Los lunes, revista de  prensa y red

“La unidad que no llega”, de Antonio Burgos; “Tiempos de confrontación”, de Florentino Portero; y “Teodoro fabrica para Casado un gran partido que quepa en el PSOE”, de Federico Jiménez Losantos

(Viñeta de Ramón en El Norte de Castilla el pasado día 24)

LA UNIDAD QUE NO LLEGA

Artículo de Antonio Burgos publicado en ABC el pasado día 24

Que si hay que adelantar las elecciones andaluzas o dejarlas para cuando a Moreno Bonilla le parezca conveniente… Que si hay que celebrar cuanto antes el congreso del PP en Madrid para ver quién se lleva el gato al agua… Que si a Yolanda Díaz le interesa acelerar la formación de su plataforma de ultraizquierda, ya que las encuestas dicen que Podemos está en caída libre… Y todo es una guerra de frases buscando titulares, de unos contra otros dentro del mismo partido. Quiénes se dedican a apagar hogueras, quiénes a encenderlas en beneficio propio aunque pronuncian en vano la palabra «unidad». Estamos asistiendo a un triste espectáculo de codazos entre los políticos, que era lo que nos faltaba dadas las actuales circunstancias de crisis económica, social y sanitaria que atraviesa la nación.

Yo no sé estos señores en qué estarán pensando cuando todas sus luchas intestinas no sólo salen fuera del ámbito de sus partidos, sino que se airean e intentan formar bandos en torno a un apellido, a una ambición, cuando los programas casi siempre son los mismos e intercambiables. Estos tiros en el pie que se están dando muchos partidos, y no quiero señalar porque usted sabe a cuáles me refieroo, son un total desprecio a los problemas verdaderos de los votantes, que, hartos de coles, a este paso van a dejar de seerlo, a la vista del espectáculo que están dando quienes hasta ayer por la mañana fueron sus líderes.

Por eso me pareció bastante importante el discurso que Moreno Bonilla dio el sábado en Granada, en el congreso regional de su partido. Advirtió que a los votantes les importa una higa que se peleen entre ellos y que eso les incomoda y molesta. Que lo que deben hacer los políticos en vez de tanto pelearse entre ellos y de darse consejos los unos a los otros sobre la unidad, es ocuparse de solucionar los problemas, no crearlos. Que deben ocuparse en lo que de verdad preocupa a los españoles, por encima de las ideologías, como es el precio de la luz, que no sabes ya a qué horas has de poner la lavadora para que no sea de infarto la cifra de la próxima factura. Que deben ocuparse de solucionar los problemas de transporte que tan inquietantes desabastecimientos están originando. Que no deben aumentar la deuda pública que habrán de seguir pagando los hijos de nuestros nietos. Que no les deben traer sin cuidado los problemas del campo, del olvidado sector primario, cuando a los vaqueros les cuesta producir la leche más de lo que les pagan por sus cántaras en las fábricas. Que no deben los empresarios pagar las alegrías de gastarse en vino y almejas la hucha de las pensiones. Que no debe olvidarse que aún están esperando las prometidas ayudas muchos empresarios arruinados cuando el primer estado de alarma con el confinamiento. Pero, nada, sin conocer la humildad, no les importa más que si van a convocar el congreso o no, y si ganan ellos o los otros. Un poco de humildad y de inmersión en la realidad de los problemas de la calle no les vendría mal. y así dejarían de darse tiros en el pie y de perder votos.

Artículo en: http://www.antonioburgos.com/abc/2021/11/re112421.html

TIEMPOS DE CONFRONTACIÓN

Artículo de Florentino Portero publicado en El Debate el pasado día 23

Es difícil imaginar un futuro democrático cuando se apuesta por la confrontación y la exclusión. Lo sabemos. Estamos viviendo un cambio de época, por lo que muchas de las instituciones que han caracterizado nuestro mundo están mutando o desapareciendo. Por ello, a nadie le pueden sorprender las tensiones que los regímenes democráticos están sufriendo. El comunismo fracasó, pero los comunistas de toda condición siguen aquí. Ya no utilizan los viejos argumentos, sino que se parapetan detrás de nuestras instituciones para, desde dentro del sistema, corromperlas. Desde hace un siglo se enseña en las escuelas de inteligencia cómo se transita desde la democracia a la dictadura, parafraseando a Fernández Miranda, «de la ley a la ley».

Esa fue la experiencia venezolana. Intentaron un golpe de Estado y les salió mal. Fueron por la vía legal y consiguieron destruir una gran nación, dotada de formidables reservas de hidrocarburos. Nicaragua ya ha llegado al mismo destino, sumándose ambas al precedente cubano en el censo de dictaduras comunistas.

Las tensiones propias del cambio de época no son una exclusividad iberoamericana. En Estados Unidos los partidos republicano y demócrata son ya algo irreconocible para una persona de mediana edad. Ni los Bush tienen nada que ver con Trump, ni Clinton con las huestes de su partido que han conquistado el Capitolio. El espectro centrista se reduce en beneficio de unos extremos crecientemente radicalizados. Algo semejante ocurrió en Perú y hoy lo estamos constatando en Chile. España no anda muy lejos de este escenario. Si el Partido Popular, fiel a la historia de la derecha española, se suicida a causa de un conjunto de rencillas incomprensibles y el Partido Socialista renueva su mayoría parlamentaria, asistiremos a una radicalización del arco parlamentario y los extremos pondrán fin a la forma de hacer política característica del Régimen del 78.

En Venezuela, apenas si hay esperanza para la democracia. Para los demócratas de aquel país una elección, por corrompida que esté, es una oportunidad para la movilización. En el exterior las posturas se enfrentan entre los que buscan legitimar una dictadura y los que demandan su condena.

En Chile, como en España, la democracia no está en peligro a corto plazo, pero sí la cultura política que la sustenta. Ambos regímenes proceden de una dictadura y en ambos casos había unos acuerdos de fondo para evitar tanto una nueva dictadura como la repetición de las circunstancias que estuvieron en su origen. En nuestros días la combinación de cambio generacional y de época están creando un nuevo entorno en el que aquellos acuerdos resultan prescindibles, dando paso a la reivindicación de unos legados políticos que se fundamentan en la confrontación.

El esfuerzo por garantizar la paz y la convivencia se canalizó durante décadas a través de la formación de regímenes democráticos y de la apertura de los mercados para favorecer la actividad comercial. La democracia es sólo un instrumento que da sentido a una cultura política y es esta cultura la que hoy está crecientemente en cuestión en Occidente. Es difícil imaginar un futuro democrático cuando se apuesta por la confrontación y la exclusión.

Artículo en: https://www.eldebate.com/opinion/20211123/tiempos-confrontacion.html

TEODORO FABRICA PARA CASADO UN GRAN PARTIDO QUE QUEPA EN EL PSOE

Artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en Libertad Digital el pasado día 21

El destino de Teodoro, al que absurdamente ha unido el suyo Casado, sí es compatible con un partido pequeño que se dice grande: caber cómodamente en el regazo del Gobierno socialcomunista. Como era previsible, el congreso del PP andaluz desembocó en una dramática interrogación: «¿cuánto resistirá el PP con Teodoro al mando?» La respuesta, con muecas de preocupación: «poco, esto va cada vez peor». Y es que Génova, léase Teodoro, para escapar del empantanamiento en el frente que abrió en Madrid contra Ayuso, ha abierto otro contra Moreno en Andalucía para forzarle a convocar elecciones y así decir que gana el PP, no Ayuso. Y como guinda, mandó a sus mindundis a insultar a Cayetana, por el libro que tres días antes dijo y mandó decir que nadie iba a leer. Lo tremendo, grotesco hasta la obscenidad, es que Ana Beltrán y Montesinos demostraran que no lo habían leído y que no por eso dejaban de insultarla.

Tres movimientos criminosos

Esos tres movimientos estratégicos –atacar a Ayuso, desestabilizar a Moreno y escupir a Cayetana– prueban que Teodoro valdrá para matón de pueblo, no para poner orden en un partido que quiere convertir en cuartel. Cada uno de ellos es un fracaso personal. Los tres juntos son un fracaso de otro, de Casado, que ha permitido, alentado y hasta encabezado el primero y peor; cuando, sentado junto a Ayuso, proclamó candidato a Almeida. De paso, lo delató como el Judas de lo mejor que le ha pasado en muchos años a la derecha: el nacimiento de una inesperada redentora del PP en Madrid.

Eso se valora así en todas partes, y también en el congreso andaluz, saboteado por el Rey Lobo de Murcia y su villarejo, el Señor Lobo de Cs. Pero difundir una grabación ilegal guardada varios meses y usarla según la conveniencia particular del Secretario General delata una forma gangsteril de hacer política, propia de ese personaje violento y sectario que describe Cayetana y que no vacila en perjudicar al PP para mantener una cuota de poder que crece según mengua la autoridad de Casado, si le queda alguna. El problema de Teodoro y de Casado, su socio y rehén, es que se olvidan de los que han apuñalado y no han muerto, como es el caso de Andalucía.

Porque además de perder Murcia, de tratar de impedir en vano que Ayuso convocara elecciones y de emprender una campaña de destrucción personal contra ella mediante esos dossiers que ha denunciado Cayetana en la presentación de su libro, razón última de la bilis de las teomediocridades, Teodoro se las ha arreglado para perder Granada y romper el PP de Sevilla, haciendo lo que mejor se le da: minar, sabotear y hundir al partido desde dentro. Usando una antigua colaboradora contra Moreno, logró ungirla presidenta del PP provincial, pero al precio fue que el Presidente de la Junta y del PP andaluz no fuera a la toma de posesión. Imposible olvidar ese antecedente al producirse la filtración de la grabación ilegal de Marín, cuya condición delictiva no se ha subrayado, a mi juicio, suficientemente. ¿Cómo va a respetar el Estado de Derecho un partido que utiliza técnicas de delincuencia común para sus querellas internas? Y como la Junta odia a Génova, al entrar Ayuso al recinto congresual fue recibida con una ovación delirante, que era también a favor de Moreno Bonilla… y contra Teodoro.

Las ideas de Jaimito Díaz Egea

La reacción de Teodoro al día siguiente fue la de costumbre: utilizar a sus periodistas habituales para amenazar a los críticos y reivindicar esta idea: «hay que parecerse a la gente, al entorno, para ganar elecciones». En su día, los barones respaldaron contra Cayetana y Ayuso ese argumento de mercenarios y que supone la negación de cualquier partido político decente, que no debe aplaudir lo que haya sino para mejorarlo, convenciendo a la gente para apoyarlo. Pero el oportunismo ambiental retrata bien al político tripero, que busca llenar la andorga como sea, donde sea y con lo que pille.

La segunda recomendación de Teodoro a los liberales del PP, o sea, a los que hace un año representaba y desde hace un año combate Casado era continuación de la majadería anterior e involuntariamente autocrítica: «nos quieren devolver a un partido pequeño, el de los 66 escaños». Que yo sepa, esos escaños los ganó Casado, con Cayetana, Ayuso, Lasquetty y otros que lo apoyaron frente a Soraya, que hubiera cosechado entre 6 y 16. Cayetana afrontó esas elecciones con ningún escaño en perspectiva por Barcelona, consiguió uno, y, unos meses después, dos y por muy poco no llegó a tres.

De hecho, la suya fue la circunscripción en que más creció el partido, como cuenta en ese libro que nadie iba a leer y al que escupen los criados de Teo, que dice que Cayetana y Ayuso quieren «un partido pequeño». El «gran partido», el «que se parece a la gente», debe de ser el que Casado, tras echar a Cayetana y romper zafiamente con Vox, condujo a la victoria en el País Vasco y Cataluña. Allí demostraron la diferencia del PP con un partido pequeño llamado Vox: Casado, pasó de 4 a 3 escaños; y Abascal, de 0 a 11.

Allí, en Cataluña, sin Cayetana, Casado dio a luz el racunismo, hijo de esa teoría de que un partido debe parecerse a la gente y al entorno, en vez de tratar de cambiarlos. En RAC1, el líder visionario del PP, asistido por esa teoría infalible, pidió que le hicieran preguntas en catalán, dijo que no quería imponer la bandera nacional a nadie, que quería recuperar la senyera frente a la estelada, pidió perdón por la actuación policial del 1-O y añadió que por eso no quiso defenderla la noche triste de la democracia. El radiosicario separatista, feliz con la humillación del jefe de Cayetana, pudo demostrarle que mentía, y que sí la defendió, pero el racunismo, ideología de rendición, consigue a veces que le perdonen la vida al suicida. El saldo: de cuatro a tres escaños, y si dura una semana más la campaña, ninguno. De ser con Cayetana como figura catalana el primero de los tres partidos nacionales -PP, Cs, Vox- al último. Así se agranda un partido, sí señor.

La obsesión contra Ayuso

Para que no encogiera más, Casado y Teodoro se empeñaron en que Ayuso no convocase elecciones anticipadas tras la moción de Murcia. No les hizo caso y su extraordinaria victoria tras una campaña electrizante, de la que echó a Génova y sólo quiso aparecer con Almeida, las expectativas electorales del PP se dispararon hasta extremos nunca soñados por Casado, que tras la campaña catalana dejó al PP a punto de entierro. Ahora sabemos que la Infeliz Pareja prefería perder Madrid a que ganara Ayuso. De hecho, en vez de aprovechar el enorme eco nacional e internacional de su victoria, con el aplastamiento de la Izquierda y la jubilación forzada de Iglesias, se han dedicado a agredirla y a negarle la presidencia del partido en Madrid. Nunca gentecilla tan mediocre despreció más a quien tanto le engrandecía.

Pero el envilecimiento de la dirección, su comportamiento mafioso y el enrarecimiento de la atmósfera política en la derecha, no sólo degrada a los activos, el trío La, La, La de Casado, Teodoro y Almeida, sino a los pasivos, al conjunto del PP, que no entiende que la figura que más aplauden en sus congresos sea la más atacada por los que nunca han ganado nada. Y aunque en Madrid se mantiene la popularidad de Ayuso mientras se hunde la de Casado y la de Almeida, en el congreso de Granada se ha visto al PP en su conjunto dando una imagen nerviosa, desnortada. Nadie, ni Ayuso, ni Feijoo («Juanma no es del PP, es andaluz cien por cien», le regaló como lema) ni Moreno, ha quedado bien. Ningún partido se salvaría del funesto destino que provoca una dirección en abierta guerra civil contra sus bases.

Rendición general, acomodación personal

Pero el destino de Teodoro, al que absurdamente ha unido el suyo Casado, sí es compatible con un partido pequeño que se dice grande: caber cómodamente en el regazo del Gobierno socialcomunista, al que entregan la Justicia y las posiciones culturales. Los teoperiodistas dicen que «a nadie le interesa la guerra cultural» y que «hay que hablar de lo que realmente le interesa a la gente», o sea, la economía y que Casado viva en la Moncloa.

Ni la Inseguridad, ni la Educación, ni la persecución del español, ni los ataques a la Transición, ni la financiación venezolana de Podemos y el PSOE, ni la subida de impuestos, ni el precio de no tener energía nuclear, ni las leyes anticonstitucionales de violencia de género, ni la caída de las exportaciones, ni la falta de competitividad, ni la rendición ante la ETA, ni el sometimiento al separatismo catalán y vasco, ni la manipulación de la historia de España, ni la degradación de los medios de comunicación, ni la falta de expectativas de la juventud, ni la ruina de las pensiones… Nada. Lo único que preocupa a la Infeliz Pareja es que no gane nadie del PP, y que si gana sea a su servicio particular, no al del interés general. Mal, muy mal está el PP, según lo que hemos visto en Granada. Y peor que se va a poner.

Artículo en: https://www.libertaddigital.com/opinion/federico-jimenez-losantos/teodoro-fabrica-para-casado-un-gran-partido-que-quepa-en-el-psoe-6839222/

 

 

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Tres foramontanos en Valladolid

Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario.

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