Me he enterado por la prensa de que Mariló Montero ha dicho que “no está científicamente demostrado que el alma no se transmita en un trasplante de órganos”. Todo esto venía a cuento sobre la conveniencia o no de trasplantar los órganos de un homicida.
Hay mucha afición a apoyarse en la ciencia, incluso en cuestiones sobre las que la ciencia no ha dicho nada. Porque dudo mucho que se haya referido a ese particular. Ignoro, por otra parte, si las palabras de esta señora podrán inducir a alguien a dejarse morir por no recibir los órganos según de quien. Supongo que los médicos sí que propondrán el trasplante, si es posible técnicamente.
Es evidente, por otro lado, que Mariló Montero desconoce lo que es un asesino. Hay muchos asesinos potenciales en el mundo. A mí, por ejemplo, no me han matado porque los hubieran deseado hacerlo temían ir a la cárcel luego. Supongo que serán muchos los que puedan decir lo mismo que yo. También los hay que sin llegar a pensar en el asesinato sí que hacen las maldades que pueden hacer impunemente.
Y es que la vía abierta por la presentadora de televisión tiene muchas vertientes. ¿Y si los órganos que se espera recibir son de un político español, un empresario al que cabe catalogar como explotador, un sectario, un demagogo, un Don Juan, un obrero de los que cabe catalogar como maltrabaja, o un pelota irredento?
Por otro lado, ¿se cree ella que si el donante es una persona generosa, desprendida y valiente quién reciba sus órganos adquirirá también estas cualidades?
Cabe la posibilidad de que después de decir esto se sintiera trascendente y a la altura de Ortega y Gasset y tal vez soñara con un premio, o un reconocimiento oficial. Sin embargo, lo que en verdad mereció fue que en la comida, como postre, le sirvieran melón.
‘¿Estás bien?’
‘Imagino historias fantásticas’
‘Las fabulosas aventuras del caballero Zifar’
‘El primer viaje de nuestra vida’
‘La amante imperfecta’
‘De Laura y otras muertes’
‘Hasta los cuervos picotean las cerezas’
‘La energía después de Fukushima’