La rabia de Guardiola, el futbolista

A tenor de sus actuaciones al respecto cada vez que los malvados catalanistas sufren un revés, se puede deducir con escaso margen de error que Guardiola debe de sufrir unos espasmos internos de alta intensidad.

Ha de resultarle muy doloroso el fracaso del mal. Cada vez que ocurre vomita sandeces sin sentido, y son de tal calibre que hacen dudar de su inteligencia. Pero algo parece que sí tiene, porque de fútbol sí que sabe. Ahora bien, fuera del fútbol y, concretamente, en el terreno de la democracia, es un ignorante. Las dice tan gordas y es tanto el odio que se advierte en ellas que no queda más remedio que atribuirle maldad. Y no maldad por ignorancia o descuido, sino maldad a propósito, consciente.

Hace más de mil años que los agricultores valencianos conocen la relación que hay entre la ley y la civilización, de ahí el Tribunal de las Aguas. El propio Guardiola debería saberlo saberlo también, puesto que fue condenado en Italia por doparse.

Si aquellos labriegos valencianos del siglo décimo supieron darse cuenta de que la ley es indispensable para que haya armonía entre las gente, también debería haberlo comprendido alguien a quien no le falta dinero para comprarse libros e informarse al menos de lo fundamental en la vida.

La democracia, para ser plena y digna de ese nombre, precisa de personas adultas, conscientes del compromiso que tienen con los demás, y que consiste en respetar en modo extremo las reglas de juego, esto es, la ley. Dentro de ella, en un país democrático, están los mecanismos para cambiarla si se cree necesario. Mientras no se cambie es de obligado cumplimiento.

Y la ley ha dictado sentencia, o sea, el tribunal encargado del caso, y puede gustar más o menos, se puede criticar, pero hay que cumplirla. Eso es democracia y civilización. Lo de Guardiola es salvajismo e iniquidad.

‘2016.Año bisiesto’
‘El Parotet y otros asuntos’

‘Diario de un escritor naíf’
‘Yo estoy loco’
‘Valencia, su Mercado Central y otras debilidades’
‘1978.El año en que España cambió de piel’
‘Tránsito en la mirada’
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Vicente Torres

Vicente Torres es Coautor de '1978. El año en que España cambió de piel' y autor de 'Valencia, su Mercado Central y otras debilidades' y 'Yo estoy loco', 'Diario de un escritor naíf', 'El Parotet y otros asuntos' y '2016. Año bisiesto'. He participado en los libros 'Tus colores son los míos', 'Enrique Senís-Oliver' y 'Palabras para Ashraf'.

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