Por José María Arévalo

(«Antonio el bailarín». Óleo de Capuletti, 1955)
‘En el centenario de Capuletti’, una muestra que rinde homenaje al pintor vallisoletano, con más de cien piezas entre óleos, acuarelas, dibujos o gouaches que recorren todas sus etapas creativas, en la Sala de la Pasión, hasta el 28 de septiembre
La Fundación Municipal de Cultura conmemora los cien años del nacimiento del pintor vallisoletano José Manuel Capuletti con la muestra ‘En el centenario de Capuletti’, una ambiciosa retrospectiva que abarca todas las etapas creativas y vitales del artista, fallecido a los 53 años en 1978 y reconocido como uno de los más internacionales pero con menos obras expuestas y conservadas de España.
La exposición reúne más de cien obras seleccionadas, procedentes principalmente de colecciones particulares, que abarcan sus fases creativas y sus etapas vitales: sus primeros óleos y acuarelas realizados durante su juventud en Valladolid; su segunda etapa surrealista en París y Nueva York, y sus últimas producciones, las más hiperrealistas, realizadas desde su regreso a España.

( Peñafiel y su castillo. Acuarela en sepia de Capuletti, 1975)
La concejala de Educación y Cultura, Irene Carvajal, inauguró la propuesta acompañada por uno de sus comisarios, el profesor del Colegio del Lourdes e impulsor de las muestras que el centro docente ha realizado con obra de Capuletti, Miguel Ángel García Pérez. La exposición ha sido también comisariada por el catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Valladolid y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, José Carlos Brasas Egido.
El 21 de marzo de 2025 se cumplió un siglo del nacimiento de José Manuel Capuletti (1925-1978), uno de los artistas vallisoletanos más internacionales cuya obra, sin embargo, ha sido apenas expuesta y conservada en España. Con esta gran retrospectiva, la Fundación Municipal de Cultura quiere reivindicar su figura y poner en valor su legado.

( La cuna grande. Óleo de Capuletti ,1974)
Tres periodos
La exposición reúne más de cien obras, procedentes principalmente de colecciones particulares, que abarcan todas sus fases creativas y sus etapas vitales: sus primeros óleos y acuarelas realizados durante su juventud en Valladolid, su fecunda etapa surrealista en París y sus últimas producciones, las más hiperrealistas, realizadas desde su regreso a España.
Sobre estos tres periodos se articula un recorrido en el que óleos y acuarelas; retratos, naturalezas muertas, paisajes, escenografías y diseños de vestuario para espectáculos de danza y ballet, escenas del cante y el baile flamenco o de la tauromaquia y sus conocidos desnudos presentan a un artista polifacético, que domina con un talento innato diferentes técnicas y que se mueve con naturalidad y fluidez en diversas temáticas.

( La estatua rota. París. Óleo de Capuletti, 1954)
Desde los albores de su carrera artística, demuestra su dominio del dibujo o del óleo, y un interés en los temas taurinos y el flamenco. A sus 20 años, se marcha a Madrid, donde conoce a una bailarina asturiana, Pilar López, quien se convirtió en su musa y esposa.
En 1951, se traslada al París de las vanguardias, donde comienza este segundo periodo con la inspiración en la pintura surrealista y en el artista Salvador Dalí. Su posterior marcha a Nueva York impulsa su carrera, donde alcanza una notable repercusión mediática y establece relación con algunas celebridades, como el pianista Arthur Rubinstein.
El último capítulo de su carrera finaliza con su regreso a España en 1968. En sus últimos diez años, sus obras evolucionan hacia el hiperrealismo y la introspección.

( Arlequina.París.1955. Óleo de Capuletti)
A pesar de su éxito, tras su fallecimiento solo se le ha recordado en Valladolid con algunas pequeñas muestras organizadas en la Galería Castilla en 1981, en el Colegio Nuestra Señora de Lourdes en 1993 y 2003, o en la Galería Rafael en 2008.
Biografía
Organizada de forma cronológica, la exposición comienza con su juventud en su ciudad natal. Artista precoz y autodidacta, desde los albores de su carrera artística demuestra un dominio excepcional de técnicas como el dibujo, la acuarela o el óleo, y un interés por el retrato, los temas taurinos y el baile flamenco que mantendría durante toda su vida. Con poco más de 20 años se traslada a Madrid, donde comienza a diseñar figurines y escenografías para la compañía del bailarín flamenco José Greco. A raíz de su trabajo para esta formación conoció a la joven bailarina Pilar López, que se convertiría en su musa y primera esposa.
En 1951 se traslada al París de las vanguardias. Este periodo, que protagoniza el segundo capítulo de la muestra, abarca casi dos décadas en las que se evidencia su inspiración en la pintura surrealista y en Dalí. El resultado es una personal estilo de atmósfera surreal y sensual, de colores vibrantes y trazos impecables.

( Atomicidad de un poeta. París. 1953. Óleo de Capuletti)
Es la etapa más fecunda de su carrera artística, promovida por el galerista André Weil, que se convirtió en su marchante exclusivo e impulsó su salto a Nueva York. De forma paralela a su producción pictórica, de la mano de Weil en París y de Victor Hammer en la gran manzana, Capuletti continuó trabajando en el mundo de la escenografía para el Darkness Ballet en Manhattan y para la compañía de Vicente Escudero en la capital gala.
A mediados de los 60 su obra alcanza una notable repercusión mediática también en San Francisco y Los Ángeles. Celebridades como Gloria Swanson o Greta Garbo acuden a sus inauguraciones y otras como el intérprete Edward G. Robinson o el pianista Arthur Rubinstein adquieren su obra.
El tercer capítulo de la muestra aborda su regreso a España, en 1968, y los diez últimos años de su vida, periodo durante el que su obra evoluciona hacia el hiperrealismo y la introspección.

( Sueño daliniano.1962. Óleo de Capuletti)
Después de su brillante etapa entre París y Nueva York se traslada al pueblo sevillano de Mariena de Alcor, a un tranquilo cortijo junto a su primera esposa, Pilar. Después de su separación en 1973 regresa a Madrid, donde residió con su nueva pareja, la alemana Iris Henrich. Fue precisamente durante una visita a la localidad natal de su compañera, Walluf, cuando le sorprendió la muerte de forma prematura, el 28 de septiembre de 1978.
A pesar de su andadura fuera de la capital del Pisuerga, Capuletti siempre mantuvo sus vínculos y contactos con su ciudad natal, donde conservaba amigos de la juventud y a la que regresó en varias ocasiones. A pesar del enorme éxito que tuvo en vida y del interés con el que la prensa local siguió su carrera, tras su fallecimiento solo se le recordaría en Valladolid con alguna pequeña muestra, como las organizadas por la Galería Castilla en 1981, en el Colegio del Lourdes en 1993 y 2003 o en la Galería Rafael en 2008.
El reconocimiento de Capuletti en la ciudad de origen del pintor con una gran retrospectiva era una deuda pendiente que la FMC salda ahora con esta muestra, con la que el artista ‘regresa’ a Valladolid para presentar una amplia selección de lo más representativo de su carrera y de su evolución artística en el centenario de su nacimiento.
Uno de los comisarios de la exposición, Miguel Ángel García Pérez, ha recordado al artista vallisoletano como un «gran dibujante con estilo propio». «Capuletti por fin vuelve a Valladolid», ha añadido García Pérez.
‘En el centenario de Capuletti’ puede visitarse en la Sala de Exposiciones de La Pasión, con entrada gratuita, hasta el 28 de septiembre. El horario del centro es de martes a domingo y festivos de 12:00 a 14:00 y de 18:30 a 21:30 h.
La FMC organiza visitas guiadas gratuitas para público general de miércoles a domingo a las 20:00h (sin necesidad de reserva previa). Los grupos organizados pueden concertar la visita a través del correo electrónico [email protected]