Por José María Arévalo

(Joven leyendo, óleo de Matthias Stom, de 1630)
La “ley Celaá” ha suscitado enorme controversia, como hemos reflejado en artículos anteriores, por ejemplo “La concertada en la Plaza del Milenio contra la ley Celaá”, el 20.12.20, o “Polémica sobre el proyecto de Ley de Universidades”, el 09.06. así que no me extraña la noticia de que la tan denostada ministra Celaá va a salir del gabinete en la parece muy próxima, según la prensa, remodelación del Gobierno, aunque también he leído que se achaca su salida a que ha cumplido dejando lista dicha ley.
Pues justo estos días ha salido a la prensa otra polémica sobre esta ley, sobre el mal trato que va suponer para las enseñanzas de Humanidades, para las que puede implicar un mazazo irreversible. Me ha gustado el enfoque que le da al problema La Gaceta Regional de Salamanca, de la que últimamente recogemos bastantes reportajes dedicados a las cuestiones universitarias. Ya les he contado que hace cincuenta años trabajaba yo como periodista en ella, al tiempo que intentaba hacer la tesis en Derecho del Trabajo, en la Facultad salmantina, y publicaba todos los jueves unas “Páginas universitarias”, que tuvieron mucho éxito entonces. La Universidad cuenta en Salamanca mucho más que en Valladolis, por lo que veo que La Gaceta sigue dedicando al estudio salmantino mucho más espacio que la prensa vallisoletana, de lo que me alegro como promotor que fui de ese interés a finales de los 60.
La enseñanzas clásicas, sin materia troncal
“La Ley Orgánica de Educación (LOMLOE) –recogía La Gaceta hace unos días-, más conocida como “ley Celaá”, supone una nueva vuelta de tuerca para las Humanidades, y más en concreto para el estudio de las asignaturas de Latín y Griego. El área de las enseñanzas clásicas no tiene ninguna materia troncal reconocida a lo largo de todo el ciclo educativo de Secundaria. Solo se menciona la Cultura Clásica como una optativa de obligada oferta en la ESO. Una “puñalada” que podría llevar a la desaparición de los estudios clásicos en Secundaria (ESO) y Bachillerato, tal y como denuncian los profesores y la Sociedad de Estudios Clásicos.
Y por ello titulaba La Gaceta: “La Sociedad de Estudios Clásicos alerta de que el futuro de las antiguas lenguas está en peligro en Secundaria y Bachillerato”. “La polémica legislación educativa pone también contra las cuerdas a Filosofía y ha ofendido a los matemáticos.” “‘Puñalada’ de la Ley Celaá a las asignaturas de Latín y Griego.” Para continuar señalando que La Ley Orgánica de Educación conocida como “ley Celaá” supone una herida mortal para las Humanidades, y en especial para el Latín y el Griego. Los representantes en Salamanca de la Sociedad de Estudios Clásicos han alzado la voz para alertar de la posible desaparición del estudio de estas materias en Secundaria y Bachillerato consecuencia de la nueva legislación en la que estas materias pasarían a ser optativas. Es el caso de la asignatura de Cultura Clásica, que ahora es obligatoria en la ESO, cuya impartición dependería de la decisión de las autoridades educativas de cada centro.
Itinerarios actuales
En la actualidad, en Castilla y León hay una presencia muy escasa del Latín en la ESO, con una optativa en 4º. En Bachillerato, en el itinerario de Humanidades, se pueden cursar dos años de Latín y de Griego, uno en cada curso, y se puede estudiar Latín también en el itinerario de Ciencias Sociales. “Queda ya un poco limitado”, lamenta Marco Antonio Santamaría, profesor de Griego en la Universidad de Salamanca y presidente de la Sociedad de Estudios Clásicos dentro (SEEC) de la sección de Salamanca. Pero en Castilla y León, hasta ahora, en 2º de la ESO había una asignatura de Cultura Clásica, tres horas a la semana en la que los alumnos estudiaban historia, geografía, arte, vida cotidiana, mitología y se acercaban al Latín y al Griego. “Viene muy bien para muchas asignaturas de Humanidades, pero también de Ciencias porque parte del vocabulario científico viene del griego o del latín”, comenta Santamaría y recuerda que estos conocimientos “son la base de la cultura occidental”.
La cuestión es que con la nueva ley estos estudios pasarán a un segundo plano. “Es muy difícil que se mantenga el carácter obligatorio de la asignatura de Cultura Clásica”, señala el representante en Salamanca de la Sociedad de Estudios Clásicos, que insiste que es la clave para que los alumnos elijan Latín y Griego en Bachillerato. En concreto, solo se menciona la Cultura Clásica como optativa. Además, su impartición no quedará en manos de los equipos directivos de los centros. Los profesores de las antiguas lenguas temen que con la crisis económica que seguirá a la sanitaria se hagan recortes y aumenten los problemas para estas asignaturas ya que aseguran que cuando los grupos son pequeños, en especial en los centros rurales, las autoridades educativas tiran hacia atrás.
Que todos los que quieran estudiar estas asignaturas, puedan
“No son asignaturas masivas, ni pretendemos que lo sean, pero sí queremos asegurarnos de que todos los alumnos que quieran estudiar estas asignaturas puedan hacerlo porque están en su derecho, pero no siempre es así porque en los centros donde salen grupos pequeños de 3 o de 4 alumnos a veces no los autorizan” subraya Santamaría y añade: “El criterio no puede ser económico, la administración tiene que darles la formación que quieren, están en su derecho”.
El miedo de Santamaría es que establezca un mínimo de alumnos muy elevado para que se autoricen estas clases, lo que haría peligrar también el contrato de numerosos profesores interinos.[1]
1.300 alumnos de Latín y Griego en Salamanca
En los centros educativos de Salamanca estudian Latín y Griego casi 1.300 alumnos. según los datos facilitados por la Junta de Castilla y León: este curso 2020- 21 en Bachillerato hay 228 alumnos matriculados en Griego y 650 alumnos en Latín, cifra a la que hay que sumar los 414 de la ESO, de forma que en total suman 1.292. La cifra es ligeramente inferior a la del curso anterior, 2019-20, cuando los matriculados en Latín y Griego sumaron 1.372. Son 80 estudiantes menos y el descenso se registra en Latín, tanto en Bachillerato (724 el pasado año) como en Secundaria (414).
Buenas cifras en la Universidad
En la Universidad de Salamanca las cifras de estudiantes matriculados en Filología Clásica ronda los 60 alumnos. “Es una carrera vocacional”, reconoce Marco Antonio Santamaría y subraya que no es como Filología Inglesa, pero tiene “tirón” entre los jóvenes.