El club de fútbol es imprescindible para el proyecto independentista de Artur Mas

La lucha por el control del Barça, un nuevo frente abierto para CDC

La salida de Rosell, forzada por la formación nacionalista para intentar evitar que el caso Neymar les salpique, complica todo

La lucha por el control del Barça, un nuevo frente abierto para CDC
Carles Vilarrubí, el alcalde Trias y Josep Maria Bartomeu, en el palco del Barça. DG

La apuesta de Mas para dirigir el club es Carles Vilarrubí, el actual vicepresidente del Área Institucional, que también cuenta con el aval de Francesc Homs y de David Madí

Afirma Alejandro Tercero en ‘Crónica Global’, online del que es director, que la inquietud existente en CDC por no perder el control sobre el F.C. Barcelona pronostica tiempos revueltos en torno al club azulgrana, de los que la inesperada dimisión de Sandro Rosell podría ser solo el prólogo.

La llegada de Rosell a la Presidencia del Barça en mayo de 2010 ponía al Barça en manos de la formación nacionalista por primera vez, no en vano, su padre, Jaume, es uno de los fundadores de CDC e íntimo de el ex presidente de la Generalidad Jordi Pujol.

Unos meses después, Artur Mas se hacía con la Presidencia de la Generalidad, dando por finalizados los siete largos años de travesía del desierto para CDC que supuso el tripartito. Y en mayo de 2011, Xavier Trias obtuvo para CDC por primera vez la Alcaldía de Barcelona.

Desde entonces, la formación nacionalista ha dominado las tres instituciones que más poder ostentan en Cataluña: la Generalidad, el F.C. Barcelona y el Ayuntamiento de Barcelona.

El Barça y la marca Barcelona, claves para el proyecto independentista de Mas

El proyecto independentista promovido por Mas necesita de las tres, pero sobre todo es imprescindible la proyección internacional que otorga a sus planes la marca Barcelona -a través del Ayuntamiento- y el Barça.

Sin embargo, en los últimos días, todo han sido noticias negativas para los intereses de CDC.

A la decisión del Ayuntamiento de ceder el padrón para celebrar el referéndum independentista, el Gobierno respondió contundentemente advirtiendo de que no lo permitiría.

Mientras que el escándalo del fichaje de Neymar -además de los turbios asuntos judiciales que arrastra de sus operaciones brasileñas- acabó por costarle la cabeza a Rosell, en un movimiento de CDC para intentar evitar que el caso acabe afectando al resto de la junta y les suponga perder el control del club.

La imagen del alcalde Trias y del nuevo presidente del F.C. Barcelona, Josep Maria Bartomeu, este domingo juntos en el palco del Camp Nou, publicada en la mayoría de los medios de comunicación, debe ser interpretada como una respuesta en forma de metáfora a los poderes del Estado:

«No habéis podido con nosotros».

El propio Bartomeu, en una entrevista realizada este lunes en RAC1, ha sido muy claro y ha acusado a «alguien en Madrid» de «pretender hacernos daño».

«Allí está la Audiencia Nacional, un fiscal, hay gente que desconocemos quiénes son y que vemos por los medios de comunicación. No es uno de los nuestros. No son gente de la nuestra. Yo le habría dicho [al socio del Barça que presentó la querella contra Rosell] que era mejor hacer la denuncia aquí en Barcelona, no en Madrid».

Lo cierto es que todos estos acontecimientos se han precipitado coincidiendo con la convención que el PP ha celebrado en Barcelona, y en la que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha lanzado un mensaje:

«Que quede claro, mientras yo sea presidente del Gobierno, ni se celebrará ese referéndum que algunos pretenden, ni se fragmentará España».

Y también ha coincidido la publicación de una encuesta que apunta que las expectativas de voto de los independentistas va a la baja.

Vilarrubí, Mas, Homs y Madí

La salida de Rosell abre otro frente interno en CDC. La apuesta de Mas para dirigir el club es Carles Vilarrubí, el actual vicepresidente del Área Institucional, que también cuenta con el aval de Francesc Homs y de David Madí (a quien ayudó a alcanzar la Presidencia del Consejo Asesor de Endesa en Cataluña).

Vilarrubí, íntimo de Jordi Pujol desde hace más de 30 años, es uno de los empresarios mejor relacionados a nivel nacional -fue el mentor de Iñaki Urdangarín en el mundo de los negocios deportivos-, y destacan sus fuertes vínculos con Florentino Pérez (ACS), Borja Prado (Endesa), José Manuel Entrecanales (Acciona) y Jaime Castellanos (Recoletos).

La esposa de Vilarrubí es Sol Daurella, quien controla la distribución de Coca Cola en España y en una docena de países norteafricanos, así como la comercialización de Nespresso en España, además de ser miembro del consejo de administración de Acciona.

Acciona es el principal socio del consorcio al que la Generalidad adjudicó en diciembre de 2012 la gestión de la empresa Aguas Ter-Llobregat para los próximos 50 años por 1.000 millones de euros.

Una adjudicación anulada por el Órgano Administrativo de Recursos Contractuales de Cataluña (OARC) y por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) hace unos meses por considerar que la otra competidora, Agbar, fue discriminada en el concurso.

Frente a este conglomerado de intereses, Bartomeu -apoyado por otros sectores de CDC- pretende mantenerse en la Presidencia del F.C. Barcelona hasta la finalización del mandato, en 2016.

Mientras que Vilarrubí presiona para que se convoquen elecciones anticipadas a final de temporada o, incluso, se baraja la posibilidad de que estas se retrasasen hasta después del 9 de noviembre, fecha elegida por Mas para celebrar su referéndum independentista.

Así las cosas, todo hace prever una lucha encarnizada por hacerse con el control del F.C. Barcelona. Un control que, en cualquier caso, CDC no está dispuesta a perder bajo ningún concepto.

 

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