Tenemos mucha suerte
Con que el Ábalos hable más bien poco;
Tal que un bólido inerte,
Cuando habla, falta poco
Para que nos aplaste como el siroco;
Se adentra en el terreno
Del Pp y presagia a cosa hecha,
Con un tono obsceno,
Que no habrá cosecha,
Sin antes los Jueces limpiar la Derecha;
Por lo visto el Psoe,
¡Coño!, está limpio de polvo y paja,
Y a él no lo corroe,
Pues es una miaja
Lo de los Eres cuando hace caja;
No tiene mala leche,
Que en Política sólo es un calostro
Por mucha edad que le eche;
Si el «ante ti me postro»
Oírlo espera, … ¡ya hay que tener rostro!;
Si éste es el espejo
Del alma, puede que estemos de acuerdo:
A su hablar le es anejo,
Además de ser lerdo,
Un cierto digamos tono a cerdo;
Acusar al vecino
De lo que en su pocilga abunda más,
Es tener poco tino:
Es poner ya a ras
De suelo que el Psoe está perdiendo gas;
Tanto que debiera ya el tal Ábalos,
Para no oler mal, … ¡ir plantando sándalos!.
