El próximo 30 de julio, Edu Torres tomará los fogones de Mar de Sazzon, el restaurante del complejo Laguna Beach en Estepona (Playa Padrón). Lo hará en dos turnos, a las 13.30 y a las 15.30 horas, con un menú cerrado que ya está disponible bajo reserva.
El precio arranca en 42€ por persona. Incluye tres entrantes (salchichón de cabra, aguacate relleno de atún rojo y carpaccio al ajillo) y dos arroces firmados por el cocinero. El primero, de chuletita de cordero y sus riñones. El segundo, el Arroz Clandestino 2026. Una receta que él mismo define como secreta y que forma parte de su repertorio más personal.

Torres no es un cocinero al uso. Detrás de él está Molino Roca, una firma familiar que trabaja el arroz desde 1903. Pero su enfoque ha ido más allá del producto: ha convertido la paella en un vehículo divulgativo. Participa en realities, documentales y eventos internacionales. Ha cocinado en Quito, Turquía, Argentina, Eslovenia, Italia y, sobre todo, en ciudades de Estados Unidos como Atlanta o Nueva York.
Su discurso insiste en que la paella no es un plato para impresionar, sino para reunir.
«La paella no se cocina para impresionar; se cocina para reunir a las personas alrededor del fuego y crear recuerdos para toda la vida», sostiene.
Y en esa línea, el menú de Mar de Sazzon es un homenaje a los encuentros que organiza cada año en la Albufera de Valencia con arroceros, agricultores y chefs con estrella Michelin.

La colaboración es uno de los eventos centrales del verano en Laguna Beach, el complejo de Rosauro Varo que aglutina varios espacios: Kai Beach (beach club de inspiración asiática), Sublim (piscina infinita y ambiente vibrante) y el propio Mar de Sazzon, centrado en cocina española y andaluza con producto de proximidad. El complejo ha recibido un Premio Roca de Diseño de Arquitectura Sostenible y este 2026 amplía su temporada más allá del verano.
La cita del 30 de julio busca ser un punto de encuentro para paladares exigentes. Pero también para curiosos. Porque Torres, en sus propias palabras, defiende que una buena paella nace del equilibrio entre memoria, precisión y emoción. Y eso, en una mesa junto al mar, suena más a experiencia que a simple comida.
