A buen seguro, los próximos comicios se presentar como los más más inciertos de la democracia española

Pablo Iglesias y los de Podemos sólo sacarían 37 escaños en las elecciones generales con los votos del 24-M

El bipartidismo continuará marcando las distancias, pero con menor fuerza que nunca

Pablo Iglesias y los de Podemos sólo sacarían 37 escaños en las elecciones generales con los votos del 24-M
Los dirigentes de Podemos. PD

La metodología del estudio rompe los anteriores moldes demoscópicos, siempre basados en opiniones o intenciones de voto

Si los españoles no cambian el color de su voto en los próximos meses, las Elecciones Generales de finales del próximo noviembre registrarán una igualdad histórica entre el PP y PSOE. En concreto, el partido de Mariano Rajoy ganará 115 diputados, mientras que el de Pedro Sánchez logrará 112 escaños.

Pero lo más sorprendente de la cita será la consolidación de Podemos como tercera fuerza política del país, con 37 representantes en el Congreso.

Para que todo lo anterior ocurra al pie de la letra, sólo hace falta que todo el electorado repita el destinatario del voto que introdujo en las recientes elecciones del pasado 24 de mayo.

A buen seguro, las próximas serán las Elecciones Generales más reñidas de la democracia española. A simple vista, la distribución presumible de los escaños aventura una legislatura ingobernable sin la existencia de múltiples pactos.

Los datos anteriores se desprenden de un análisis realizado por elEconomista con los datos de las recientes Elecciones Autonómicas y Municipales, a través de la aplicación del modelo proporcional de reparto que rige el modelo electoral español (Sistema de D’ Hondt) sobre la totalidad de los votos.

 Según esa simulación, realizada sobre los votos reales, el bipartidismo continuará marcando las distancias, pero con menor fuerza que nunca. Así, cada uno de los partidos mayoritarios alcanzará una representación próxima a un tercio de la Cámara Baja.

 Por lo tanto, la negociación a múltiples bandas se presume inevitable. Si la referida proyección se materializa en las urnas, el partido ganador de las elecciones dispondría de la menor representación en las Cortes de la Democracia.

Además de Podemos, también será insólita la presencia de una cuarta formación de nuevo cuño en el Congreso: Ciudadanos, con Albert Rivera acompañado de otros 16 compañeros.

Al mismo tiempo, Izquierda Unida reduciría su presencia a menos de un tercio de lo logrado en los comicios de 2011, con tres escaños, mientras que las formaciones catalanas ERC y Entesa y la valenciana Compromís disfrutarán de sendos repuntes hasta alcanzar 10, 5 y 7 diputados, respectivamente.

La configuración del futuro hemiciclo se perfila con una dispersión de fuerzas insólita en los 38 años de democracia.

Hay que remontarse a los comicios de marzo de 1979 para descubrir que el tercer partido con mayor representación en el Palacio del Paseo San Jerónimo hasta ahora ha sido el PCE, cuando en los albores de la Democracia ganó 23 escaños.

 Esa cifra ahora será superada con creces por el partido de Pablo Iglesias y sus 37 asientos, según el estudio que este periódico apunta para las generales previstas para el próximo noviembre.

Cómo se ha hecho el cálculo

La metodología del estudio rompe los anteriores moldes demoscópicos, siempre basados en opiniones o intenciones de voto.

Nada que ver con lo anterior, ya que las conclusiones de esta proyección se fundamentan sobre los propios resultados de las recientes elecciones autonómicas y locales.

La proyección del voto correspondiente a Andalucía se realizó con los datos de los comicios del pasado 22 de marzo, mientras que los del País Vasco, Cataluña y Galicia se efectuó con los votos de las elecciones municipales del pasado 24 de mayo.

 En estas comunidades históricas también se ha tenido en cuenta en el estudio las distintas marcas blancas con las que ha concurrido Podemos, para contabilizar en una misma referencia las diferentes enseñas del nuevo grupo político en los principales municipios en los que concurrió hace unas semanas.

Asimismo, en la estimación del futuro reparto de los escaños se han tomado en consideración los resultados de las autonómicas, no sólo porque allí Podemos participó bajo un emblema unificado, sino también porque su signo político se aproxima más al sentir de los ciudadanos con vistas a unas elecciones generales.

 Como dicta la costumbre electoral, muchos ciudadanos suelen anteponer ante las urnas al político frente al color de su formación cuando se trata de elegir alcalde, algo que no suele suceder en las citas para elegir los gobiernos regionales.

De los datos del estudio de elEconomista se confirma la relevancia de Podemos y Ciudadanos como jugadores clave para la toma de decisiones parlamentarias.

Sin embargo, la representación prevista del grupo de Pablo Iglesias está muy lejos de alcanzar la Presidencia del Gobierno y replicar las situaciones que ahora se viven en las alcaldías de Madrid, Barcelona y La Coruña, entre otras.

A la caza del voto útil

La historia de los comicios de fin de año será la misma de siempre, pero ahora con mayor intensidad debido al escaso margen de maniobra que ofrece la simulación de los resultados.

 De esa forma, buena parte de las bazas de éxito del PP para romper el previsible empate y distanciarse del PSOE pasarían por captar a un alto porcentaje votantes que apoyaron a Ciudadanos el pasado 24 de mayo.

 La estrategia del voto útil hará mucho ruido entre las filas del PP para así evitar un Gobierno de izquierdas. Por su parte, la formación socialista tendría su potencial vivero electoral en el lado más moderado de Podemos, así como entre los electores socialistas que cambiaron su voto por el de Ciudadanos.

Según los datos de la misma proyección electoral, sobresale la notable inclinación a la izquierda del Congreso. Al fenómeno de Podemos y al crecimiento de Esquerra Republicana, Entesa y Compromís, se añaden Izquierda Unida y Bildu.

 Estas seis últimas formaciones sumarían 68 escaños, con los que el PSOE podría disfrutar de mayoría absoluta (con 180 diputados) para muchas de sus propuestas de carácter más social.

Para contrarrestar esa fuerza hacia la izquierda, el PP debería granjearse el apoyo de Ciudadanos, con quien alcanzarían 132 apoyos en el Congreso, pero sin olvidarse de las adhesiones de los partidos nacionalistas más afines a gran parte de sus inquietudes políticas.

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