¡¡Por la igualdad y la justicia, rebelión cívica: derogación de la ley de violencia de género ya!!

Hay que implicarse hasta las ingles en la lucha contra la ley integral de violencia «de género» (LIVG); la democracia somos nosotros, el pueblo soberano, la sociedad civil, aunque algunos no terminen de creerselo.

Empezamos a tomar conciencia -mira por dónde la crisis económica va a servir para algo-, de que los politicos son una casta endogámica y ruin, que en lugar de defender los intereses, derechos y libertades de los ciudadanos, sólo defienden su propio estatus, sus intereses y los de su clan, legislando contra el pueblo, su fuente de legitimidad, sin otra ideología que la que les permita en cada momento mantenerse en el poder. Y esto se ha acabado. La sociedad civil tiene el derecho -y la obligación-, de imponer sus principios y valores, sus aspiraciones e intereses: ha llegado el momento de marcar las reglas de juego democrático y ponerle las pilas a una casta política que no la representa y acabar con este sistema político corrupto.

Ejemplo palmario del ejercicio tiránico del poder, con la connivencia y el aplauso entusiasta de toda la casta política con representación parlamentaria que ha legislado en contra del derecho natural, del bien común, la lógica y la razón es la execrable ley integral de violencia «de género» (LIVG)y sus correspondientes versiones «autonónicas»: una ley de «autor», terrorífica y totalitaria -por vulneradora de los derechos humanos, injusta, discriminatoria, sexista e inconstitucional-; una ley que desde su infausta promulgación hace ahora seis años viene conculcando los derechos humanos de más de un millón de varones, victimas propiciatorias de denuncias falsas de sus parejas femeninas, que en base al inefable principio «jurídico» de la llamada «discriminación positiva» -un clamoroso oxímoron-, los detiene -automática y preventivamente- por la mera denuncia de parte, aunque no haya el menor indicio de comisión de delito, ni la mínima investigación policial-; una ley que los estigmatiza públicamente y los convierte en apestados sociales; que institucionaliza la figura medieval del destierro, expulsándolos de sus hogares y alejándolos de sus hijos; que viola sus derechos fundamentales, como la presunción de inocencia, la igualdad ante la ley y las garantías jurídicas que consagra nuestra Constitución y el Derecho Internacional.

Como a fecha de hoy, cuando faltan A si ningún partido político se compromete formalmente a su derogación, no queda otra alternativa que la ABSTENCIÓN ELECTORAL el 22 de mayo.

¡¡POR LA IGUALDAD Y LA JUSTICIA, REBELIÓN CÍVICA; DEROGACIÓN DE LA LIVG YA!!

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