Este sábado 19 abril 2014 David Gistau titula Hola corazones su columna de opinión en el diario ABC.
La crisis puede haber inspirado ira, desesperanza y anacrónicas tentaciones redentoras en el ambiente social. Pero no así en la publicidad, que incurre con reiteración, cuando habla al país con algo más que un producto que colocar, en el más enojoso truco barato que puede malograr cualquier relato: el sentimentalismo, la efusión cursi de emociones propias de la buena gente.
Añade:
Una compañía cervecera ha adaptado para la Selección española y el Mundial el paradigma sentimental en tiempos de crisis. La factura técnica es impecable, como ya ocurría con el spot navideño. La premisa es que los hinchas no pueden viajar a Brasil en gran número, suponemos que porque no están para semejante gasto. Por ello, los jugadores temen sentirse solos, sobre todo cuando deban enfrentarse a las batucadas brasileñas, con sus glúteos de sambódromo. Un vasco, un catalán, un andaluz y un madrileño (el sueño de la nación transversal se cumple en el Nunca Jamás del fútbol, siempre que la palabra España se diluya en el eufemismo de La Roja) buscan una solución para este desamparo. La idea que se les ocurre es propia de Anne Igartiburu: llevarse consigo un montón de corazones.
Y concluye:
¿Qué será lo siguiente? ¿Defensas centrales que no logran conciliar el sueño si no duermen abrazados a Gusiluz?
