(o “Como hemos ganado de seis, os jo… robáis”).
Nunca el país agradecerá debidamente al PNV y a Coalición Canaria la aportación de sus votos para que se haya consolidado el deseo del Gobierno de España, todavía dominado por el PSOE, partido éste que tantos momentos de bienestar y de gloria le ha proporcionado a esta nación, discutida y discutible, desde que accedió al poder por obra y gracia de su triunfo en las urnas, que es como se ganan las elecciones. Nada de valerse de eventuales catástrofes ferroviarias mas-IVAs, como dizque creen los tontos de los cojones que todavía siguen votando al PP, que piensan que lo del 11-M no está muy claro.
Mi señoría quiere entonar un cántico especial de loa y jolgorio a esos dos partidos que, conscientes de que la Ley de los Presupuestos Generales del Estado para el Ejercicio 2010 no era todo lo perfecta que a ellos le hubiera o hubiese gustado, hicieron de tripas corazón y votaron que sí, que “yes”, que “oui”, que ”ja”, o sea, que «adelante con los faroles». Parece cierto, eso sí, que una representante de Canarias manifestó que los tales presupuestos eran una m…, vamos, un poco así para España, pero para Canarias eran de p. m., es decir, de preciosa mamandurria. O sea, que bien de toda bondad. Y tal vez de entonces venga el compromiso del sí, “yes”, “oui” o “ja”, tanto de los canarios como de los vascos, a la votación del actual ascenso porcentual del IVA. Mi señoría piensa que tanto a ellos (vascos y canarios) como a las ´miembras´ y miembros del Gobierno de España , cuya Presidencia ostenta todavía el señor Rodríguez, les habría satisfecho que “el salto IVAcense” –llamémosle así a la tan deseada subida del IVA por todo el pueblo español– ; que “el salto” hubiera o hubiese sido de mayor envergadura, porque dos puntos porcentuales es una “porca miseria”, pero algo es algo, que menos da una piedra y así se atenúan además las ansias que, a juicio de mi señoría, debían tener todos los ciudadanos de pagar más impuestos, cosa que, como queda dicho, logrado se ha con la inestimable ayuda de parte del pueblo vasco (si me tengo que rascar, me rasco) y parte de la ciudadanía canaria (no se rían de mi indumentaria).
Respecto a lo de la rebelión de doña Esperanza, no le den vuesarcedes más importancia. Es más: uno cree que tanto a ella como a los 4 millones 500 mil trabajadores que están en el paro y al resto de los pobres que habitan o moran en todas las autonomías que constituyen este idílico y rico país, a todos nos sulibeya mazo poder participar en este acontecer solidario del que convendría que levantara o levantase acta un notario como fedatario del hecho tributario, aunque va a mermar el poder adquisitivo de nuestros presuntos salarios, pero esto ocurre a diario y no tiene por qué ser indicio de mal fario. ¿O no?
17-03-2010.
