Los laboratorios exploran una nueva generación de patatas

Los laboratorios exploran una nueva generación de patatas

(PD).- La polivalente patata, que acumula 12 milenios de historia agrícola en América y dos siglos como cultivo de primer orden mundial, se mantiene en forma en los laboratorios debido a su valor económico y las posibilidades de mejora.

Herederos de los sabios campesinos andinos, los científicos buscan ahora variedades más productivas, resistentes a las plagas o que se conserven durante largo tiempo, entre otros aspectos.

«La conservación del patrimonio genético es esencial para afrontar el futuro», destacó la FAO al designar el 2008 como Año Internacional de la Patata.

Exlica Antonio Madridejos en El Periódico que se conocen más de 200 especies y 4.500 variedades cultivadas, cruces de las anteriores, pero «solo el 2,5% han sido empleadas para mejoras», ejemplifica el profesor Andrés Contreras, especialista de la Universidad Austral de Chile, en Valdivia.

«La mayoría de las patatas comerciales dependen de un número pequeño de variedades», añade Salomé Prat, del Centro Nacional de Biotecnología (CSIC), en Madrid.

La historia ofrece ejemplos. En el siglo XIX, la seguridad alimentaria en Irlanda dependía en gran manera de la patata o, más concretamente, de un pequeño número de variedades. La llegada de un parásito, el tizón tardío, aniquiló las cosechas en 1846. Un millón de personas murieron.

«Para combatir las plagas –dice la FAO–, la agricultura de la patata necesita actualmente de un suministro constante de variedades nuevas». Precisa germoplasma nuevo.

«Estas variedades crecen desde el nivel del mar hasta a más de 3.500 metros de altitud y desde latitudes templadas hasta a 45 grados al sur del trópico –comenta Contreras por correo electrónico–. Su variabilidad es tremenda y por ello ofrece genes para cualquier objetivo que se proponga el ser humano».

Gran parte de los materiales se conservan en bancos genéticos públicos y privados. El Centro Internacional de la Papa, como se llama en América a las patatas, es la mayor colección mundial y referencia de la FAO. Está en Perú y alberga 1.500 muestras diferentes, muchas de ellas obtenidas gracias a la colaboración con las comunidades indígenas.

La investigación sobre patatas incluye también variedades «con flavonoides antioxidantes, colores atractivos, calidad para la industria de los fritos o para la producción de almidón y biocombustibles –cita el profesor de la Universidad Austral–. Y también que respondan a un manejo agronómico sostenible, es decir, que usen menos agroquímicos».

EMPRESAS ESPAÑOLAS
En cualquier caso, el manejo de la patata no es nada sencillo porque se trata de una especie tetraploide, con cuatro dotaciones genéticas, dice Prat. En España hay varias empresas que trabajan en la búsqueda de nuevas variedades mediante cruces y selección, como Neiker y Appacale. La comercialización de variedades transgénicas se ha frenado, pero no la investigación.

«Cuando descubrimos que un gen es fundamental para cierta mejora –dice la investigadora del CSIC–, lo que se hace entonces es buscar en el patrimonio genético una mutación natural parecida».
Uno de los retos es ahora reducir los requisitos climáticos.

El problema, explica Prat, es que las patatas son fotoperiódicas (sensibles a la luz y el calor): «Mientras que en algunos países se logran dos cosechas, en buena parte de África no se puedan cultivar a gran escala. Nosotros trabajamos con empresas holandesas en este campo y ya estamos haciendo pruebas en invernaderos».

En cualquier caso, el crecimiento de la patata ha sido espectacular en las últimas décadas, sobre todo en Asia. «Las patatas incorporan en la dieta aminoácidos esenciales que no están presentes en el arroz», prosigue Prat.

Otro de los campos de trabajo es lograr que las patatas que se emplean para freír resistan sin problemas su conservación en frío. «Si las pones en la nevera –afirma la investigadora–, se forma un desequilibrio entre el almidón y el azúcar. Y si luego las fríes, se vuelven negras, amargas y tóxicas. Muchas empresas buscan variedades que no tengan este proceso».

Otra posibilidad es la selección de variedades con abundancia de carotenoides –la típica pulpa amarillenta– debido a sus propiedades beneficiosas contra las cataratas.

En España dominan unas pocas variedades, pero cada vez tendremos más oferta en los supermercados «en función del uso al que queramos destinarlas», concluye la investigadora del CSIC. El valor añadido ya se impone en todo el mundo.

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