Cajón de Sastre

Rufino Soriano Tena

Si no se flexibiliza el despido, será severo el sarpullido.

(o “Con despidos tan generosos, más hondo será el foso”).

Entre las responsabilidades que tiene un Presidente de Gobierno, por muy legal y democráticamente que haya accedido al cargo, hay una que no se la salta un gitano: la de minimizar lo que se gasta en indemnizaciones cuando despide a algunos de sus colaboradores (ministros, secretarios de Estado y otra serie de personas electas digitalmente y con derecho a alguna compensación económica al exonerarlas), ya que tanto si el despido es porque le sale de los «asgones» (sustitúyase el verbo asir por coger, en su mismo tiempo y persona) o porque el Presidente en cuestión se haya equivocado y sean unos inútiles para los puestos de que se trate, cesar a un «presunto» trabajador, cuesta dinero. Si el despido de esos mozos (incluidas las mozas también, con perdón de la RAE) cuesta una pasta gansa, la parte contratante no lo está haciendo bien.

Este asunto viene a cuento porque mi señoría ignorantísima topado se ha, en la pág. 20 de la edición de Madrid, del diario ABC, del jueves, día 4, este titular, a cinco columnas, es decir, a página completa: “La última crisis de Gobierno cuesta más de un millón de euros en indemnizaciones” . Y como subtitulo, o sea, en caracteres más discretos, añade: ”Los exministros suman el 80 por ciento de su antiguo sueldo a lo que ganan como diputados en el congreso”.

En el texto de la referencia, aparte de explicar las cosas -aunque vuesarcedes tampoco las vean claras, como cada quien- se intercalan, bajo el frontispicio de “Los últimos ejemplos”, seis fotos, seis, de sendos capitostes que el todavía Presidente del Gobierno de España, señor Rodríguez, ha mandado “at home” en la última crisis del Ejecutivo (hay que especificar en cuál de ellas, porque crisis hay tantas por estos pagos…). Y al pié de cada foto, algunos de los datos económicos correspondientes al personaje retratado. Mi señoría les ofrece a continuación, como paradigmático, lo que se dice de Magdalena Álvarez (exministra de Fomento, ahora diputada, y decían que aspirante a Euroeso, pero “in pectore”. ¿La recuerdan? “Es que Barajas es muy grande…”): “La pensión indemnizatoria de la ministra es de 129.848,064 euros (en dos años). Como diputada por Málaga obtiene 4.950,38 euros (14 pagas)” (sic).

Mi señoría cree que con la que está cayendo (ahora se refiere a otra de las crisis, la económicofinanciera, generante de paro a gogó, o sea, sin límite); con la que está cayendo y pese a los brotes verdes que han detectado algunos optimistas, tal vez convendría adecuar la legalidad, siquiera sea para el futuro, flexibilizando el despido de tanto inútil como pueda haber también en la gestión pública, porque si no, las indemnizaciones pueden acabar con la capacidad contributiva de los contribuyentes, valga la repetición, pleonasmo, reiteración, etc., etc. ¿O no?

7-06-2009.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

Lo más leído