Después de decir que la «crisis no se soluciona jodiendo a los demás, sino trabajando», Marta Sánchez está muy mal. Tanto que no pudo ir al ‘Deluxe’ a defenderse y mandó a su ex marido en su lugar. Lo malo es que Jesús Cabanas no hizo más que dejar en evidencia a la cantante.
LA POLÉMICA DE MARTA SÁNCHEZ
Recordemos los hechos para ponernos en situación. Marta Sánchez visitó el programa de María Teresa Campos , ‘¡Qué tiempo tan feliz!’ en T5 el pasado 22 de julio de 2012, y en mitad de su entrevista quiso aclarar, «brevemente para no darle más importancia», unos rumores que llevaban días circulando en distintas redes sociales.
Según explicó Sánchez, el 19 de julio de 2012, la intérprete de ‘Soy yo’, iba conduciendo por la calle Serrano de Madrid cuando un grupo de manifestantes le cortaron el paso y, según ella, le golpearon el coche y le rompieron el retrovisor, obligándola a conducir «como a dos por hora» y esconderse en otra calle.
Ese mismo día, en Twitter, muchos usuarios aseguraron que Marta Sánchez había llamado «hijos de puta» a los manifestantes mientras que les intentaba atropellar con su vehículo.
La artista, muy nerviosa, dijo en ‘QTTF’ que el bulo era:
Totalmente falso. Respeto cualquier tipo de reivindicación pero estas no son las formas.
Tras explicar el incidente, Sánchez dijo las palabras que se convertirían, inmediatamente en trending topic en Twitter y que fueron objeto de la ira de muchos usuarios. Y es que, la cantante exclamó:
La manera de salir adelante es trabajar y no joder al prójimo.
Obviamente, la reacción de Twitter fue brutal. La cantante se convirtió en el chivo expiatorio de la crisis. La insultaron, la amenazaron, la llamaron desde fascista a vaga, pasando, claro está, por persona de escasa inteligencia.
Más tarde, el 24 de julio de 2012, la artista se disculpó en un comunicado en el que, entre otras cosas, declaró:
Respeto el derecho de los ciudadanos a manifestarse en defensa de cualquier causa justa, por parte de cualquier sector, ya sea público o privado, y por supuesto el de los funcionarios, colectivo al que perteneció mi padre durante más de 30 años. Estoy muy sensibilizada con la situación actual. Pertenezco al mundo de la música, sector que lleva años en crisis. Pido perdón si mis palabras fueron desafortunadas y han podido causar malestar. Deseo que todo quede aclarado y no se siga creando más polémica al respecto.
¿LINCHAMIENTO JUSTIFICADO?
Sí, Marta Sánchez metió la pata. Mucho. La crisis no se soluciona trabajando sino creando trabajo. Y estamos tan increíblemente aterrados y crispados los que andamos por la calle, que comentarios como éste sientan muy mal. Sí, no le quitamos ‘culpa’ pero tampoco exageremos. Esta mujer no tiene una responsabilidad social tan grande como para que nos llevemos las manos a la cabeza.
Además, es muy comprensible Marta Sánchez, que no ha sido bendecida con el don de la palabra (que sepamos), se ponga nerviosa ante una situación concreta y actúe con desorden y agresividad.
Además, a su manera, ha pedido perdón. Torpemente, cierto, pero lo ha hecho. Ya nos gustaría que se disculpasen los que realmente tienen que hacerlo pero va a ser que no, así que, suponemos, que es más fácil torpedear a la rubia.
El problema es que debería haberlo dejado ahí. Comunicado oficial, buena cara y punto. Pero no. Lo que ha hecho ha sido mostrarse débil. Ha mandando a otros a que la defiendan, provocando así que, primero, se sepa lo mal que está- algo que tampoco le conviene- y , segundo, haciéndola quedar como una ‘boba’ que no acierta a medir sus palabras.
JESÚS CABANAS EN EL ‘DELUXE’: «MARTA TODAVÍA ESTÁ EN ‘SHOCK’, ESTABA LLORANDO, ESTABA DESCOMPUESTA»
Lo dicho, parece ser que Marta Sánchez, tras el comunicado de arrepentimiento, sigue estando con el corazón en vilo. Su imagen pública ha caído más que la de un híbrido entre Pilar Rubio, Sara Carbonero y Rajoy. El programa ‘Deluxe’ de Telecinco, cazador de escándalos por excelencia, quiso sacar tajada del asunto e invitó a la cantante a que se explicase. Ella puede que desconfiara de su diarrea verbal y no se atrevió a acudir a la cita. En su lugar se sentó Jesús Cabana en calidad de ex marido, padre de su hija de 9 años y paladín de la justicia.
Comenzó el publicista hablando de la ruptura con Sánchez. Hay que decir que si todos los ex fueran como éste, el mundo sería de otra manera. El tipo estuvo elegante como el que más. Negó que en su separación hubiesen intervenido «terceras personas» aunque, en el caso de haberlas «no lo diría jamás». Confirmó que la artista no le había sido infiel ni con Carlos Baute ni con su actual pareja, Hugo Castejón.
Cabanas, aún conocido como un auténtico Casanova y de haber salido con unas cuantas famosas, reconoció que se casó «muy enamorado» y que Marta Sánchez cambió su vida.
Pero, el invitado hizo un paréntesis en su discurso personal y aclaró el porqué había acudido esa noche del 27 de julio de 2012 al Deluxe. El motivo no era otro que el de defender a su ex mujer del linchamiento popular.
Cabanas dijo que:
Marta estaba invitada y por primera vez en 11 años no se ha sentido con fuerzas. Yo lo único que he hecho es que por una cuestión de responsabilidad hacia nuestra hija, venir. Por eso estoy aquí
Respondo a una invitación del programa. Invitaron a Marta, no se sintió con fuerzas y por eso yo he venido. A mí me ha sorprendido porque es una mujer con arrestos, con fuerza…». Cuando Marta fue a ‘Qué tiempo tan feliz’, aún estaba todavía en shock, estaba llorando, estaba descompuesta y sintiéndose tan humillada. Es la primera vez que la veo flojear.
En realidad, con su sola presencia, el invitado estaba dejando por los suelos a sus ex. Decir esto último, es reconocer que la cantante no quiere dar la cara. Es dar una excusa para hablar más del asunto y para que nadie quiera volver a escuchar su música.
Cabanas quiso excusar a Sánchez de la siguiente manera:
Desde mi punto de vista se han sacado unos titulares que no se corresponden con lo que Marta ha dicho. Marta, en ningún momento dice, la situación no se arregla manifestándose sino trabajando. Eso no lo dice ella. Primero porque el derecho a la manifestación está reconocido en este país desde hace muchos años.
Si Marta hubiera querido sacar rédito de la situación, hubiera sido tan fácil como bajarse del coche y hacerse unas fotos con ellos. Marta se comportó en eses momentos con absoluta naturalidad. Lo que no es admisible es que Marta se levante con amenazas de muerte e insultos.
Pero los colaboradores del Deluxe no se lo pusieron fácil a Jesús Cabanas. Los más cañeros fueron Kiko Matamoros y, ¡atención! Belén esteban. El primero, muy sensato, argumentó que Marta había estado «desafortunadísima», que había cometido un error, «como hacemos todos» que no es lícito que unos manifestantes la atacasen de esa manera pero que el comentario en televisión había sido prácticamente una salvajada y que sus disculpas habían sido muy tibias.
La Esteban, por su lado, justificó la actitud de los funcionarios y de los manifestantes, argumentando que «a los pobres no les queda otra» que crisparse «porque lo están pasando muy mal».



