Soledad Onetto es declarada una profesional bien informada, buena entrevistadora, seria y confiable, pero se recurre a ella para hacer publicidad paralela y ahora se le envía a un megaevento musical-farandulero… como animadora.
El Código de Etica del Colegio de Periodistas de Chile, como el de otros países, prohíbe a estos profesionales desempeñar simultáneamente funciones periodísticas y publicitarias, como lo recordó esa entidad gremial -aunque ya no tenga tuición sobre quienes no son sus miembros- en un dictamen.
Se trata de evitar la inducción a error o confusión en la audiencia al transmitirle paralelamente un mensaje de interés social y otro comercial o particular, además de prevenir un conflicto de intereses que contamine la información y perjudique al público, aun cuando éste no lo perciba fácilmente. Esto es especialmente importante cuando un periodista debe difundir una noticia contraria a su contratante adicional, sobre todo considerando que son generalmente los grandes avisadores de los medios los que requieren los servicios cuestionados.
Pese a todas esas prevenciones, el sistema mercadocrático imperante se empeña en torcer la nariz –y el resto del cuerpo- a la información pública, al incentivar la práctica de prestar una favorable imagen pública como “rostro” del periodismo contingente para favorecer disciplinas que persiguen objetivos anexos, distintos y muchas veces contrapuestos a éste, como la publicidad y el marketing. En la televisión los casos son por ahora puntuales, pero en las radioemisoras de FM proliferan programas de actualidad con periodistas, televisivos o no, colegiados o no, que, interrumpiendo su tarea específica, dan voz y énfasis a los anuncios de los auspiciadores.
A la farándula
La periodista especializada en nuevas tecnologías y conductora de noticiarios de Canal 13, Soledad Onetto, quien ya había participado paralelamente en una campaña publicitaria de una multitienda, será ahora la próxima coanimadora del evento de música popular más importante y farandulero del país, el Festival de la Canción de Viña del Mar. Su canal, de la Corporación de Televisión de la Universidad Católica, le eligió en cumplimiento de un contrato de transmisión con la estación estatal, desechó a candidatas probadas en el espectáculo televisivo -como la hija del animador internacional Don Francisco y la hermana de la ex Miss Universo Cecilia Bolocco, entre otras- y no la retiró del noticiario.
Un conflicto de intereses, después de todo, no es improbable: la alcaldesa de Viña del Mar, cuyo municipio organiza precisamente dicho festival, ha soportado acusaciones de fraude administrativo; asimismo, algunos ejecutivos de otros grupos avisadores fueron sancionados por uso de información privilegiada.
Dudoso “link”
Pocos días antes de la designación, el diario la Segunda publicó con titular de portada el reportaje “Los rostros más vendedores de la televisión chilena” (23-7-2008, edición impresa), en el cual más de veinte directores y creativos de las principales agencias de publicidad del país elegían a “los hombres y mujeres más atractivos, creíbles y vanguardistas” de ese medio. Onetto fue uno de los seis más votados, entre dos animadores, una modelo, una actriz y un periodista-conductor de TV por cable.
Lo inesperado del reportaje no fue tanto eso y mucho menos que se le colmara de elogios -“es súper centrada, informada y seria”, “sus entrevistas son puntuales y sólidas”, “sus opiniones siempre están bien fundamentadas”, “da confianza”-, sino que ella explicara en el periódico que se trataba de “una estupenda herramienta para crecer profesionalmente” y admitiera abiertamente el beneficio comercial de su desempeño marquetero. Agregaba que establecía un “link” hacia la cobertura de la tecnología y que estaba dispuesta a asumir el riesgo por conflicto de intereses cuando tuviera que informar sobre un empleador “extra”.
El mencionado enlace es, en todo caso, entre información periodística y mensaje publicitario, entre realidad concreta y realidad simulada, lo que no solamente resulta ajeno a la constitución del periodismo, no solamente tergiversa la información pública, sino que está prohibido expresamente por el código de ética del gremio.
Autoentrevista
Dado el alto concepto profesional que se le reconoce con tanta generosidad, ¿no correspondía ascender a Onetto en lo suyo, el escalafón periodístico, en vez de tratársele como simple -aunque agraciado y lucrativo- rostro comercial? La respuesta es, una vez más, tajante y pedestre: las millonarias ganancias previstas por los productores comienzan por los 40 millones de pesos -unos 55 mil euros-, que, según El Mercurio, percibirá ahora la apetecida rubia.
Mientras tanto, a la espera del Festival (febrero próximo), Onetto sigue conduciendo uno de los noticiarios del canal e informando, entre otros hechos, sobre las novedades del próximo certamen. Así las cosas, pronto tendrá que entrevistarse a sí misma…
Julio Frank Salgado
