Los lunes, revista de prensa y red

“El esperpento: Sánchez contra Trump”, de Itxu Díaz, “Inés juega al siete y medio”, de Luis Herrero,  y “Dos concepciones de la laicidad”, de Salvador Bernal

(Ni con desfibrilador. Viñeta de Nieto en ABC el pasado día 19)

EL ESPERPENTO: SÁNCHEZ CONTRA TRUMP

Artículo de Itxu Díaz publicado en La Gaceta el pasado día 18

Hay que reconocérselo. Es experto en luchar contra los que no están. Ha pisoteado febrilmente la sangre de todos los asesinados por ETA pactando con Bildu, eso que dijo que nunca haría, como aliarse con los comunistas. Robó a Rajoy la presidencia del Gobierno sin enfrentarse con él en las urnas, a través de la gesta democrática de una moción de censura armada sobre un puñado de mentiras, otro de demagogia, y en contubernio con todos los enemigos de España. Y no olvidemos cómo fue capaz de ganarle la batalla de las tumbas a Franco, en una pugna a cara de perro que los socialistas creyeron heroica, si pasamos por alto el detalle de que el agraviado llevaba 44 años muerto. Sánchez es implacable con los cadáveres.

Quizá alguno de sus setenta millones de asesores debería pasarle una nota: “presidente, Trump aún no ha muerto”

Ahora el baladrón de La Moncloa ha olfateado en la confusa prensa española la sangre fresca de Donald Trump y le ha salido el corral de gallos que lleva bajo el pecho, para cacarear con ostentación y festejar que la “política plagada de falsedades y de fake news ha encontrado en Estados Unidos una derrota estrepitosa”. Quizá alguno de sus setenta millones de asesores debería pasarle una nota: “presidente, Trump aún no ha muerto”. Palidecería Su Persona entera nada más leerla.

Como todos los fanfarrones, Sánchez es un tipo miedoso, inseguro y cobarde. En 2016, tras ser expulsado de la secretaría general por su propio partido, dijo en Twitter que “la victoria de Trump representa la victoria de la antipolítica”, pero el comentario parecía más bien el desahogo del aburrimiento de un desempleado que una convicción. En esa misma etapa de derrota estrepitosa, tras su salida de la dirección del PSOE, y probablemente mientras se excedía con el vino y la cerveza en casa en compañía de los amigotes, también se animó a enviar un provocador tuit a Trump que pasó tan inadvertido como el conjunto del personaje entonces: “Mr. Trump, believe me, the safest way to win wars is not starting any. Leave the world in peace. Thank you”. Al tuit le falta el “¡sujétame el cubata!”. Lo que no he encontrado en su cuenta de Twitter es la felicitación al presidente de Estados Unidos por haberle hecho en este aspecto bélico bastante más caso que su ídolo Barack Obama.

Es más probable que Trump no invitara a Sánchez a una fiesta de cumpleaños por ser incapaz de recordar su nombre que por tenerlo en la lista de enemigos

Sin embargo, a la hora de la verdad, durante el mandato de Trump, el presidente español se ha cuidado de elevar cualquier crítica al presidente americano, más aún desde que éste le mandó sentar en la cumbre del G-20 con el mismo gesto de desinterés con el que el Tío Gilito arroja algo de calderilla al Pato Donald en pago por algún esfuerzo sobrehumano. En lo puramente estratégico, Exteriores ha propiciado algún que otro torpe y tímido enfrentamiento con la Casa Blanca y, en general, a Estados Unidos no le gusta nada la política de Sánchez en cuanto a Venezuela, ni que haya abierto la puerta del gobierno a los comunistas, ni episodios lamentables como aquella infantil retirada de la fragata Méndez Núñez del grupo de combate dirigido por la US Navy el pasado año. Con todo, es más probable que Trump no invitara a Sánchez a una fiesta de cumpleaños por ser incapaz de recordar su nombre que por tenerlo en la lista de enemigos.

Pero ahora, leyendo la misma prensa que lleva dando por muerto a Trump desde 2016, Sánchez se ha convencido de que el líder republicano ya es un cadáver político, y se ha lanzado a vociferar cosas progres vaticinando a la derecha española la misma “derrota estrepitosa”. Ocurre que la derrota no es derrota, por el momento. Que el presidente sigue siendo Donald Trump. Que nadie, salvo los periodistas, han declarado a Joe Biden vencedor oficial de las elecciones y que el conjunto de pufos e irregularidades que se han producido antes, durante y después de los comicios americanos debe ser investigado a conciencia antes de que Sánchez pueda utilizar el asunto para chulearse en el Senado.

Lo que de verdad achica al matón, lo que corroe de ansiedad al macarra de La Moncloa, lo que le hace temblar y le obliga a guardar la cabeza en el agujero, son los vivos

Por supuesto, el líder del PSOE no sería Su Persona sin su particular romance con la mentira, de ahí que califique de “estrepitosa” una derrota que, de serlo, en el más optimista de los sueños demócratas sería tan solo pírrica, que no ha quedado ni rastro de aquel levantamiento multitudinario de la izquierda contra Trump que los medios del establishment han creído anunciar durante meses, cuando tan solo lo estaban deseando.

Supongo que Sánchez se ha lanzado a pisotear a Trump en sede parlamentaria solo porque cree que ha muerto políticamente. Y no hay muerto que no le envalentone. Porque lo que de verdad achica al matón, lo que corroe de ansiedad al macarra de La Moncloa, lo que le hace temblar y le obliga a guardar la cabeza en el agujero, son los vivos, esos seres hostiles e indóciles, capaces de sostenerle la mirada para decirle a la cara que es un impostor, un farsante, y un tipo que cuando dice, como esta semana, que le “gusta la literatura esperpéntica”, al instante toda España -incluidos los suyos- sabe perfectamente que jamás, en ningún momento, y bajo ninguna circunstancia, se ha acercado siquiera a dos metros de cualquiera de las obras de Valle-Inclán, y que, en definitiva, ha estado tan cerca de Luces de bohemia como de su tesis.

Artículo en: https://gaceta.es/opinion/el-esperpento-sanchez-contra-trump-20201118-1023/

INÉS JUEGA AL SIETE Y MEDIO

Artículo de Luis Herrero publicado en Libertad Digital el pasado día 15

Ciudadanos acabará votando que no a los presupuestos. La estrategia es demostrar que el pacto de Sánchez con Bildu y ERC no es por falta de alternativas. “Sí, claro que estoy absolutamente segura —mi espía paraguaya trata de disipar cualquier duda dándole a su voz énfasis de certeza—. Ciudadanos acabará votando que no a los Presupuestos. Ese es el final de esta película”. Lo sabe, me dice, de muy buena tinta. La estrategia de Arrimadas, al parecer, consiste en seguir con la mano tendida hasta el final para dejar claro que Sánchez pudo cambiar de pareja de baile en todo momento. “De lo que se trata —insiste mi interlocutora— es de poner de manifiesto que la decisión de pactar con Bildu y ERC no ha venido determinada por falta de alternativas. Debe quedar meridiano que la elección del presidente del Gobierno ha sido libre y premeditada y que siempre tuvo, hasta el último segundo, la posibilidad de rectificar. El PP y Vox han decidido no hacer nada útil para cambiar las cosas. Ciudadanos quiere jugar sus cartas de otra manera. Ya ha ganado pequeñas batallas durante la negociación con Maria Jesús Montero y ahora quiere ser visto como el partido que trató de evitar, por la vía de los hechos, que Sánchez se echara en brazos de Frankenstein”.

El problema, replico, es que tal como están las cosas, una vez publicitado a bombo y platillo el pacto del PSOE con los independentistas vascos y catalanes, si Ciudadanos no se levanta de la mesa de negociación no será visto como el partido que quiso rescatar a Sánchez del lado oscuro, sino como un tragaldabas que engulle principios cual si fuera el monstruo de las galletas. Primero dio por buena la subida fiscal de los Presupuestos, tras haber defendido lo contrario, y luego apoyó los seis meses de estado de alarma sin control parlamentario, a sabiendas de que era manifiestamente anticonstitucional. ¿Qué hará ahora, una vez que su demanda de mantener el castellano como lengua vehicular en Cataluña ha sido desestimada por la ponencia de la ley Celaá? ¿No dijo Arrimadas que ese asunto era casus belli? ¿Seguirá con la mano tendida a pesar de todo? ¿Mirará hacia otro lado después de que Bildu haya reconocido una vez más que viene a acabar definitivamente con el Régimen del 78? ¿Dejará que Ábalos siga diciendo sin empacho alguno que la normalización de los cachorros de Otegui es bueno para la democracia?

Mi espía paraguaya toma aire antes de responder. Volvemos al principio. “Ya te he dicho —sentencia— que Ciudadanos votará que no a los Presupuestos. Arrimadas sabe que la elección de Sánchez es definitiva y que no dará marcha atrás en su acuerdo con Bildu y ERC, pero no puede apearse ahora de su oferta de mano tendida porque entonces Sánchez podría argumentar que si siguió adelante fue porque no tenía otra salida”. Ahora el que toma aire soy yo. Trato de hacerle entender que si Inés no se apea ahora del convoy frankensteiniano acabará más achicharrada que una dama pompeyana tras la erupción del Vesubio. Después del tira y afloja convenimos que muchas veces la política se parece mucho al siete y medio. Tal malo es quedarse corto como pasarse. “Yo creo que si se apea ahora se queda corta”, me dice. Le respondo que ya se ha pasado. Ella replica que gracias a que Arrimadas mantiene su apuesta de brindar un plan b hay mucha gente, sobre todo en el PSOE, que está presionando a Sánchez para que rectifique. “Si no les hace caso —concluye— mucha de esa izquierda moderada acabará votando a Ciudadanos”.

Entonces me caigo del guindo. Arrimadas, deduzco, ha puesto rumbo al centro izquierda y trata de sobrevivir cubriendo el hueco que ha dejado libre la radicalización de Sánchez, cada vez más empeñado en disputarle a Iglesias el liderazgo absoluto  de la izquierda en su propio terreno. Tal vez sea, le reconozco, la única baza que le queda al partido para evitar la extinción a la que parece abocado. Si la jugada le saliera bien, si fuera cierto que la izquierda constitucional y comprometida con los valores que pusieron en pie el Régimen del 78 viera en Arrimadas un valor refugio, tal vez nos quedara una oportunidad para salvar a España del golpe institucional que se ha puesto en marcha. El problema es que la izquierda suele preferir la abstención al cambio de urna y para alterar esa tendencia no basta que Ciudadanos se ofrezca como alternativa oportunista al desencanto del PSOE. Tiene que demostrar mucho más. Sin ir más lejos, coherencia. Las conductas veleidosas no tienen tirón comercial. Mi interlocutora me escucha en silencio y antes de despedirse, musita: “y sin embargo, se mueve. Para quedarse a verlas venir ya están PP y Vox”. En ese punto, concedo, no le falta parte de razón.

Artículo en: https://www.libertaddigital.com/opinion/luis-herrero/ines-arrimadas-cs-votara-no-pge-presupuestos-juega-siete-y-medio-6680866/

DOS CONCEPCIONES DE LA LAICIDAD

Artículo de Salvador Bernal publicado en Aceprensa el pasado día 16

El Estado francés se dice neutral, pero no renuncia a legislar sobre cuestiones religiosas, algo impensable para los estadounidenses. Emmanuel Macron rebatió el 4 de noviembre, en una carta al Financial Timessus acusaciones de “estigmatizar, con fines electorales, a los musulmanes franceses”, tras los recientes atentados provocados por la violencia islamista radical. En ese contexto, el diario La Croix planteó a Florian Michel, profesor de historia contemporánea en la Universidad París 1 Panteón-Sorbona, la dificultad del mundo anglosajón para comprender el sistema de laicidad francés. Al menos desde los tiempos de la presidencia de Jacques Chirac, y concretamente desde la promulgación de normas sobre el uso del velo en los servicios públicos, la política oficial se interpreta como acción negativa contra la religión.

A juicio del profesor Michel, la controversia deriva de las distintas concepciones de la laicidad. Los anglosajones no parecen entender lo que Macron intenta explicar cuando insiste en que Francia y su gobierno son atacados por su laicidad, entendida como neutralidad del Estado, tanto para los musulmanes como para los cristianos, los judíos o los budistas: la autoridad nunca interviene en los asuntos religiosos y garantiza el ejercicio de los correspondientes cultos.

Pero en realidad, “el Estado francés interviene constantemente en la esfera religiosa, financiando a los profesores de centros privados confesionales, asegurando la conservación de las catedrales, legislando sobre el uso del velo, o tratando de organizar el ‘culto musulmán’”. El presidente de la República viene a reconocerlo en su carta a Financial Times, al referirse a su “proyecto de crear en París ‘un instituto destinado a mostrar la gran riqueza de la civilización islámica’, un proyecto probablemente impensable en los países anglosajones, que tanto desconfían de las intervenciones estatales”.

Separación sí, pero no laicismo

Por su parte, los presidentes estadounidenses nunca dejan de citar la Biblia, y la referencia a Dios es continua en la vida ordinaria de Estados Unidos. Michel explica que allí “la separación de Iglesia y Estado es estricta a nivel jurídico, pero no se opone a la religión. Las confesiones pueden expresarse libremente en la esfera pública. La manifestación personal de la fe –se trate de Jefferson, Truman, Kennedy o Carter–, confirma el pluralismo religioso de Estados Unidos”.

“[En EE.UU.] la separación de Iglesia y Estado es estricta a nivel jurídico, pero no se opone a la religión”

Para los norteamericanos, la posición correcta es “la de una estricta separación con respeto a todas las religiones, como expresó Thomas Jefferson en su carta a los Bautistas de Danbury, en 1802. Evoca la necesidad de erigir un ‘muro de separación’ entre las Iglesias y el Estado (…). Esta concepción del ‘muro de separación’ sigue prevaleciendo hoy en día en la jurisprudencia estadounidense”.

Libertad religiosa

De todos modos, este planteamiento puede estar menos consolidado de lo que considera el Prof. Michel: basta pensar en diversos casos pendientes ante el Tribunal Supremo, generalmente, por aplicación de leyes sanitarias o educativas que podrían violar la Primera Enmienda. Además, con la pandemia, jueces de ámbito inferior han protegido la libertad religiosa ante decisiones políticas que los afectados consideraban intromisiones. En esa línea se sitúa un nuevo caso, que puede tener una evolución imprevisible: la prohibición del uso de una mascarilla en una escuela pública de un condado de Mississippi, con la leyenda “Jesús me ama”, cuando se han admitido otras muchas con textos variados: equipos deportivos, logos universitarios, frases de televisión, candidatos políticos, el eslogan Black Lives Matter

En la sociedad contemporánea nada suele ser pacífico cuando se trata del hecho religioso. De ahí la necesidad de aquilatar la diversidad de los derechos humanos clásicos, comenzando por la libertad religiosa. Ante la posible prohibición de algunas entidades que fomentarían el odio a la República francesa en nombre del islam, un experto francés en derecho de asociación, Jean-Claude Bardout, recuerda en unas declaraciones a Le Monde que “el principio de laicidad se impone al Estado, no a las asociaciones, ni al ciudadano”. 

Artículo en: https://www.aceprensa.com/religion/laicidad/dos-concepciones-de-la-laicidad/

 

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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