El influjo de la indiferencia
Las primeras víctimas del terrorismo tenían que pedir limosna por las calles. Sus maridos se jugaban la vida defendiendo a la sociedad y cuando perdieron la vida la sociedad las dejó solas. Esto hay que dejarlo sentado porque volvemos a las mismas. Una víctima del terrorismo, en cuanto a víctima, tiene derecho al máximo respeto por parte de la sociedad. Hay víctimas lamentables, pero esa es la otra cara de la moneda. Cuando fueron varias las víctimas y en vista del estado de las cosas decidieron constituirse en asociación y a partir de ese momento comenzaron a tener reconocimiento social, ...