Mire usted, señor presidente, que estamos en una crisis tremenda, que no se ve salida, que el PSOE ha perdido Galicia por andarse encamando con nacionalismos radicales, que hemos hecho una risión en Kosovo.
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Respuesta: la guerra de Irak fue un asco en el que nos metió el Partido Popular y lo de Perejil ni les cuento.
Pero de aquello han pasado muchos años, Aznar no está de presidente, sino usted y por segunda vez. Ya ni siquiera Bush está en la Casa Banca ni Toni Blair manda de Gran Bretaña.
.-No me negarán ustedes que aquella fue una guerra criminal, contra la opinión pública española y a espaldas de la ONU.
Pero si eso no lo niega nadie señor Zapatero. Si contra la guerra nos pronunciamos muchos y lo dijimos bien claro y bien alto, pero eso ya está pasado y bien pasado.
.-Pues no , porque Mariano Rajoy estaba en aquella salsa y no abrió el pico. Lo de guerra de Irak es algo malo malísimo y la culpa la tiene el PP
Y de ahí no hay quien sacara ni el Senado ni el Congreso, le interpelara quien fuera, al señor Presidente del Gobierno. Cuando el zapato le aprieta a Zapatero tiene sus particulares cerros por los que marcharse, que no son los de Ubeda, sino los de Irak y por ello debe querer que le sigamos siguiendo los españoles y continuar con ese argumento como tapabocas a toda crítica de la oposición.
El Partido Popular, el señor Aznar mayormente, metieron bien metida la pata entonces. Y lo pagaron electoralmente pero siete años después seguir con Irak tan sólo demuestra una cosa: la penuria de razones del actual gobierno y de su principal cabeza.
A Zapatero se la ha visto estos días en el Parlamento ya no sólo, privado de sus aliados nacionalistas, que eso tiene cierta y relativa importancia y de una manera u otra con sus 169 escaños y unos enjuagues puntuales, se van salvando las votaciones, sino se le ha visto desinflado y débil ante el chaparrón que le caía encima. Por momento se le borraba la sonrisa sempiterna de la cara y parecía arrugársele toda el expresión y remarcarse un rictus de frustración que enseña en Zapatero su contrariedad interior por más que se esfuerce en ocultarla. Esa sensación se acentuaba si la mirada repasaba al banco azul donde unos ministros con cierto aire de cesantes parecían estar tan sólo para cubrir el expediente y una vicepresidenta de los nervios porque le tocaba el rifi-rafe semanal con Soraya convertido en el más esperado espectáculo parlamentario donde de la Vega sale cada vez peor parada. La “niña” le tiene pillado el punto.
Caerán de aquí a unos días los datos del paro. No se vislumbra en absoluto que escampe y lloverá sobre mojado. Los cánticos a la primavera que auguraban por ahora la visualización de la luz primaverales le serán recordados a quien los entono muy optimistamente. Y si la respuesta son otra vez los cerros de Irak habrá que irse pensando el personal en salir todos corriendo para Ubeda
