El influjo de la indiferencia

Las primeras víctimas del terrorismo tenían que pedir limosna por las calles. Sus maridos se jugaban la vida defendiendo a la sociedad y cuando perdieron la vida la sociedad las dejó solas. Esto hay que dejarlo sentado porque volvemos a las mismas.

Una víctima del terrorismo, en cuanto a víctima, tiene derecho al máximo respeto por parte de la sociedad. Hay víctimas lamentables, pero esa es la otra cara de la moneda. Cuando fueron varias las víctimas y en vista del estado de las cosas decidieron constituirse en asociación y a partir de ese momento comenzaron a tener reconocimiento social, y esta es otra trampa. A la política española acuden gentes que no tienen ni idea de los conceptos, así que en lugar de reaccionar como deben, meten la pata.

Lo que debería haber hecho el gobierno con la primera asociación de víctimas del terrorismo es pedir que se disolviera y establecer mediante ley una serie de ayudas y ventajas para sus componentes en aquel momento y los que hubiera en el futuro. Lejos de eso, se admitió a la asociación como una más y luego se la intentó manipular. Supongo que todos los gobiernos en mayor o menor medida lo han logrado, lo que dice muy poco en su favor.

Los sucesivos gobiernos, además, debieron hacer hincapié ante la opinión pública la importancia de las víctimas del terrorismo en la lucha contra los sanguinarios y cobardes terroristas, para motivar a los ciudadanos en favor suyo. Pero con ser muy graves todos los intentos de manipulación gubernamental, el caso Zapatero fue inusualmente dañino. Se sirvió de Gregorio Peces-Barba, lo cual ya da una pista sobre la categoría del sujeto, que, por otra parte, es de los que conocen perfectamente los conceptos, para dividir y desactivar a las víctimas. La intención de hacer daño fue mucho más grave que el daño que realmente hizo, que no fue poco.

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Vicente Torres

Vicente Torres es Coautor de '1978. El año en que España cambió de piel' y autor de 'Valencia, su Mercado Central y otras debilidades' y 'Yo estoy loco', 'Diario de un escritor naíf', 'El Parotet y otros asuntos' y '2016. Año bisiesto'. He participado en los libros 'Tus colores son los míos', 'Enrique Senís-Oliver' y 'Palabras para Ashraf'.

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