dana, el apagón, el accidente de Adamuz… y los habitantes de esta nación seguimos sin cobertura. Los políticos nos hablan, pero no nos dicen el porqué de estos trágicos hechos. Al revés, lo lían todo y cada vez entendemos menos. Lo que si padecemos es que todo va peor: infraestructuras, sanidad, educación… los tres pilares básicos de cualquier nación. Ayer supimos, gracias a un informe de la UCO, que ADIF retiró pruebas que eran necesarias para hacer una seria investigación en el accidente de Adamuz.
El primer ministro para recordar el 23F de 1981 dictamina, sin cobertura legal, que va a desclasificar todos los documentos de aquel trágico día para nuestra democracia. Hay una ley de Patrimonio Bibliográfico y Documental (26 de junio de 1985) que advierte que los documentos no pueden ser desclasificados hasta 25 años después de la muerte de aquellos que participaron en los hechos. Y Tejero (Tejero ha muerto… lo he matado yo, ha pensado Sanchez….) y Juan Carlos y más… viven. Además que es documentación que se la tilda de sensible para el propio estado español… Pero yo hago lo que quiero porque estoy encima de la ley. Yo soy la ley, o igual le gustaría poder decir un día, yo soy el rey de esta república, casi ya bananera.
Espero que a pesar de tantos pesares… España comience a ser gobernada por servidores de lo público y no por servidores que se sirven de lo público para medrar en sus haciendas y negocios… Hechos estos últimos, que destapados por la prensa y llevados a los tribunales… se alargan y alargan… hasta que el pueblo se acaba cansando de no saber qué pasa… Como en el chiste, con el que empezaba este breve artículo, los habitantes de esta nación llamada España… estamos sin cobertura.
