Es el hombre más rico del mundo y la mano derecha de Donald Trump.
En este vertiginoso mundo de la IA, lo único seguro es que el mañana promete ser aún más sorprendente que el hoy.
En un movimiento que podría reconfigurar el futuro de la inteligencia artificial, Elon Musk ha lanzado una oferta de adquisición por 90.000 millones de euros (97.400 millones de dólares) para hacerse con el control de OpenAI, la empresa matriz de ChatGPT.
Esta audaz maniobra del magnate tecnológico y sus socios inversores ha sacudido el mundo de la tecnología y promete intensificar la ya feroz batalla por el dominio de la IA.
La propuesta de Musk llega en un momento crucial para OpenAI y para la industria de la inteligencia artificial en general.
En apenas unos años, la empresa ha pasado de ser una startup sin valor aparente a convertirse en un gigante tecnológico valorado en más de 91.000 millones de euros, gracias en gran parte al éxito de ChatGPT y a la visión de su actual CEO, Sam Altman.
Sin embargo, la relación entre Musk y Altman, otrora colaboradores en la fundación de OpenAI en 2015, se ha deteriorado hasta el punto de convertirse en una enconada rivalidad. Musk, que abandonó la junta directiva de OpenAI en 2018, ha acusado a la empresa de traicionar su misión original de desarrollar IA en beneficio de la humanidad, alegando que se ha desviado hacia la búsqueda desenfrenada de beneficios.
«Es hora de que OpenAI vuelva a ser la fuerza de código abierto y centrada en la seguridad que una vez fue», declaró Musk a través de su abogado, Marc Toberoff. «Nos aseguraremos de que eso suceda».
La respuesta de Altman no se hizo esperar. En un tuit cargado de ironía, el CEO de OpenAI replicó: «No, gracias, pero compraremos Twitter por 8.900 millones de euros si quieres», en clara alusión a la controvertida adquisición de la red social por parte de Musk en 2022.
La carrera por la supremacía en IA
La oferta de Musk por OpenAI se produce en un contexto de creciente competencia global en el campo de la inteligencia artificial. El multimillonario, que ya lidera su propia empresa de IA, X.AI, parece decidido a no quedarse atrás en esta carrera tecnológica.
El panorama de la IA ha experimentado cambios sísmicos en los últimos meses. La irrupción de DeepSeek, una startup china prácticamente desconocida hasta hace poco, ha sacudido los cimientos del dominio estadounidense en el sector. Con un modelo de IA que rivaliza con los mejores del mundo occidental, DeepSeek ha demostrado que es posible desarrollar tecnología puntera a una fracción del coste y sin depender de los chips estadounidenses de última generación.
Este avance chino ha provocado una reacción en cadena en Wall Street, con una masiva venta de acciones de empresas tecnológicas estadounidenses. Nvidia, el fabricante estrella de chips para IA, vio cómo su valor de mercado se desplomaba en más de 548.000 millones de euros en cuestión de días.
El fin de la «tiranía woke»
En medio de estos cambios tectónicos en el mundo de la tecnología, se percibe un giro en la cultura corporativa de Silicon Valley. La era de lo que algunos han llamado la «tiranía woke» parece estar llegando a su fin, con gigantes tecnológicos como Meta (antes Facebook) y Amazon alineándose con posturas más conservadoras.
Mark Zuckerberg, CEO de Meta, anunció recientemente un cambio radical en las políticas de moderación de contenido de la plataforma, abogando por un retorno a los «principios fundamentales de la libertad de expresión». Este giro ha sido interpretado por muchos como una capitulación ante las presiones de la derecha política y un intento de congraciarse con la administración Trump.
El poder creciente de Musk
La oferta por OpenAI es solo el último capítulo en la saga de Elon Musk por expandir su influencia en el mundo tecnológico y más allá. Además de liderar empresas como Tesla, SpaceX y X (antes Twitter), Musk ha asumido un papel cada vez más prominente en la política estadounidense.
Nombrado por el presidente Trump como jefe del recién creado Departamento de Eficiencia Gubernamental, Musk ha ganado acceso sin precedentes a los engranajes del poder en Washington. Su influencia se extiende desde la política espacial hasta la regulación de la IA, pasando por la reforma del sistema de visados H-1B.
El control de la IA:
- Se rumorea que Musk decidió lanzar la oferta por OpenAI después de que su asistente virtual basado en IA le respondiera con una cita de Sam Altman.
- Un grupo de programadores ha creado un juego online llamado «AI Tycoon», donde los jugadores compiten por construir el imperio de IA más poderoso. El personaje de Elon Musk es, por supuesto, el más difícil de derrotar.
- En una reciente encuesta, el 42% de los estadounidenses dijo creer que la IA ya controla el mundo en secreto. Un 15% adicional pensaba que lo haría «en los próximos cinco minutos».
- Un restaurante de San Francisco ha lanzado un menú inspirado en la batalla de la IA, con platos como «Chips Nvidia al horno» y «Ensalada DeepSeek con aderezo de algoritmo secreto».
- Se dice que Sam Altman tiene un póster de Elon Musk en su oficina… pero usado como diana para dardos.
Mientras tanto, el resto de nosotros seguiremos preguntándole a ChatGPT cómo programar el microondas.
