Cajón de Sastre

Rufino Soriano Tena

Los eufemismos como arma política.

(o “Que no estamos en guerra, ¡coño!”).

Los genios, como mi señoría, sabemos de siempre que los eufemismos son, en unas ocasiones “mentiras y gordas”, como el título de la película esa cuyo guión ´presuntamente´ escribió la actual ministra de Cultura, aunque no sé si este film español se subvencionó o no; y en otras, en otras ocasiones, una forma de disimular denominaciones que no nos suenan demasiado bien. El DRAE dice que eufemismo etimológicamente proviene del lat. euphemismus, y este del gr. εὐφημισμός y es una “manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura y malsonante” (sic). Por ejemplo, ahora que tanto se habla de la guerra de Libia, como la palabra guerra tiene connotaciones ingratas, pues la gente tiende a no usarla, y en su lugar se utiliza “contienda”, “lidia”, “disputa”…O, como textualmente decía antier la ministra de Asuntos Exteriores y Cooperación, señora o señorita Trinidad Jiménez a Antena 3: “No estamos exactamente en una guerra sino en el cumplimiento de una resolución de la ONU que nos pide a los países que formamos parte de la coalición que se establezca una exclusión aérea para tratar de evitar que las fuerzas del régimen Gadafi bombardeen a la población libia». ¿´Pillan´ vuesarcedes el circunloquio de la infrascrita Gran Canciller, y recuerdan que el que parece tonto lo es? Pues eso: que, a pesar de los eufemismos, no nos la den con queso. Pues eso. Así es que ya saben: no estamos en guerra, sino en el cumplimiento de una resolución de la Organización de las Naciones Unidas. Que jamás serán vencidas…

Otro ´presunto´ eufemismo podía ser el de llamar a los casos de los EREs fraudulentos de Andalucía (incluso aquél en que constaba que el beneficiario empezó a trabajar, en la empresa en la que nunca trabajó, el mismo día en que nació); otro ´presunto´ eufemismo, itero, sería denominar a los EREs en cuestión , «discordancias administrativas«, como los ha llamado la Junta de Andalucía.

Por su parte también han empezado a actuar sobre el lenguaje ciertos brotes de laicidad como el que ha tenido lugar en la Autonomía de Castilla-La Mancha, que ha habido intentos de sustituir la denominación de “vacaciones de Semana Santa” por la de “descanso entre el segundo y el tercer trimestre”, aunque afortunadamente ha sido un intento frustrado. Y algo parecido ocurrió asimismo cuando elementos de análoga catadura propusieron, ya va para dos años, cambiar las “vacaciones de Navidad” por “el asueto del solsticio de invierno”. Tampoco prosperó, por supuesto.

En la época en que se creó el ministerio de la Vivienda, de feliz memoria, allá por el año 2004, departamento que regía (¡y de qué ejemplar manera!) la nunca suficientemente bien ponderada, cuasi paisana, Exmª Srª Doña María Antonia Trujillo, extremeña ella también como mi ilustre señoría, aunque nunca me otorgó un buen puesto, y no será por que uno no se lo pidiera o pidiese; en su época, digo, era de uso habitual un eufemismo que se inventó el Gobierno del Reino de España, que presidía el mismísimo apuesto joven pucelano señor Rodríguez, que lo sigue presidiendo a la sazón y que no se sabe hasta cuándo seguirá en el cargo, pero hay que decir que le vamos a echar de menos un montón, porque hay que ver qué bien lo hace el puñetero (y lo de puñetero lo dice uno por lo de la toga, porque él es así mismo abogado, como casi todos los españoles mientras no se demuestre lo contrario y, a veces, aun demostrándolo), pues… . En efecto, refiérese mi honorable señoría a las viviendas de sólo 25 metros cuadrados, a las que daba vergüenza denominarlas «pisos» y por eso se dio en llamarlas (¡oído al parche!) “soluciones habitacionales”. Menudo eufemismo…

Lo que uno no se atreve a considerarlo como tal, como tal eufemismo, es otro dicho que no sabe este ilustre docente (yo, ¡caramba!)si surgió también en otro departamento ministerial, en este caso en el de Educación, o si nació en la calle, y es el de sustituir la palabra “recreo” por la curiosa expresión de “segmento de ocio”. O “hora de clase” por “unidad didáctica”. Y es que tanto los políticos como el sencillo y aborregado pueblo que les aguantamos, somos de un ingenioso… ¿O no?

24-03-2011.

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Autor

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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