Jorge Javier Vázquez lo ha vuelto a hacer. Ha dado una de cal y otra de arena. Ha sido falsamente amable con Mónica Hoyos. El presentador de ‘GH VIP 6’ ha reflexionado sobre la exconcursante desde su blog personal y aunque parece que lo ha hacho con un tono amable, en realidad no lo es.
Hizo lo mismo una semana antes cuando Mónica Hoyos salió de la casa de Guadalix, quedándose a las puertas de la final. El presnetador le dijo que, aunque le había caído mal durante años, en el concurso le «había cogido cariño». Pero también fue cruel con ella y le dio un par de cortes bastante injustificados.
Ocho días después, el 14 de diciembre de 2018, Vázquez le dedicó a Hoyos un nuevo post en su blog de la revista Lecturas titulado: «Mónica Hoyos lleva asistiendo a su lento pero inexorable deterioro profesional durante años»
El presentador de ‘Sálvame’ arranca así:
Mónica Hoyos no era, ni de lejos, santo de mi devoción. Acudía a los platós investida de una ridícula dignidad que la convertía en un personaje caricaturesco y antipático.
Ella no salía de ahí porque se había acostumbrado a caer mal. La frase que la gobernaba bien podía ser esta que repetía mucho mi amiga Geles: «Estoy tan hecha a perder que ganar me incomoda». Sin embargo, tras su paso por ‘GH VIP 6′ he acabado cogiéndole cariño.
Y continúa con su ‘mensaje envenenado’ alegando que:
He visto a una mujer profundamente equivocada que se enfrenta a sus emociones a machetazos. Ella cree que piensa pero no lo hace. Porque si se parara a reflexionar solo un poquito se daría cuenta de que la vida no es ese río revuelto en el que permanentemente se desenvuelve.
No es que vaya a promover ahora la canonización de Mónica Hoyos, pero tampoco me late destrozarla sin compasión. Llegó al plató de ‘GH VIP 6′ desnortada y fue muy significativo el abrazo que me dio al llegar. Pedía a gritos calor humano, un clavo emocional al que agarrarse para no caer en la desesperación después de haber sido derrotada por Miriam.
Mónica es una perdedora y a mí me gustan las perdedoras, entre otras cosas porque a las triunfadoras les falta en la mayoría de las ocasiones generosidad. El carácter de Mónica es proclive al clasismo, a la cursilería, a la megalomanía y a un montón de cosas feas más, pero no creo que sea un caso irrecuperable.
La Hoyos me produce ternura porque durante varios años lleva asistiendo a su lento pero inexorable deterioro profesional, y eso no hay mente que lo aguante. Por eso la aparición de ‘GH VIP’ ha sido providencial para ella. Ha dejado al descubierto sus debilidades y se ha convertido en una mujer normal, con los miedos e inseguridades de toda hija de vecino.
Al acabar el programa, ya en chándal y con el abrigo puesto, subí al camerino a agradecerle su paso por el concurso. Pese a los continuos abucheos del público, se inmolaba semana tras semana para que el espectáculo pudiera continuar.
Ha sido una kamikaze y eso me gusta. Debería haber llegado a la final. Espero que de una vez por todas se dé cuenta de que, pese a ella, hay gente que la entiende. Le queda, eso sí, una ardua tarea por delante: dejar de ser Mónica Hoyos para ser feliz.

