Jaime González

«Bescansa, el bebé no es un muñeco de feria ni una pancarta»

"Bescansa, el bebé no es un muñeco de feria ni una pancarta"
Jaime González. PD

Jaime González se centra en el bebé de Carolina Bescansa, a la que afea que exhibiese a la criatura como si fuese poco menos que un mono de feria:

«Prometo acatar esta Constitución y trabajar para cambiarla. Por la soberanía del pueblo, por una España nueva… y porque mi madre, Carolina, me deje descansar». De este modo -si supiera hablar- habría tomado posesión de su cargo Diego Bescansa, el hijo de la diputada de Podemos que ayer se convirtió -muy a su pesar- en protagonista de la que debería de haber sido solemne sesión de apertura de la XI Legislatura. Y, ya puesto, podría haber añadido: «… y porque se respete mi derecho al entretenimiento, al esparcimiento y a las actividades recreativas propias de la edad» (artículo 31 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño).

Dice que:

La criatura tiene una resistencia envidiable, impropia de un bebé de seis meses: baqueteado sin piedad durante más de cuatro horas, pasó por todas las manos de la bancada de Podemos, incluidas sus marcas de confluencia -En Comú Podem, En Marea, Compromís y otras hierbas de la izquierda-. Vaya por delante mi reconocimiento a su paciencia, su sacrificio ante la adversidad, su temple y su estoica manera de aguantar el insufrible sobeteo del que fue objeto sin que exhibiera un gesto de rechazo o hiciera amago de llorar. Y vaya por detrás un consejo a su madre: preserva a Diego de la polémica, no lo sitúes en el centro del debate, no lo conviertas en reclamo de nada ni de nadie, porque tienes un hijo que está para comérselo y no para ser devorado por los flashes y los «memes». No se lo merece.

Podemos ha prometido cumplir la Constitución por la «soberanía del pueblo», pero tú, Carolina, tienes que prometer que no volverás a llevar a Diego al Congreso de los Diputados, porque no es un muñeco de feria ni una pancarta, ni una proclama partidaria.

Concluye que:

Diego es un niño de seis meses que habría disfrutado como tal jugando en la guardería de la Cámara Baja, lejos del ruido que hacen los adultos. ¿Qué razón te movió a situarlo en primera línea, qué te llevó a exponerlo sin protección ni filtros? Si lo que pretendiste fue exhibirlo como símbolo de resistencia contra el machismo de una sociedad que discrimina a la mujer, habría qué preguntarle a los millones de mujeres que no tienen la suerte que tú tienes: un trabajo bien pagado con guardería incluida. Por lo demás, que la España nueva por la que ayer prometiste acatar la Constitución sea una España en la que quepamos todos. Y cada cual en su sitio: tú en el tuyo, yo en el mío y Diego rodeado de niños.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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