Joaquín Agrasot y la pintura moderna

Por José María Arévalo

(Joaquín Agrasot. Mujer valenciana)

El Museo de Bellas Artes de Valencia ofreció del 18 de febrero al 23 de mayo pasados, la mayor muestra hasta la fecha, con más de un centenar de obras, de Joaquín Agrasot, uno de nuestros mejores pintores internacionales pero sin fortuna crítica, de forma que a mí ni me sonaba cuando vi recogida esta exposición en hoyesarte.com, y por ello me quedé con ganas de comentarla aunque solo fuera por darlo a conocer.

Llamaba la atención la información de la muestra,  de que en 1902 la Encyclopaedia Britannica resumía la situación del arte español de la segunda mitad del siglo XIX considerando que la pintura moderna comenzaba con Mariano Fortuny (1838-1874) y destacando solamente a un artista durante los años de 1870, Joaquín Agrasot (Orihuela, 1836 – Valencia, 1914). También afirmaba que, ya para finales del siglo, dos jóvenes habían emergido con energía: Joaquín Sorolla (1863-1923) e Ignacio Zuloaga (1870-1945). Lo que muestra cómo a principios del siglo XX Agrasot había adquirido una consideración que lo situaba entre los cuatro pintores españoles más importantes. Sin embargo, por una u otra razón, de los cuatro reseñados, el oriolano ha sido el que ha contado con una menor fortuna crítica y hoy permanece en el olvido para muchos españoles amantes la pintura.

(Joaquín Agrasot, autorretrato)  

Comienza la pintura moderna

A Agrasot se le ha venido definiendo como un artista realista y costumbrista, asociado al naturalismo regionalista valenciano de la segunda mitad del siglo XIX. Sin embargo, aunque comúnmente se le ha venido enmarcando como representante de las formas estereotipadas tradicionalistas del costumbrismo, su vibrante paleta cromática, el empleo de la luz y de una pincelada muy particular lo aproximan a las formas preciosistas que permiten encuadrarlo dentro de la pintura moderna coincidente con la corriente artística internacional.

Ester Alba -profesora de Historia del Arte de la Universitat de València, comisaria de la muestra junto con Rafael Gil, catedrático también de la UV-, destacaba en la inauguración que esta exposición pretendía mostrar a Agrasot como el pintor poliédrico que fue, un artista que trabajó todos los géneros con una mirada muy amplia. Además, la muestra incidía especialmente en su proyección internacional, con obras en los mercados inglés, francés e italiano, además de su paso por Argentina, México y EE.UU., sin olvidar su participación en las más importantes exposiciones nacionales e internacionales.

(Joaquín Agrasot. Dos amigas )

En la exposición se podían admirar las obras del Museo Nacional del Prado “Lavandera de la Soarpa” (en los Estados Pontificios) y “Las dos amigas” (la más conocida del artista), premiadas en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1884 y 1887, respectivamente.

Datos biográficos

Agrasot estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia con Francisco Martínez Yago. Después fue pensionado a Roma por la Diputación de Alicante y allí conoció a Eduardo Rosales, Casado del Alisal y a Mariano Fortuny, que influyó decisivamente en su obra y con quien entabló una profunda amistad. Desde Roma envió obra a las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, y obtuvo una tercera medalla en 1864 con el cuadro Lavandera de la Scarpa (en los Estados Pontificios), que conserva el Museo del Prado al igual que Las dos amigas, el cuadro más conocido del artista, que obtuvo una segunda medalla en la de 1867.

(Joaquín Agrasot. Dos huérfanos bebiendo vino)

En las dos pinturas es tan evidente la influencia de Fortuny que se llegó a sospechar que intervino en la ejecución, sobre todo en las gallinas del primer término de Lavandera de la Scarpa, lo que mermó su recompensa en la Exposición. Sigue a su amigo cuando éste se traslada a Granada, instalándose en la fonda de los Siete Suelos junto a Ricardo y Raimundo de Madrazo, Martín Rico, Tomás Moragas y Benito Soriano Murillo. Al regresar a Roma, se dedicó a la pintura de casacones con temas como El charlatán o Los perros sabios. En 1875, tras la muerte de Fortuny, regresó a España, donde fue nombrado miembro de número de la Academia de San Carlos valenciana y académico correspondiente de San Fernando. En la Exposición Universal de Filadelfia del año 1876 obtuvo Medalla, lo mismo que en la Exposición Universal de Barcelona de 1888, donde se alzó con el segundo puesto en su categoría. Su defunción se produjo en la ciudad de Valencia el 8 de enero de 1919.

(Joaquín Agrasot. En la corrida de toros)

Su obra

Joaquín Agrasot fue una figura capital en la renovación realista de la pintura valenciana, dedicado al costumbrismo regionalista y a las escenas de género, aunque también cultivó el desnudo, los temas orientalistas, el retrato y la pintura religiosa. Obligado por la moda, trabajó también en pinturas de historia con las que se podían obtener éxitos en los canales oficiales del arte español decimonónico.

Además de las dos obras del pintor Oriolano que conserva en su colección el Museo del Prado, el Museo Carmen Thyssen de la ciudad de Málaga y el Museo de Bellas Artes de Valencia cuentan en sus colecciones con pinturas de Agrasot. Mención aparte merecen el Palacio del Senado de España, que alberga el cuadro “Muerte del Marqués del Duero”, y la Colección Pedrera Martínez, que contiene más de ochenta pinturas del maestro.

(Joaquín Agrasot. Moro)

Para el maestro Lafuente Ferrari, es uno de los continuadores de Fortuny, incluido en la generación de Zamacois, Ferrándiz, Peyró, Tapiró, Moragas y Jiménez Aranda.

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