Cajón de Sastre

Rufino Soriano Tena

Lo que debería hacer ZP ´antes de´…

(o “Con la boca llena no se habla”).

Por lo que tiene oído mi señoría, la primera “urgencia” o necesidad perentoria e inaplazable de pasta del Gobierno de España, cuyo es todavía Presidente, y no sabemos hasta cuándo, el señor Rodríguez; la primera “urgencia” parece ser de ´sólo´ 15.000 millones de euros de vellón. La verdad es que si uno los tuviera o tuviese se los daría o, al menos, prestaríaselos de buen grado, pero este escribidor está atravesando, a la sazón, una mala temporada y, siempre a la sazón, no está en condiciones de ayudar a nadie. Y bien que lo lamenta, porque uno, en su calidad de contribuyente imbécil, está precisamente para eso.

Sin embargo, la impotencia para hacer una donación o préstamo al excelente Gobierno, cuyo es todavía…(sí, lo de siempre), no obnubila la mente de mi señoría que, lamentándolo mucho, pero muchísimo, en esta ocasión tampoco puede sacar del atolladero al susodicho ente gubernamental. No obstante, me precio de facilitarle un “modus actuandi” magnífico, que puede irle a la recuperación del país de prostituta progenitora, por no decir de puta madre, que es expresión asaz burda e impropia de quien, a la sazón también, le está dando a la tecla en beneficio de sus leedores y sin ninguno propio.

Y es que ha de decirle mi señoría a vuesarcedes que, releyendo su chirigota de ayer, ha caído en la cuenta de que el líder de la Oposición, el que no quiere nunca arrimar el hombro, en la Comparecencia sobre los planes de reducción del déficit, en el Parlamento, le dio al susodicho señor Rodríguez ocho consejos, ocho, con las cosas que debería hacer antes de darle el “zapatazo” que le endiñó al “intocable” beneficio social, ese que, según había dicho por enésima vez el Presidente, jamás iba a tocar. Pues bien, de los ocho consejos, uno cree acertado subrayar especialmente del cuarto al sexto, que el señor Rajoy los expuso así: “…; cuarto, revisión de todas la partidas de subvenciones; quinto, eliminación de todas aquellas que no estén debidamente justificadas; sexto, reducción de las demás, por ejemplo, las que corresponden a organizaciones empresariales, sindicales y políticas;…” Porque ¿cuántas subvenciones y de qué cuantía se han dado, por ejemplo, en el ministerio de Igualdad? Y, sobre todo, ¿qué cantidades han recibido hogaño, verbigracia, las organizaciones empresariales, sindicales y políticas? Uno no sabe qué tendrán de verdad ciertos rumores que le llegan, según los cuales, cada uno de los dos sindicatos mayoritarios tal vez perciban anualmente más de seis mil millones de pavos… No, si mi señoría no se lo cree, pero… Lo que sí se ha dicho también es que las propias centrales sindicales no podían dar cifras concretas al respecto por la dispersión de conceptos por los que reciben las ayudas. Y eso sí que no hay quien se lo trague, porque en las contabilidades de estas organizaciones tiene que aparecer todo el movimiento de entradas, salidas, etc. Tanto periodismo de investigación como hay para averiguar eventuales enriquecimientos de políticos, que si cohechos activos, pasivos, perifrásticos, etc., ¿a nadie le da por investigar y difundir urbi et orbi cuántos millones de euros les da el Estado a las organizaciones empresariales, a las sindicales y a los partidos políticos, y por qué conceptos? No hay que extrañarse, después de un desconocimiento tan brutal como el que tiene el pueblo soberano al respecto, de que haya gente que piense y aun diga que, por ejemplo, los sindicatos no van a una huelga general, habiendo 4 millones 600 mil trabajadores en paro, porque “nadie muerde a la mano que le da de comer” o porque “no se debe hablar con la boca llena”. En bien de las empresas, de los propios sindicatos y de los partidos políticos, todos los contribuyentes o paganos debíamos saber cuánto nos cuesta cada uno de estos entes de los que vive tanta gente. Y algunos, bastante «very well», por cierto. Evítense malos pensamientos difundiendo la verdad. Contabilidad y documentos. Como decía fray Luca Paccioli acerca de la primera, “ubi non est ordo ibi est confusio”; y como dice mi señoría a propósito de los segundos, “cuentas sin documentos son cuentos”. ¿O no?

13-05-2010.

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Autor

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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