Si alguien lee este blog, pensará que me ha dado un yuyu oscuro que me hace verlo todo con tintes de drama. Pero no. La culpa la tiene el telediario. Estamos ante uno de esos momentos de la historia apasionantes. Y qué le vamos a hacer, suelen ser momentos duros.
En España no hemos sufrido de forma directa las dos últimas guerras mundiales, así que el conflicto ucraniano nos resulta ininteligible y lejano. Parece que no nos afecta en nada. Sin embargo, Ucrania es una bomba de relojería según los expertos.Yo, personalmente, espero que no vaya a mayores. Pero hay gente muy sabia que no las tiene todas consigo.
Cuando se estudia la historia de las dos guerras mundiales, uno se da cuenta de que la segunda no es sino la continuación de la primera. La gran guerra desencadenada en 1914 –hace cien años- se cerró en falso. Y comenzó de una forma curiosa: franceses e ingleses querían cargarse el Imperio austro –húngaro, sobre todo la ideología que lo sostenía, y alimentaron el nacionalismo serbio de la mano de Rusia, para encontrar un motivo de confrontación que la joven Alemania reunificada también deseaba. Se suele contar al revés. Digamos que la historia de la primera guerra mundial es reversible: del revés o del derecho se llega al mismo punto. Y ambos puntos de vista tienen razón, según dicen los expertos neutrales. Esta guerra se cerró en falso, con la revolución Rusa y la humillación de Alemania, que fue sometida a unas vejaciones post bélicas absolutamente insostenibles. El partido nazi hizo el resto.
En 1989 se produce la caída del muro de Berlín y la gran humillación de la URSS. La desmembración del Imperio Soviético produce una herida de difícil curación en Rusia, que inicia un agonizante proceso de reconstrucción en medio de enormes dificultades económicas. La incorporación de Rusia al mundo democrático resultó totalmente fallida. Putin –ex agente de la KGB-, es un totalitario que ha decidido la refundación de la sagrada monarquía zarista en su persona, con Iglesia Ortodoxa incluida. Su vuelta al pasado para intentar recuperar la identidad y la grandeza perdida en el proceloso tiempo post soviético le han enfrentado directamente a USA. Rusia se siente humillada y quiere recuperar su estatus de potencia mundial. A poder ser, de primera potencia mundial. Y para eso se apoya en una ideología que choca frontalmente con la del nuevo orden mundial que intenta imponer Obama en todo el mundo no islámico. Justamente, el primer escenario de enfrentamiento ha sido ese reparto del poder en Oriente Medio y África, que pactaron los saudíes con Obama y Francia, y que desembocó en las fallidas revueltas de la mal llamada primavera árabe. Allí no se contó con Rusia, y Putin descabalgó la operación de derrocamiento en Siria. Putín 1-Obama 0. Putin contó en este proceso con la ayuda de una parte del islam y de los cristianos, que ven con angustia el avance del integrismo islámico de la mano de los saudíes. Un guiño a su Iglesia Ortodoxa.
Obama se la guarda a Putin, y ve la ocasión de devolvérsela doblada con Ucrania, mandando una avanzadilla pacífica de europeos liderados por Alemania. Alemania quiere reconstruir el gran Imperio Germánico con los territorios del antiguo Imperio austro-húngaro, del que los rutenos (ucranianos actuales) formaban una parte irrenunciable. Y nadie piensa que Putin se va a atrever a llegar tan lejos. Pero Putin se atreve a llegar muy lejos. Y este es el problema. No sabemos cómo de lejos.Es impredecible.
Ucrania es uno de esos cierres en falso de la segunda guerra mundial que pueden precipitarnos a la tercera. Porque el miserable Roosevelt le entregó media Europa a Stalin. Y los ucranianos, que ya habían sufrido una atroz persecución con 7 millones de masacrados con el cabrón ruso, y que luego tuvieron que seguir sufriendo con Hitler, vieron con desesperación -como el resto de los países de la mal llamada Europa del Este-, que caían en el lado malo.
Y ahora ven con angustia que un nuevo dictador ruso les vuelve a intentar colocar en el lado malo. ¿Hasta dónde puede llegar la desesperación ucraniana? ¿Hasta dónde puede llegar Rusia? ¿Hasta dónde se puede permitir USA dejar llegar a Putin sin consecuencias graves para su seguridad nacional? Ni la menor idea. Creo que no lo sabe nadie, ni siquiera Putin y Obama. Pero estas situaciones de crisis, derivadas de cierres en falso de la historia…las carga el diablo.
Esperemos que Putin no sea un loco. Esperemos que dé a los ucranianos una salida honorable y justa. Esperemos que todo pueda ser aceptado por todos. Yo dudo mucho que se pueda mantener la integridad territorial de Ucrania, pero me parece que ése sería el menor de los males. El problema que yo le veo a todo esto es la mala cara de Lavrov, el ministro de exteriores de Putin. Es un tío listo. Y su expresión de agobio permanente, con esa prestancia que tiene y esa inteligencia que se le nota, no dice nada bueno. En fin. Ya veremos.
