Buscando temas en el caos

Por Javier Pardo de Santayana

(Viñeta de Nieto en ABC el pasado día 7)

Reflexiono un momento antes de iniciar la elección de un nuevo artículo, cuando constato que todos los asuntos disponibles son nefastos. La radio y la televisión solo hablan de cosas desagradables y manidas en las que se regodean con los desacuerdos que suscitan. También, naturalmente, dan vueltas y vueltas a una tragedia que conmueve por lo visto a todo el mundo: los efectos de una pandemia por el momento incontrolada; situación por otra parte favorable a aquellos para quienes “cuanto peor es mejor”, que, estando como están en el gobierno, se sienten como el pez en el agua en una situación como la referida.

Y, naturalmente, medito sobre esta circunstancia. Porque alguien abrió las puertas del poder a los liantes, cosa difícilmente comprensible pues quien lo hizo había asegurado que de contar con esos socios no habría podido ni dormir tranquilo. Y, para mayor abundamiento fue defenestrado por la dirección de su partido al descubrir sus intenciones de pactar con quienes le mantendrían desvelado. He aquí, pues, una situación surrealista plagada de mentiras y contradicciones exhibidas con tal desfachatez que uno se ve obligado a preguntarse si estamos en nuestro sano juicio cuando tratamos con normalidad lo que sucede en un contexto de noticias falsas. Puesto que, ya de entrada, hay una disfunción que saca de la escena toda posibilidad de pensamiento lógico tras de haber admitido el desvarío sin rechistar siquiera. Fíjese usted que esta situación casi caótica fue definida por nuestros gobernantes como “nueva normalidad” en un contexto de locura que tan solo merece el “apaga y vámonos”.

En efecto, para que nos hagamos una idea recordaré que una de las triquiñuelas más frecuentes consiste en promover constantemente situaciones mediáticas que desactivan otras anteriores como fingiendo cierta lógica, con lo cual se acaba por considerar que es puramente natural todo cuanto acontece por mucho que carezca de sentido. El resultado es que nos encontramos con un estado difícilmente manejable y en una situación prefabricada que quizá coincida con la prevista en cierto “tratado de resistencia” que tendría el papel de vademecum. Quizás en él pueda centrarse el quid de esta locura que damos ya por natural como borregos.

Decía en el inicio de este articulo que todos los asuntos disponibles movían a la huida de una realidad que es la de siempre desde que nos llegó el famoso virus: la de un caos plagado de falsedades y contradicciones, de desprecios convertidos en amores y de puñaladas transformadas en abrazos; de mentiras transformadas en promesas. Así que intentaré no tratar como verdades las mentiras ni las apariencias concertadas como hechos. Tampoco caeré en la trampa de creer en amistades que son en realidad inexistentes o en acuerdos que no responden sino a sumas coyunturales que responden a un juego de sumas y de restas que sirven para repartirse determinados puestos y bicocas.

Mentira sobre mentira y falsedad sobre falsedad – puro artilugio de tramposos deformadores de una realidad compleja en beneficio de cualquier maniobra que convenga al ejercicio del poder – componen  ese nuevo tinglado de la lógica. Todo vale en un país que perdió el rumbo de su historia manipulando no objetivos de desarrollo sino ambiciones y formas de controlar al adversario del momento. Circunstancia que desarmará cualquier intento de introducir un mínimo de sentido común y racionalidad a muestro panorama actual, una de cuyas características es precisamente la falta de cierta definición tanto de la realidad actual como de un mínimo y elemental  esbozo de futuro.

Y naturalmente crece la tendencia a mirarnos simplemente nuestro ombligo, ante lo cual la solución expeditiva es evitar de alguna forma confinar también el pensamiento para no hablar más que de lo de siempre, es decir, de la amenaza del coronavirus y de lo que como monotema desean imponernos en nuestra diaria ración de la agitprop.

 

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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